Financiamiento de campañas electorales

Según Jane Mayer, la familia Koch desde el 2002 ha financiado 75% de las organizaciones que favorecen al Partido Republicano.

En el actual proceso electoral de Estados Unidos, una de las cuestiones que más están a debate, es la referente al financiamiento de las campañas, sobre todo al tomar en cuenta la participación del señor Trump, ya de por sí multimillonario.

En 2010, la Suprema Corte de Justicia liberó las aportaciones de las empresas, sindicatos y personas, pudiendo ahora dar dinero ilimitado. A partir de 2012 aparecieron los que se denominan súper “political action committees”, que podríamos traducir como comités de acción política, y cuya función fundamental es allegarse recursos para apoyar al candidato que quieran, con base en la decisión de la Corte.

Esta elección será quizá la que haga el mayor gasto a través de estos llamados súper PAC’s. Y aquí aparecen unos hermanos, David y Charles Koch, cuyo conglomerado es uno de los 30 más importantes de ese país. La fortuna, según los medios de información, inicia con el padre Fred Koch, quien, entre otras cosas, ayudó a construir la mayor refinería de petróleo para la Alemania nazi. Era miembro de una de las organizaciones más siniestras, la conocida John Birch, famosa por su lucha feroz contra el comunismo hace algunos años.

El conglomerado, cuya base está en la ciudad de Wichita, tuvo ingresos mayores a 115 mil millones de dólares el año pasado. Los hermanos han dicho públicamente que para esta elección están dispuestos a gastar, junto con otros plutócratas, hasta cerca de 900 millones de dólares en apoyo a la candidatura republicana, respaldando al aspirante que sea pronegocios, se oponga a las regulaciones gubernamentales, sobre todo ambientales, porque sus empresas son de las más contaminantes, y vaya en contra del incremento de impuestos a los ricos.

Al darse cuenta de que sus ideas generaban amplia oposición, han evolucionado un poco para lavar la cara, y ahora son patrocinadores de grandes centros de lucha contra el cáncer, de organizaciones artísticas e incluso, dan recursos a más de 30 universidades. Pero su actividad principal es el respaldo económico a senadores y diputados que apoyan sus ideas, a través de un grupo denominado “Americans for Prosperity”, en donde trabajan más de mil 200 personas de tiempo completo y que, según la revista Político, es tres veces mayor al personal que labora en el comité de campaña del Partido Republicano.

Supuestamente prefieren al aspirante Marco Rubio, aunque al final apoyarán a quien gane la candidatura, ya que para ellos lo importante es derrotar al candidato demócrata, que ven como enemigo de sus intereses particulares.

Según la periodista Jane Mayer en un articulo exhaustivo sobre la familia Koch, desde el 2002 ha financiado 75% de todas las organizaciones que favorecen al Partido Republicano. De ese tamaño es su fuerza. Su máxima es cooptar, preparar y que salga electo quien ellos quieren para sus intereses, ya sea gobernador, miembros de los congresos federal y estatales o el procurador general. Y hasta ahora les ha dado resultado, ya que aunque se opusieron a Obama y perdieron, le han hecho la vida difícil en muchos temas; el último de ellos, el de la nominación del miembro de la Corte que sustituirá al juez Scalia, quien falleció.

Muchos consideran que “Americans for Prosperity” opera como un partido político privado, ya que tiene representantes en 35 estados. Se calcula que los miembros del Partido Republicano apoyados por esta organización para ser diputados y senadores pasó de 73% en 2007 a 88% el año pasado.

Con esta información, una de las mayores preocupaciones, no sólo en aquel país, sino en muchos otros, es cómo regular el dinero del sector privado, sobre todo en las campañas electorales, para que los elegidos respondan en verdad a los ciudadanos y no a las empresas privadas y sus intereses.

En México, y ante la futura elección, también habrá de tener cuidado y controlar el dinero que se destina a las campañas. Un ejemplo muy claro es quizá lo que pasó en Nuevo León con el candidato, supuestamente independiente, a gobernador.

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