México, ¿país de clase media?
En la actualidad, existen 664 millones de personas que tienen ingresos y son de clase media, lo cual equivale a 14 por ciento de la población mundial.
Le ha aparecido una fuerte competencia a los organismos internacionales en materia de estadísticas ya que varias empresas privadas, desde revistas y periódicos hasta bancos y otro tipo de negocios, hacen diversos análisis con base en la información que obtienen y publican, según el particular interés de sus empresas.
Año con año, las compañías dedicadas al negocio bancario elaboran diversos estudios en materia de riqueza y dan su particular punto de vista, lo cual en muchas ocasiones es demostrativo de cómo piensan. Recientemente, en octubre pasado, el banco Credit Suisse publicó su tradicional Global Wealth Databook 2015, que podríamos traducir libremente como el Informe Mundial de la Riqueza, que por cierto es uno más de los que se publican. Cabe mencionar que es el quinto año que realizan dicho estudio.
Para este documento, se dedicaron a analizar en especial la situación de lo que ellos clasifican como clase media, y en la introducción mencionan que la riqueza mundial cayó un poco debido a la fortaleza del dólar, que las desigualdades siguen creciendo y que la brecha entre los que tienen todo y los que no se amplía.
Informan que la riqueza mundial asciende a la cifra de 250 trillones de dólares, aunque indican que es un poco menos que el año pasado y que se constató un crecimiento mayor en los países emergentes, destacándose sin duda el peso del crecimiento chino, que actualmente cuenta con la quinta parte de la población mundial y que concentra el diez por ciento de la riqueza global. Argumenta el Credit Suisse que por primera vez la República Popular China es el país que tiene el mayor número de ciudadanos de clase media, con 109 millones.
Señalan que no es fácil definir a la clase media, ya que cada país tiene la suya, pero que es importante, pues este estrato socioeconómico es el que se ve como uno de los factores fundamentales para determinar lo que ellos llaman textualmente “la velocidad y sostenibilidad del desarrollo económico”.
Hacen una clasificación con el objetivo de poder comparar la situación en la mayor parte del mundo. A mi juicio, a pesar de su esfuerzo, existen claras desventajas entre los países que difícilmente podemos equiparar.
Para ellos, la definición de clase media en Estados Unidos es un buen parámetro. Así, se considera que una persona entra en la clasificación si tiene una fortuna de entre 50 mil y 500 mil dólares y mencionan que alguien que tiene más de 500 mil dólares cuenta con el mínimo que necesita una persona que está cerca de la jubilación para poder vivir con un nivel semejante al de sus últimos años de trabajo.
Según sus resultados, en la actualidad existen 664 millones de personas que tienen ingresos y son de clase media, lo cual equivale a 14 por ciento de la población mundial y que 96 millones de personas, que equivale al dos por ciento de la población mundial, tiene ingresos superiores a los de clase media.
La fortuna de estos clasemedieros, en conjunto, alcanza la cifra de 80.7 trillones de dólares, o sea, 32 por ciento de la riqueza mundial. Si le agregamos a los más ricos, que tienen en conjunto 150 trillones de dólares, resultan 231 trillones de dólares, que corresponde a 92 por ciento de la riqueza mundial. Es decir, 16 por ciento de la población del mundo tiene más de 90 por ciento de la riqueza. Ésta es la mejor demostración de la desigualdad reinante e indecente de lo que hoy se vive.
Para el caso mexicano, los cuadros muestran que hay 43 millones de ciudadanos que tienen menos de diez mil dólares, otros 30 millones tienen entre diez mil y 100 mil dólares, casi 2.5 millones de personas tienen entre 100 mil y un millón de dólares y sólo 122 mil personas poseen más de un millón de dólares.
Con estos datos y otros que aparecen en el reporte se demuestra la falsedad que está circulando en algunos ámbitos intelectuales, de que México es ya un país de clase media. Ni siquiera en los análisis de estos banqueros se llega a tal despropósito.
