Hora de levantar el vuelo; inicia la modernización de radares
Este año comenzó la etapa de renovación de los sistemas de vigilancia de la Fuerza Aérea Mexicana, tras sexenios de abandono
CIUDAD DE MÉXICO.
Este 2015, año en que se festejan 100 años de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), marcará el inicio de una nueva era para la aviación militar, luego de sexenios de rezago tecnológico y deterioro de la flota que minaron su desempeño en la vigilancia del espacio aéreo mexicano y en el combate al crimen.
La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ha informado que cuatro de cada diez aeronaves con las que cuenta la Fuerza Aérea Mexicana están fuera de servicio debido a su antigüedad. Y de las que aún vuelan, la mitad tiene más de dos décadas de funcionamiento. Asimismo, el sistema de radares ha dejado de ser funcional y hay déficit de pilotos.
Para contar con mayor cobertura de vigilancia del espacio aéreo, la Fuerza Aérea Mexicana “requiere herramientas que le permitan detectar con mayor anticipación las posibles amenazas y aeronaves de dudosa naturaleza”.
También se necesita “la integración de señales generadas por componentes de detección modernos, como son los sistemas aéreos no tripulados, radares de detección de largo alcance, comunicaciones satelitales y nuevas plataformas aéreas”, ha reconocido la Sedena en su Programa Sectorial 2013-2018.
Pero las cosas comenzaron a cambiar este año. “Tomando en consideración que el actual C4I (Centro de Mando, Control, Comunicaciones, Cómputo e Inteligencia) ya es insuficiente para dichas actividades, se ha planteado como meta la adquisición de un equipo de nueva generación, complementado con un Sistema de Enlace de Datos Táctico, cuya materialización se verá reflejada de manera porcentual a partir del año 2015”.
Vigilancia del espacio aéreo
En 2012, último año del gobierno del presidente Felipe Calderón, la FAM acumuló 63 mil horas de vuelo para la vigilancia del espacio aéreo mexicano y el resguardo de instalaciones estratégicas. Para 2013, la nueva administración se fijó la meta de alcanzar 87 mil horas, en el entendido de que así se contribuye a “preservar la integridad, estabilidad y soberanía del Estado mexicano”.
No obstante, el objetivo ha perdido impulso, pues en 2014 se lograron 64 mil horas de vuelo y en lo que va de este 2015 se han conseguido 36 mil. La meta sexenal es acumular 467 mil 500 horas, pero, hasta la fecha, únicamente se han alcanzado 175 mil, lo que equivale a un progreso de apenas 37%.
Según especialistas en temas de defensa y seguridad nacional, el fenómeno se debe al deterioro que padece la infraestructura de la FAM, producto de años de descuido.
En el Programa Sectorial de Defensa Nacional 2013-2018 se reconoce que “no contar con una infraestructura aeronáutica nacional para la fabricación de aeronaves y sus componentes da como resultado la dependencia tecnológica hacia otros países para los procesos de adquisición, modernización y reparación del material aéreo, radares y sistemas de navegación”.
De este modo, para garantizar la seguridad del espacio aéreo nacional, combatir a la delincuencia organizada y apoyar a la población civil en caso de desastres, la FAM cuenta con una flota de 346 aeronaves, de las cuales 204 se encuentran operativas y 142 están fuera de servicio. Adicionalmente, 55% de las naves cuentan con más de 21 años de servicio y existe un déficit de 66 pilotos aviadores.
Presupuesto
Raúl Benítez Manaut, investigador de la UNAM y experto en temas de Fuerzas Armadas y seguridad nacional, dijo a Excélsior que los radares de navegación adquiridos en la década de los 80 ya rebasaron su vida útil, lo que hace urgente su reemplazo.
“La situación es delicada porque está de por medio la seguridad nacional; sin embargo, esto no figura en las prioridades del Congreso, pues no ha aprobado el presupuesto necesario para la modernización de las Fuerzas Armadas”, dijo el académico, quien puntualizó que México tiene uno de los presupuestos para defensa más bajos de América Latina.
Y agrega: “Tal es la carencia de tecnología, que los aviones que vigilan el territorio nacional en mar abierto lo hacen a ciegas, pues no cuentan con los radares necesarios para esa misión”.
Benítez Manaut, quien también es presidente del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (Casede), sostuvo que los puertos y las principales urbes de México están bien vigiladas; “el problema está en las entidades muy grandes y montañosas, como Chihuahua, Sonora y Durango, pues no existe la tecnología para vigilar grandes extensiones de terreno”.
Otra de las metas sexenales cuyo cumplimiento se ha frenado en los últimos años es el “incremento porcentual de la cobertura del espacio aéreo nacional”. Actualmente, las Fuerzas Armadas tienen la capacidad de vigilar 32 por ciento del espacio aéreo y el objetivo es elevar ese registro a 72 por ciento; no obstante, a tres años de iniciada la actual administración, el indicador se mantiene estancado.
Vigilancia selectiva
Para Íñigo Guevara, consultor para temas aeroespaciales, defensa y seguridad de la compania IHS Jane’s, basado en Washington DC, “la vigilancia área se realiza de acuerdo a los riesgos y amenazas detectadas, no se trata de volar por volar.”
Aclaró que el número de horas de vuelo varía en función del tamaño del espacio a vigilar, los riesgos y las amenazas. “También depende de las capacidades de vigilancia; no es lo mismo realizar tareas de vigilancia desde un avión diseñado para entrenamiento de los años setenta que desde una plataforma de vigilancia equipada de radares con 400 kilómetros de alcance”.
Aclaró que en la actualidad la vigilancia del espacio aéreo se lleva a cabo en gran medida desde tierra, con radares terrestres y complementada con radares aerotransportados.
Maestro en Seguridad Internacional por la Universidad de Georgetown, Íñigo Guevara refiere que la Fuerza Aérea Mexicana y la Aviación Naval atraviesan en estos momentos por un periodo de transición de equipos hacia modelos de nueva generación.
“Se están reemplazando antiguos aviones tácticos suizos Pilatus PC-7 y finlandeses L-90TP Redigo por modernos T-6C+ Texan II; la flota de helicópteros rusos Mi-17 por helicópteros UH-60M Black Hawk; aviones de transporte isrealita, ucranianos y americanos por los Airbus C295M e igualmente están introduciendo una variante especial del avion King Air para operaciones de inteligencia.
“Lo que es interesante es que se está realizando un proceso de estandarizacion de sistemas entre la Sedena y la Semar, es decir, tanto la FAM como la Marina están eligiendo y operando las mismas plataformas, lo que llevará a mucha mayor eficiencia en el largo plazo en cuanto a entrenamiento y mantenimiento”.
Proceso inédito
Autor del libro Latin American Fighters, donde analiza el poder de las fuerzas armadas del continente, Guevara subrayó que México ha comenzado a reemplazar sus flotas a una escala que no se había visto desde principios de la década de los ochentas.
Aun así, recalca, “construir una fuerza aérea con capacidades modernas requiere de una inversión sustancial y constante, no basta con comprar tecnología nueva cada 30 años”.
Otro aspecto que debe incluir la modernización de la FAM es la descentralización de unidades y el relativamente bajo número de bases aéreas militares, especialmente en el norte del país.
“Me parece que la prioridad deberá de ser continuar el proceso de modernización y reforzarlo con un programa de expansión de capacidades mediante nueva tecnología que pueda ser eventualmente desarrollada y/o manufacturada en México”, concluyó.
El C4I, clave en un contexto de guerra
El Sistema de Mando y Control C4I (Control, Comando, Comunicación, Cómputo e Inteligencia) es una plataforma tecnológica que incluye radares, sistemas de computación y redes de comunicación que utilizan las aeronaves militares con el fin de analizar la información disponible y apoyar el proceso de toma de decisiones, sobre todo en un contexto de guerra.
En el contexto mexicano, un sistema C4I haría más eficiente el combate al narcotráfico, según ha admitido la propia Secretaría de la Defensa Nacional.
Para solventar esa deficiencia, el gobierno ha diseñado un plan para renovar el actual C4I. En una primera etapa, para este año se tiene considerado desarrollar la arquitectura del sistema, elaborar la base de datos e integrar las señales (radares terrestres, plataformas aéreas, sistemas aéreos no tripulados y sistemas de comunicaciones).
En una segunda fase, prevista para 2016, se instalarán cuatro estaciones de trabajo, se echará andar la aplicación inicial del software y se entregará una base de datos de prueba.
Para 2017 se prevé la entrega del nuevo C4I, mismo que en 2018 será reubicado con el fin de sustituir al actual que está instalado en el norte del país.
Nuevos radares
Los elementos que componen el Sistema Integral de Vigilancia Aérea de México tiene más de 10 años de servicio, por lo que requiere ser modernizado.
Para tal fin, se tiene contemplado que durante la presente administración se incremente la cobertura del espacio aéreo nacional del 32% al 72%.
El gobierno federal cuenta con un plan estratégico para renovar las capacidades del SIVA, mediante la adquisición de cinco radares de largo alcance, cuya puesta en operación está calculada para 2016 y 2017.
De igual forma, se tiene programado comprar una plataforma aérea con radar aire-aire (2016), tres sistemas aéreos no tripulados (2016 y 2017), tres plataformas con sensores ISR (2016 y 2017) y la actualización de sensores de tres plataformas aéreas (2015).
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