¡Dos meses para que estén listos!

Alicia Salgado

Alicia Salgado

Cuenta corriente

Las entidades financieras tienen como límite el 14 de diciembre de 2026 para homologar sus aplicaciones, siguiendo el estándar que fijó el Banco de México para recibir cobros y pagos digitales a través de tarjetas, CoDi y Dimo. Dos meses para que demuestren su capacidad de adaptación tecnológica que debe probar practicidad, facilidad y rapidez, las mismas atribuciones que otorga 98% de la población para pagar y cobrar con efectivo. 

El programa de digitalización de pagos que está en marcha y es coordinado por el Banco de México, que gobierna Victoria Rodríguez Ceja, y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, que encabeza Edgar Amador, busca beneficiar a 80 millones de usuarios y 4.4 millones de micro y pequeños comercios.

La población que realiza cobros y pagos con regularidad, se sitúa en el rango de 18 a 79 años, son residente de ciudades de más de 25 mil habitantes y, si considera que el número de líneas móviles vinculadas asciende a 94.5 millones de líneas, más allá de la Ley de Economía Digital y el plan de simplificación de CoDi que ha puesto en marcha Banxico, la mesa está puesta para transitar a la digitalización masiva de pagos y reducir el uso de efectivo.

Pero no todo se logra solucionando la complejidad operativa de las aplicaciones actuales y la estandarización del servicio de pagos digitales para hacerlo muy intuitivo y accesible, sobre todo a través de aplicaciones móviles, porque también el gobierno tendrá que hacer un esfuerzo efectivo para mantener la disponibilidad permanente del sistema de pagos digitales 24/7, lo que, lamentablemente, es el talón de Aquiles de la economía que se pretende decretar por ley.

México está entre las economías más dependientes del efectivo a nivel internacional: ocho de cada 10 transacciones diarias se realizan con este medio de pago. En países similares la proporción es de entre 10% (Corea del Sur) y 70% (Italia, Colombia, Cuba) y, según el Forex Cash Index 2025, EU tiene 16%, Canadá 15% y Brasil que inició años después del SPEI mexicano alcanzó en septiembre pasado una penetración de 80% de todas las transacciones en el país, dado que el Pix es usado por más de 170 millones de usuarios activos (equivalente a 93% de la población adulta brasileña).

El objetivo central es solucionar la complejidad operativa de las aplicaciones actuales y estandarizar el servicio para hacerlo intuitivo y accesible para todos los usuarios de smartphones, bancos y fintechs en el país. En México el resultado es al contrario. 

No se duda que la homologación obligatoria de la experiencia de usuario (UX) pueda ser un factor que induzca el uso del CoDi, porque la aplicación variaba de un banco a otro, aun en los digitales, y no se hablaba el mismo lenguaje entre las aplicaciones y los sistemas de recepción de pagos. La regla que deberá ser igual para todos implica que un usuario hará el mismo recorrido (tres pasos a ejecutar en 15 segundos y no 15 como llegó a existir) para pagar o cobrar sin importar que medio de pago uses, pero en particular en las apps de banca tradicional o billeteras fintech.

En diciembre, casi para el “SantaDigiMoneySeason”, ambas, las apps bancarias, financieras o de billeteras fintech deberán tener operando y probadas las interfaces de CoDi simplificado y los accesos al mismo en un lugar de alta prioridad para que se jalen los fondos de las cuentas corrientes, y en el caso de las TPV o las billeteras de cobro móviles o digitales instaladas en los comercios, deberá ser visible y estar listo para las temporadas de alta transaccionalidad, sea que paguen con tarjeta, aplicación o CoDi. 

El pago y el cobro deberán quedar en firme en el momento de cruzarse, porque se trata de dinero digital no de jineteo monetario.

Finalmente, la Cuenta Fácil, la que podrá recibir hasta 15 mil udis de depósito mensual, no es una obligación para todos los oferentes de cuentas transaccionales o de depósito, pero sí para el microempresario que la abra, que deberá considerar que al menos 12 mil UDIS deben provenir de cobros digitales, no en efectivo. Según la encuesta, de la población mexicana usa efectivo para gastos diarios como como alimentos, bebida, tabaco y transporte, y de los medios de pago alternativo, en puntos de venta, 27% usa tarjeta de crédito y 25% de débito.