Rafael Márquez, el capitán eterno

El romance entre el Kaizer y la Selección Mexicana lleva más de 20 años. La historia espera al ‘4’ Tricolor para despedirlo con honores

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Rafa Márquez reconoció que durante su carrera, el técnico que más lo influenció fue Ricardo Antonio La Volpe (Fotos: Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO.

Sir Alex Ferguson, Michael Jordan y Phil Jackson lo acompañaron en su soledad, página por página, mientras el resto jugaba en Estados Unidos con la Selección Mexicana.

Los libros de motivación sobre la cama de Rafa Márquez (Zamora, Michoacán, 1979) esperan a que el Kaizer termine de patear la pelota solo en los campos del Centro de Alto Rendimiento, rodeado del silencio y el recuerdo, con las piernas erosionadas por el tiempo, evitando que un problema legal no se las corte para jugar su quinto Mundial.

Su playera no luce marcas, pero su carrera sí. Esa supuesta relación con el narco mexicano manchó la estatua del ídolo. El ahínco de Márquez es tan grande que necesitaba una prueba más, otro rival a vencer, uno al que no se haya enfrentado nunca el futbolista mexicano que lo ganó todo.

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UNA VIDA EN EUROPA

Siempre con los más grandes. Márquez fue el más chico en las categorías en las que jugó hasta debutar con Atlas en 1996. Al año siguiente lo haría con la Selección Mexicana.

Para Márquez la promesa a sus padres venía de tiempo atrás: jugar en Europa. Cuando el Mónaco le ofreció ir a sus filas en 1999, el propio jugador desconocía dónde quedaba ese lugar. Cuando supo que era en el ‘Viejo Continente’ no la pensó y se fue. En el Principado ganó la Liga de Francia. Llamó la atención del Real Madrid, pero el fichaje del brasileño Ronaldo frustró su arribo a España, país al que llegó en 2003 para el Barcelona, donde tuvo sus mejores años.

El nivel de Márquez siguió creciendo, como esa cabellera controlada en una coleta que lució en la mayoría de las premiaciones de cuatro Ligas, dos Champions League, tres Supercopas de España y una Copa del Rey, con la bandera de México en sus espaldas, cobijándolo, presumiéndola.

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El propio Márquez reconoció que después vino un mal paso. Tras fincar las bases del Barcelona que marcó época, emigró a la MLS con el Red Bulls de Nueva York. “La pasé mal. No era el momento de ir a Estados Unidos ni la institución indicada”, confesó posteriormente.

Regresó a la Liga MX con el León, donde fue bicampeón y retomó nivel para ser convocado al Mundial de Brasil 2014, resultado de sesiones extra con su entonces técnico Gustavo Matosas, quien lo puso a punto físicamente para ir a su cuarta Copa del Mundo.  Tras el torneo, emigró al Hellas Verona para cumplir con la promesa que hizo a su padre de jugar en Italia. Tras una temporada volvió para terminar su carrera en el Atlas.

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ROMANCE TRICOLOR

Son más de 20 años de Rafael Márquez con la Selección Mexicana. Las lesiones maltrataron sus piernas, así como la crítica a él cuando en momentos clave con el Tricolor perdió la concentración.

Tuvo la etiqueta de villano en el Mundial de 2002 cuando vio la roja por un cabezazo lleno de frustración a Cobi Jones, en los octavos de final contra Estados Unidos; en las semifinales de la Copa Confederaciones de 2005, vio la roja al barrer por detrás al argentino Pablo Aimar; en 2014 plantó el pie en el área para que Arjen Robben diera origen al #NoEraPenal con uno de sus patentados clavados.

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Pero fueron más los buenos ratos. En tres de los cuatro Mundiales anotó: en 2006 contra la Albiceleste, en 2010 contra Sudáfrica y en 2014 calló la boca de los croatas. Además, un gol suyo terminó con la maldición en Columbus, donde el Tricolor logró imponerse a Estados Unidos en el arranque del Hexagonal en la eliminatoria rumbo a Rusia 2018.

Márquez tiene otra marca, una en su brazo izquierdo por portar desde los 23 años el gafete de capitán, el hombre más joven en tenerlo con el Tri. El liderazgo y la calidad no entienden de edades.

CITA CON LA HISTORIA

Los trazos largos de Márquez a los extremos eran casi perfectos. Medidos. Eran su sello, así como anticipar a primer poste en los tiros de esquina para peinar a segundo palo o anidar la pelota en las redes. Tampoco se quedaba atrás en el cobro de balones parados desde la frontal del área.

Carles Puyol confesó en algún momento que el michoacano y Gerard Piqué fueron sus mejores parejas en la defensa blaugrana. Se leían la mente al momento de escalonarse, de ir al cierre, de sobrarse y aguantar. En el uno contra uno Márquez era garantía. Sólo el tiempo y la justicia estadunidense pudieron dejarlo fuera de la jugada.

El departamento del tesoro de aquel país lo vinculó con Raúl Flores Castro, ‘El Tío’, un capo del narco mexicano.

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Ese golpe lo hizo dejar las canchas de forma momentánea para atender el problema. Las posibilidades de continuar su carrera y llegar a Rusia 2018 se complicaban, pero los caminos se abrieron posteriormente. Después, la última palabra sería de Juan Carlos Osorio.

“La integridad, los buenos modales, las buenas maneras, la educación, su deseo de compartir con sus compañeros sus vivencias hacen de usted ese gran líder que todos admiramos y el ejemplo a seguir por todos los jugadores mexicanos”, manifestó el técnico nacional en un video para celebrar los 20 años del defensa con el Tricolor, un matrimonio que puede tomar tintes históricos este verano.

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