Tenemos petróleo, pero no se puede refinar porque, en el colmo del absurdo, no se invirtió en las plantas de refinación.
LA ESTRATEGIA DE LUZ ELENA
El gobierno de Claudia Sheinbaum basa su soberanía energética en el hecho de dejar de importar tantos combustibles y empezar a producirlos en México. Ésta es la apuesta de Luz Elena González, secretaria de Energía.
¿Se pueden producir los combustibles en México? Sí, desde luego, el problema es a qué costo.
Pemex, dirigido por Juan Carlos Carpio (del equipo de Luz Elena González), acaba de invertir en dos plantas coquizadoras en Salina Cruz y en Tula.
Esta última entrará en operaciones en noviembre próximo, mientras que Salina Cruz lo hará en noviembre de 2027.
Sus coquizadoras permitirán transformar el petróleo en combustible, dejando muy poco espacio para el combustóleo.
TULA, SALINA CRUZ Y DOS BOCAS
Con Salina Cruz, con Tula y con Dos Bocas (sin inundarse) la apuesta de Luz Elena y de Carpio es reducir la importación de combustibles en 43% de la demanda nacional a 22% para el año 2030.
Importamos, sobre todo, diésel (30% del consumo nacional). También gasolina y turbosina. Pero por lo menos se quiere reducir la dependencia de gasolinas y diésel refinando más en México.
El gran obstáculo a vencer son los costos, particularmente los laborales. En algún momento, Pemex deberá negociar con el sindicato los sobrecostos laborales para producir un litro de combustible en nuestro país.
SIN INDUSTRIA QUÍMICA NO HAY IA
La industria química levanta la mano argumentando, y con razón, ser una industria prioritaria. De hecho, así la considera el Plan México. Y, por ejemplo, tan sólo en inteligencia artificial la industria química está más presente que nunca, desde el proceso de enfriamiento con químicos hasta los reconectores, los materiales de tierras raras o los plasmas.
En automóviles eléctricos, 30% proviene de la industria química, desde las baterías, llantas y hasta el sistema de enfriamiento.
Miguel Benedetto, director de la Asociación Nacional de la Industria Química (ANIQ), nos comenta que estos temas los verán en su Foro ANIQ este miércoles 14 y jueves 15 de octubre. Y ahí discutirán el tema del suministro de gas para la petroquímica, con distintos niveles de carbono (C1-C2-C3 y C4). Este tipo de gas se puede producir en complejos petroquímicos de Pemex, como La Cangrejera o Morelos.
El potencial de la industria química en México permite crecer más del doble. Actualmente, representa 2% del PIB y podría crecer a 4% del PIB de realizarse una inversión de 25 millones de dólares en 15 años. Para lograrlo, una posibilidad es lograr la convergencia regulatoria con Estados Unidos, dentro del T-MEC, dicen en la ANIQ.
NOBEL NEOKEYNESIANOS
Esta vez, los premios Nobel de Economía fueron para políticas más cercanas a las personas y a las empresas. La Real Academia Sueca de las Ciencias otorgó el Nobel de Economía a Michael Woodford, de la Universidad de Columbia, y a Robert E. Hall, de la Universidad de Stanford.
Lo interesante de Woodford y Hall es su escuela, que es poskeynesiana, donde el Estado sí puede influir en la economía.
Pero en ambos casos el Estado debe intervenir para mejorar la vida de las familias o de las empresas.
Intervenir a través de una política monetaria, sí, pero no al vacío: estudiando cómo se encuentran las empresas, qué tan endeudadas están, qué tan sensibles son a las tasas de interés, qué ven de futuro económico.
La Academia Sueca de las Ciencias vio en Woodford y Hall la posibilidad de emplear políticas monetarias o fiscales para evitar variaciones bruscas en los ciclos económicos. Pero siempre tomando en cuenta los agentes económicos.
