Ausencias que lastiman: Partió de su casa con sueños y jamás regresó
Noemí Cortés salió de su hogar de Veracruz para trabajar en un restaurante de Puebla, pero fue llevada a un bar

XALAPA, 11 de enero.— La pobreza fue un factor para que Noemí Cortés Hernández buscara nuevos horizontes y por eso salió de Banderilla, Veracruz, a Puebla, acompañada por una “amiga” que la llevó a trabajar a un bar, lugar de donde desapareció y no volvieron a saber nada de ella.
El 5 de enero de 2005 fue la última vez que su madre la vio. Se despidió de ella y le dijo que regresaría con recursos para que la familia mejorara. Tenía 17 años y miles de sueños que ahora no saben si se truncaron o se convirtieron en pesadilla.
Durante ocho años, la Procuraduría de Veracruz sólo daba largas a los familiares de Noemí. Saben quién fue la mujer que se la llevó, a quien sólo interrogaron una vez y no sacaron conclusiones. Después de esos ocho años, el Ministerio Público le informó a la madre y hermana de Noemí que no podían llevar el caso, se declaró incompetente porque “lo tenían que denunciar en Puebla”.
La joven que se llevó a Noemí, Eunice González, ahora se dice atacada por la familia Cortés, sólo porque quieren saber qué pasó con la joven, a quien en un principio le dijo que trabajaría en una fonda y terminó llevándola a un bar, lugar del que desapareció.
En principio, la Procuraduría citó a la familia de Noemí para interrogarla y citó a Eunice González, la supuesta amiga.
“Nada, ocho años estuvimos sin una orientación y sólo hasta que nos integramos al Colectivo por la Paz pudimos tener una respuesta, tras la presión... nos dijeron que lo turnaron a Puebla. Se perdió un tiempo en el que pudimos haber hecho más cosas”, citó Leticia Cortés, hermana.
“La respuesta del Ministerio Público fue que Noemí no quiere aparecer. Pero no nos dice cómo lo sabe, y lo que hemos dicho es que nos entregue a mi hermana y que ella de viva voz diga que no quiere vernos y ya, no hay problema.”
Al indagar por su cuenta, la madre y la hermana de Noemí consiguieron la dirección en donde posiblemente se encontraba y que era adonde la habían llevado; encontraron el bar y estaba en funcionamiento. Ahí, una mujer las condujo al cuarto donde Noemí dormía, pero ella ya no estaba, ni sus objetos personales.
Las personas del bar cayeron en contradicciones, al igual que la joven enganchadora, por lo que temen que Noemí haya caído en una red de trata de personas.