“La izquierda giró hacia lo mercantil”: Adolfo Orive
El diputado federal del Partido del Trabajo critica la fragmentación, pues unidos, los cuatro partidos serían la segunda fuerza política del país

CIUDAD DE MÉXICO, 19 de junio.- Diputado federal del Partido del Trabajo y excomisionado de esa fuerza política en el Distrito Federal, Adolfo Orive Bellinger afirma que los partidos de izquierda han dejado de serlo, al carecer de ideología y convertirse en meras empresas de colocación, que escogen como candidatos a quienes les garanticen mayores ganancias, por medio de clientelas de votantes.
Lamenta la fragmentación de los cuatro partidos de esa tendencia —PRD, PT, Movimiento Ciudadano y Morena—, critica la pretensión perredista de considerar que Miguel Mancera es su opción y califica de mesiánica la propuesta de Andrés Manuel López Obrador.
Los cuatro partidos de izquierda sumaron 11 millones 248 mil 381 votos. Es decir, 400 mil abajo del PRI y tres millones más que el PAN. Esto significa que, unidos, hubiéramos sido la segunda fuerza. Y si tuviéramos proyecto de nación, seríamos una esperanza para la gente”, expone.
El partido del “NO”
Denuncia que “el objetivo de los dirigentes de esos cuatro partidos no es cómo servir a la gente, sino cómo servirse de la gente, para lograr sus intereses personales”.
Orive cuestiona, en entrevista con Excélsior, el estilo “inquisitorial” de Martí Batres, dirigente formal de Morena, en el sentido de que dará el visto bueno a los asesores de los futuros representantes de esa emergente fuerza política.
“Con 35 diputados federales en la Cámara (de Diputados), y con la advertencia de López Obrador de que no habrán de hacer acuerdos con nadie, terminará siendo el partido del no”, prevé.
Las franquicias
Alerta que en los partidos de izquierda tampoco existe una agenda legislativa ni un proyecto para el desarrollo nacional, estatal o delegacional.
“Se han vuelto empresas capitalistas. Porque los poseedores de las franquicias, lo que oficialmente se llama el registro del partido, acaban volviéndose sus dueños.
“Y todos los militantes, cuadros medios y dirigentes de base acabamos siendo como los trabajadores asalariados. Nuestra chamba es conseguir votantes y formar clientelas para beneficiar a tales dueños.
Funcionan como empresas capitalistas, porque el gasto de los partidos —con dinero que viene del erario para financiar el apoyo a sus trabajadores, pago de propaganda, de movilizadores del voto y de representantes de casilla— es inferior a las ganancias que les generan las prerrogativas. Y eso se llama plusvalía.
“El hecho de que sean los dueños de los partidos explica que un dirigente o delegado pueda nombrar a su esposo como sucesor, el hermano al hermano, el fulano a la amante, los funcionarios del partidos a sus secretarias y empleados. Porque como en una empresa, el dueño nombra a la persona que le tiene toda la confianza del mundo para que siga administrando los bienes en su favor”.
Señala que de esa manera los partidos de izquierda se han convertido en un instrumento para hacer dinero.
Traicionó principios
Bajo esa lógica, se le pregunta a Orive Bellinger por qué falló esta vez “el negocio” del PT, en referencia al inminente riesgo de que pierda el registro.
La dirección del PT no supo actuar como un gran empresario, al estilo de Dante Delgado —presidente de Movimiento Ciudadano— que definió cuáles eran los bienes que podía vender para hacer crecer su mercado: Fernando Elizondo en Monterrey, que se pliega al Bronco, y, sobre todo, Enrique Alfaro en la alcaldía de Guadalajara”, ejemplifica.
Recuerda que los cuatro cuadros de MC que avanza- ron en la capital del país son los mismos que se habían per- filado como candidatos del PT cuando se dijo que irían solos.
“Ellos sacaron 45 mil votos, casi lo mismo que todo el PT en el DF. Son Armando Quintero, Esthela Damián, Leticia Varela y Jesús Quintero.
“La apuesta que teníamos era la correcta. El error de la dirigencia del PT fue que traicionó su declaración de principios, que mandata vincularse a las organizaciones sociales, a la ciudadanía.
“En las encuestas que hicimos, la gente nos dijo ‘estamos hasta la madre del PRD’. Nosotros pusimos ‘estamos hartos de la corrupción, de la incapacidad para gobernar en el DF y de que nos gobiernen algunas familias’. Pero, al final, se tomaron decisiones con un grupo de burócratas para aliarse con los malos”, resume, en referencia a la alianza del PT con el PRD.
Sin identidad
Cuestiona que la suerte del PT haya quedado en manos de Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno del Distrito Federal, y de su operador político, Héctor Serrano, secretario general de Gobierno.
“No nos hicieron caso. Y bajamos de 5.5 % de votación en 2012 a 1.9% en 2015. Por- que traicionamos a la gente. Y porque en la negociación con el PRD, la dirigencia del PT aceptó los distritos más malos”, revela.
Señala que el PT ha perdido identidad. “Éramos sólo el apéndice de López Obrador y del PRD. Y después confundimos a la gente: fuimos aliados del PRI en Querétaro; aliados del PAN en el Estado de México y aliados del PRD en el DF: de los tres partidos que la ciudadanía está rechazando”.
Describe que en Monterrey, sede del movimiento petista de Tierra y Libertad, no sacaron ni 3% de la votación.
En Coahuila, donde durante años se hizo trabajo sindical en Altos Hornos de México, tampoco se alcanzó ni ese porcentaje, dijo. Y tampoco se cubrió esa cifra ni en Chihuahua ni en Chiapas.
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