Sindicatos blancos

David Páramo

David Páramo

Análisis superior

Entre los cambios más importantes que se registraron durante los gobiernos de Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña fue terminar con los sindicatos blancos y otras prácticas del charrismo sindical. Durante gobiernos de presidentes como Luis Echeverría, José López Portillo e incluso Miguel de la Madrid se consideraba que la CTM era un sector del PRI, hoy encabezado por Alejandro Moreno, y su líder era una suerte de funcionario del gobierno que tenía como misión mantener controlados a los trabajadores. El cinismo de líderes como Fidel Velázquez era tan escandaloso que hasta prometían votos de trabajadores al PRI.

Parecería que esos tiempos habían quedado atrás y hasta se han generado señales muy positivas que fueron forzadas en la revisión del T-MEC entre Peña Nieto y el primer gobierno de Donald Trump, donde se activó un protocolo para proteger los derechos de los trabajadores.

Andrés Manuel López Obrador intentó, en los hechos, volver a un sindicalismo corporativo, pero no pudo hacerlo porque se generó el llamado mecanismo de respuesta rápida en temas laborales.

REMATE RENOVADO

Diversos líderes de los trabajadores se han venido acercando a los representantes patronales, señaladamente la Coparmex, que preside Juan José Sierra, entendiendo que no son enemigos, sino que tienen un interés común: mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora. 

Colaboraron desde 2015 para que aumentara el salario mínimo con el fin de cubrir la canasta básica alimentaria, para lo cual fue fundamental la creación de las UMAS. De hecho, debería considerarse la posición de la Coparmex de detener el ritmo del aumento al salario mínimo porque, como lo ha señalado oportunamente el PAS, comienza a generar ocupación para trabajadores sin acceso a seguridad social. 

El papel de los trabajadores y de los patrones fue crucial en proteger los ahorros para su retiro en las afores, cuando Andrés Manuel López Obrador quería disponer de ellos con la ayuda de los hoy difuminados legisladores de Morena.

Este entorno ha permitido que surjan nuevas formas de liderazgo, como Tereso Medina en la CTM, quien, sin lugar a dudas, es un líder que entiende perfectamente los nuevos tiempos desde una visión de cooperación y no de confrontación entre patrones y trabajadores. 

Pedro Haces ha desarrollado un nuevo movimiento laboral con la creación de la CATEM. Hace unos días, este líder sindical platicó en Imagen Radio con el PAS y dejó muy claro que es una organización de trabajadores que no tiene filiación partidista. Negó, tajante, que quieran ser el sector obrero de Morena, presidido por Ariadna Montiel. 

REMATE RETRASADO

Esta ola de modernización y democracia laboral no ha convenido a quienes ideológicamente son más cercanos a Andrés Manuel López Obrador, que son parte de los dos organismos tripartitos. Con la ayuda de personajes como Octavio de la Torre en 2024, Octavio Romero pudo dar un albazo a los representantes de los trabajadores y a los patrones para quedarse con el control del Infonavit, con los muy malos resultados que hoy son evidentes. 

Curiosamente, Zoé Robledo ha encontrado en el presidente de la Concanaco a un miembro del comité técnico dócil, y en el líder sindical del IMSS, Rafael Olivos, a lo más parecido a un líder charro de los tiempos del PRI. El también legislador de Morena creyó que podría negociar con la administración del IMSS y obligar a los trabajadores sindicalizados a aceptar condiciones que no les favorecen. La mayoría de los trabajadores está preocupada por el raquítico aumento que les ofrecen y por las malas condiciones en las que trabajan y que redundan en un mal servicio para los derechohabientes. 

La Coparmex, presidida por Juan José Sierra, comparte la demanda de los trabajadores al decir que el dinero de las cuotas obrero-patronales deben usarse para mejorar las condiciones globales del IMSS, tanto para trabajadores como para derechohabientes.

REMATE HARTO  

El director del IMSS, Zoé Robledo, fue conminado por la presidenta Claudia Sheinbaum a que entregue hoy una nueva propuesta, no para que la negocie con el líder sindical, sino que sea presentada a la base trabajadora. Rafael Olivos ha sido totalmente rebasado por la base trabajadora, a pesar de sus acciones de intimidación. Más allá de esta revisión, los sindicalizados deberán decidir si quieren seguir teniendo un líder más interesado en quedar bien con el empleador y con sus aspiraciones políticas que en las necesidades de la población. 

Ciertamente, los trabajadores deberán comprender que sus peticiones no pueden ser totalmente satisfechas por las muchas presiones financieras que dejó Andrés Manuel López Obrador y que están siendo atendidas por el secretario de Hacienda, Edgar Amador.