¿Qué hacer?

El modelo de globalización adoptado ha provocado un muy desequilibrado reparto de beneficios, al favorecer a grandes consorcios en detrimento de amplios segmentos de la población.

El miércoles pasado se celebró un seminario-taller en la UNAM, organizado por el Grupo Nuevo Curso de Desarrollo, con el tema En defensa del interés nacional. Ante la coyuntura crítica, ¿qué hacer? El evento fue inaugurado por el rector Enrique Graue, junto con el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y el doctor Rolando Cordera, y participaron como ponentes tanto miembros del grupo como de otras entidades académicas de la UNAM y otras instituciones del país.

Se partió de un documento elaborado por el grupo, que puede consultarse en: https://www.nuevocursodedesarrollo.unam.mx, cuyo título es muy pertinente, porque en la actualidad lo que debe primar en nuestro país es el interés nacional por encima de todo, y el ¿qué hacer? retoma el famoso tratado del dirigente fundamental de la revolución rusa, que este año celebra 100 años de aquella gesta, Vladimir Ilich Lenin, quien a su vez tomó el título de un revolucionario que vivió a mediados del siglo XIX, Nikolái Chernyshevsky, que publicó una novela en 1862 que fue inspiradora para él y otros revolucionarios.

El documento presentado esta semana muestra la preocupación por varios temas que son fundamentales y sobre los que hay que tomar decisiones, como bien se menciona y se apunta en el mismo, ya que se ha demostrado que el modelo de globalización adoptado ha provocado un muy desequilibrado reparto de beneficios, al favorecer a grandes consorcios en detrimento de amplios segmentos de la población.

Los temas del cambio climático y la desigualdad también son tratados, pero lo que se plantea principalmente es la necesidad de definir un nuevo curso de desarrollo, que deje atrás la infructuosa búsqueda del crecimiento liderado por las exportaciones. Hoy ya es claro que esta estrategia ha sido un fracaso y ha sometido a la economía mexicana a una trampa de lento crecimiento. También ha quedado claro que las famosas reformas orientadas hacia el mercado en los 80 no consiguieron una expansión sólida y sostenida del producto y del empleo y, además, acentuaron la concentración en Estados Unidos del comercio exterior y de los flujos de inversiones directas y financieras.

Les falló la estrategia neoliberal mediante la cual íbamos a crecer de manera elevada y sostenida con la mínima participación del Estado, asegurando bajos niveles de inflación y de déficit fiscal y con una amplia apertura comercial y financiera. Y lo anterior no se origina por la llegada del señor Trump a la Presidencia de Estados Unidos.

Por ello, proponemos un plan integral de contingencia frente al embate del nuevo gobierno norteamericano en materia de derechos humanos y de inversiones. La renegociación del Tratado de Libre Comercio debe ser una oportunidad para nuestro país para definir qué queremos en el futuro para nuestro desarrollo: seguir dependiendo de la potencia extranjera o desarrollar nuestras fuerzas internas y el mercado nacional en un país con más de 50 millones de pobres que necesitan de todo: alimentación, casa, trabajo, educación y salud.

En las conclusiones del documento se apunta que hoy más que nunca es necesario cambiar de raíz el modelo de desarrollo fincado en la demanda externa, dependiente de manera excesiva de un solo país y basado fundamentalmente en la maquila y el ensamblaje, con bajos salarios y casi nulo valor agregado local.

Por ello creemos que más que nunca son necesarios un Consejo Económico Social, que desde el decenio pasado hemos venido proponiendo, y ahora también un Consejo Fiscal en el cual las decisiones no se tomen únicamente por los servidores públicos en turno. Y, sin duda, un tema central es la necesidad insoslayable del combate a la corrupción, la cual en este régimen ha llegado a cotas inimaginables.

Por último, creo que ya es hora de que los actuales servidores públicos que están en cargos de responsabilidad económica, y quienes en su mayoría provienen de una escuela privada de negocios, tengan la humildad suficiente y reconozcan que no han podido con el paquete desde hace varios años y acepten la urgente necesidad de cambiar de modelo.

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