Broxel refuerza su ciberseguridad con inteligencia artificial ante el fraude digital.

La fintech incorpora IA para detectar operaciones sospechosas y fortalece sus controles de seguridad y protección de datos.

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La inteligencia artificial gana terreno en la prevención del fraude financiero

La detección de operaciones sospechosas y la protección de los datos personales se han convertido en prioridades para las instituciones financieras que operan en canales digitales. El crecimiento de los pagos electrónicos y las transferencias ha ampliado las posibilidades de acceso a servicios financieros, pero también plantea mayores exigencias en materia de prevención de fraude y ciberseguridad.

En México, las reclamaciones relacionadas con posibles fraudes financieros mantienen la atención sobre la capacidad de las instituciones para identificar operaciones irregulares, responder oportunamente y proteger a sus usuarios. Durante el primer semestre de 2026, las reclamaciones por posible fraude ante la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) sumaron 43 mil 871 casos, un incremento de 16.7% respecto al mismo periodo de 2025, según las cifras consignadas en la información sectorial disponible para este análisis.

Ante este escenario, la inteligencia artificial (IA) comienza a ocupar un lugar relevante en las estrategias de seguridad financiera. Su capacidad para analizar grandes volúmenes de datos, reconocer patrones de comportamiento y generar alertas puede ayudar a las instituciones a identificar movimientos inusuales y fortalecer sus mecanismos de prevención.

Broxel ha incorporado herramientas de análisis de datos y monitoreo transaccional para identificar patrones, generar alertas preventivas y reforzar la detección de posibles operaciones fraudulentas dentro de su ecosistema financiero digital. La compañía también utiliza automatización inteligente para agilizar procesos internos y mejorar los tiempos de respuesta en la prestación de servicios.

El fraude digital aumenta la presión sobre las instituciones

La seguridad financiera es uno de los desafíos centrales de la digitalización. A medida que más usuarios realizan operaciones desde aplicaciones y plataformas electrónicas, las instituciones necesitan fortalecer sus controles para proteger los recursos y la información que circulan en sus sistemas.

Las reclamaciones registradas durante el primer semestre de 2026 muestran que el reto alcanza a distintos participantes del mercado. En ese periodo, las Sociedades Financieras Populares (Sofipos) acumularon mil 12 reclamaciones; las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (Sofomes), 656; y las instituciones de fondos de pago electrónico (IFPE), 519, de acuerdo con las cifras incluidas en el material de referencia.

El impacto económico también representa una preocupación para los usuarios. La información citada en el documento señala que, durante 2026, las instituciones financieras reembolsaron mil 265 millones de pesos, mientras que la recuperación promedio equivalió a 24 pesos por cada 100 pesos perdidos por fraude.

Estas cifras ponen de relieve que la prevención resulta fundamental. Aunque los mecanismos de atención y reembolso son relevantes cuando ocurre un incidente, detectar señales de riesgo antes de que una operación se concrete puede contribuir a reducir las afectaciones para los usuarios y las instituciones.

A escala internacional, el Fondo Monetario Internacional ha advertido sobre la relevancia de los riesgos cibernéticos para el sector financiero. La exposición de sistemas, tarjetas y transferencias electrónicas hace necesario mantener controles de seguridad que evolucionen al ritmo de las amenazas.

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Cómo puede ayudar la inteligencia artificial a detectar operaciones sospechosas

Los sistemas tradicionales de prevención de fraude suelen apoyarse en reglas y parámetros establecidos para identificar operaciones que se apartan de determinados criterios. La inteligencia artificial permite complementar esos mecanismos mediante el análisis de patrones en grandes conjuntos de información.

En una operación financiera, por ejemplo, un sistema puede identificar comportamientos que se aparten de la actividad habitual de una cuenta o detectar combinaciones de señales que ameriten una revisión adicional. El objetivo es generar alertas oportunas y ayudar a priorizar los casos que requieren atención.

En el caso de Broxel, las herramientas de análisis de datos y monitoreo transaccional forman parte de su estrategia para identificar patrones de comportamiento y fortalecer la prevención de fraude. La compañía señala que aplica inteligencia artificial bajo controles de gobernanza, privacidad y cumplimiento regulatorio.

La tecnología, sin embargo, no elimina por sí sola el riesgo. Su efectividad depende de la calidad de los datos, la actualización de los modelos, la supervisión de las alertas y la existencia de procedimientos para atender los casos identificados.

También es necesario mantener controles sobre el uso de la información personal y financiera. El análisis de datos debe realizarse con medidas adecuadas de protección y dentro del marco normativo aplicable, especialmente cuando se trata de información sensible.

Por ello, la prevención de fraude combina herramientas tecnológicas con procesos operativos, supervisión y políticas de seguridad.

Certificaciones y protección de datos: el papel del Modelo Global CIC 4.0

Además de las herramientas de monitoreo, los estándares de seguridad y las certificaciones auditables han adquirido relevancia para evaluar los procesos de las empresas que administran información y operaciones financieras.

Broxel obtuvo la certificación Modelo Global CIC 4.0 del Instituto Mexicano de Telemarketing (IMT), con lo que se convirtió en la primera empresa financiera en obtener este reconocimiento en México, según la información proporcionada sobre la certificación. El modelo contempla aspectos relacionados con la gestión de la experiencia del cliente, la transformación digital y la atención omnicanal, además de elementos vinculados con el cumplimiento en materia de protección de datos personales.

La compañía también cuenta con la certificación PCI DSS v4.0.1, un estándar de seguridad para el entorno de datos de tarjetas de pago. Este tipo de controles cobra relevancia para las organizaciones que participan en la emisión de tarjetas, el procesamiento de pagos y otras operaciones vinculadas con información financiera.

Las certificaciones permiten establecer criterios verificables para evaluar determinados procesos y controles. No significan que una organización esté exenta de incidentes, pero sí pueden contribuir a estructurar sus prácticas de gestión, protección de datos y cumplimiento.

En un entorno donde las empresas procesan operaciones para múltiples clientes, contar con procedimientos documentados y controles sujetos a evaluación externa también puede ser un factor importante al momento de seleccionar proveedores tecnológicos.

La seguridad como requisito para operar a escala

La ciberseguridad ya no es únicamente un asunto técnico reservado a los equipos de sistemas. Para las instituciones financieras, forma parte de la continuidad del negocio, la protección de los usuarios y la confianza necesaria para mantener operaciones digitales.

En empresas que prestan servicios a otras organizaciones, la exigencia es aún mayor: una interrupción o una vulneración puede repercutir tanto en el proveedor de infraestructura como en los clientes que dependen de sus servicios.

Por esta razón, la estrategia de seguridad de Broxel incluye mecanismos de monitoreo antifraude, protección de información sensible, encriptación y autenticación multifactor, además de controles relacionados con el cumplimiento regulatorio. Estas herramientas buscan reforzar distintas capas de protección en las operaciones digitales.

La importancia de estas capacidades también se extiende a las organizaciones que dispersan nóminas, realizan pagos o administran recursos mediante plataformas electrónicas. En esos casos, la seguridad y la trazabilidad de las operaciones son factores relevantes para la continuidad de los servicios y la rendición de cuentas.

Un desafío compartido por el sector financiero

La expansión de los pagos digitales hace necesario que bancos, fintechs y proveedores tecnológicos mantengan una estrategia permanente de prevención de fraude. La incorporación de inteligencia artificial ofrece nuevas herramientas para analizar operaciones y detectar señales de riesgo, pero debe acompañarse de controles de privacidad, supervisión y cumplimiento.

Para los usuarios, el desafío también implica mantener prácticas de seguridad, proteger sus credenciales y verificar las operaciones que realizan. La tecnología puede contribuir a identificar comportamientos inusuales, pero la protección de los recursos depende de un conjunto de medidas que involucra tanto a las instituciones como a los propios clientes.

En este escenario, la inversión en ciberseguridad y la adopción de estándares verificables se han convertido en componentes relevantes de la competencia entre proveedores financieros digitales.

La capacidad de procesar operaciones de forma eficiente debe ir acompañada de mecanismos para proteger los datos, detectar riesgos y responder ante posibles incidentes. En la medida en que los servicios financieros digitales sigan creciendo, la seguridad será una condición indispensable para sostener la confianza de los usuarios y la continuidad de las operaciones.