La corrupción acaba con grupo financiero en Honduras
Al menos 19 empresas del Grupo Continental fueron incautadas por el gobierno

CIUDAD DE MÉXICO.
La interacción entre una prominente familia político-empresarial y un clan dedicado al narcotráfico llevó a la disolución de uno de los mayores grupos financieros de Honduras y a una crisis que el gobierno del presidente Juan Orlando Hernández trata de resolver.
La familia Rosenthal, que encabeza el exvicepresidente Jaime Rosenthal, ha estado durante casi un siglo al frente del Banco Continental y su conglomerado empresarial, está en el centro de la tormenta por su relación de negocios con el grupo de Los Cachiros, de la familia Rivera Madariaga, “uno de los mayores clanes de transporte de drogas en Centroamérica” hasta 2013, cuando el gobierno estadunidense la clasificó como “de interés especial”.
Otros acusados son su hijo Yanni Rosenthal, exministro de la presidencia de Manuel Zelaya y exaspirante a una candidatura presidencial, y su sobrino Yankel Rosenthal, principal accionista del equipo de futbol Marathon, detenido al legar la semana pasada a Miami.
De acuerdo con declaraciones de Jaime Rosenthal al grupo especializado InsightCrime, “Santos Rivera Madariaga, el patriarca familiar, y su hijo, Javier, comenzaron vendiendo ganado a la planta empacadora de carne de los Rosenthal en San Pedro Sula en los años 70 y principios de los 80. Javier llegaba en un camión que le permitía transportar unas 12 reses. Después de descargarlas, dormía dentro de su carro en la calle”.
El nivel de negocios aumentó con lo que parecía el progreso de la familia, que se hizo acreedora a créditos , recordó Rosenthal, que negó tener conocimiento del lado oscuro de su cliente aunque había rumores al respecto.
Rosenthal y su hija Patricia, que se hace cargo del Banco, dijeron a InsightCrime, que “el anuncio de la administración de Barack Obama en septiembre de 2013 levantó alarmas en las decisiones comerciales de la familia Rosenthal...
‘Ahí nos dimos cuenta, cuando Obama lo dijo’, comentó Patricia Rosenthal. ‘porque no había ningún documento ni nada que dijera que ellos estuvieran involucrados en el narcotráfico’”.
Pero la acusación estadunidense creó una sensación de crisis que el gobierno hondureño trataba de contrarrestar al subrayar que la liquidación obligada del Banco Continental, piedra clave del conglomerado Grupo Continental, fue obligada por acuerdos internacionales contra el narcotráfico y el lavado de dinero firmados por Honduras, no por falta de liquidez o por una crisis financiera.
El problema alcanza directamente al banco y otras 19 empresas del mismo grupo, pero también a cientos de empresas y más de 220 mil cuentahabientes individuales de la institución y a los que el gobierno trataba de tranquilizar mediante un proceso que permite un primer retiro de hasta 208 mil lempiras (unos diez mil dólares).
Las compañías integrantes del Grupo Continental fueron puestas bajo la autoridad de la Oficina Administradora de Bienes Incautados (OABI) del gobierno hondureño, mientras Tiempo, uno de los principales diarios del país, propiedad también de los Rosenthal, trataba de capear el temporal y evitar el cierre.
Freddy Perdomo, uno de los directivos del periódico, dijo a la cadena CNN que es un caso único en Honduras, por cuanto a la rapidez con que actuó el gobierno hondureño.
Perdomo consideró que se trató de medidas precipitadas y no bien pensadas.
A cualquier empresa que le quiten el oxígeno irá a la quiebra; al gobierno no le interesa el destino de los 11,000 empleos directos y más de 25,000 indirectos que trabajan para el grupo Continental”, aseveró.
De acuerdo con InsightCrime, “la imputación no especifica cuáles fueron las ofensas de drogas o los sobornos, ni quién estuvo involucrado en las mismas. La acusación afirma que todas las transacciones ocurrieron “total o parcialmente” en Estados Unidos”.
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