Cristina Rivera Garza llama a resistir el individualismo y fortalecer las comunidades

En la FIL de Monterrey, la ganadora del Pulitzer 2024 presentó Lo roto precede a lo entero y reflexionó sobre la violencia, la inteligencia artificial y la necesidad de construir comunidades frente al aislamiento social.

Cristina Rivera Garza se reunió con jóvenes en la FIL Monterrey.
Cristina Rivera Garza se reunió con jóvenes en la FIL Monterrey.Foto: Cortesía El Colegio Nacional.

MONTERREY, N.L.—La escritora Cristina Rivera Garza (1964) sostuvo ayer un encuentro con una treintena de jóvenes, algunos periodistas, otros lectores de su obra, a los que sorprendió respondiendo todo lo que querían saber sobre ella.

De pie, accesible, paciente, risueña, la novelista y ensayista compartió en una conferencia de prensa, en el marco de la 34 Feria Internacional del Libro de Monterrey, cómo investigó y encontró la estructura de algunos de sus libros, lo que piensa de la violencia, sus lecturas, sus películas favoritas, la inteligencia artificial y sus deseos de escribir literatura juvenil.

La autora de El invencible verano de Liliana, Premio Pulitzer 2024 en la categoría memoria, que ha gustado a las nuevas generaciones, presentó ayer su libro más reciente, Lo roto precede a lo entero (El Colegio Nacional), que busca revalorar las minucias, los residuos.

Rivera Garza emprendió una crítica a la individualidad. 

“Es relevante mantener un ojo crítico, tratar de contribuir a la formación de comunidades de acción. El capital, la adoración del éxito y la inteligencia artificial exigen individuos aislados.

La autora de "El invencible verano de Liliana" presentó su más reciente obra "Lo roto precede a lo eterno".
La autora de "El invencible verano de Liliana" presentó su más reciente obra "Lo roto precede a lo eterno".Foto: Cortesía El Colegio Nacional.

“Una de las primeras resistencias es convencernos de que eso no es cierto, que somos seres sociales con responsabilidades respecto a personas que van más allá de nosotros”, explicó.

La ensayista admitió que se transforma con cada libro. 

El cambio no es una cuestión sólo de los lectores, empieza por uno mismo. Una de las grandes virtudes de este oficio es que, si realmente estás metido en un proyecto nuevo, tendrías que empezar de cero, desaprender. No sirve acumular conocimiento”.

Destacó que “la violencia, como campo de acción, es un terreno resbaladizo y peligroso. Es muy angosto y las posibilidades de caer son enormes. Al contar estas historias hay que estar conscientes de no hablar por, sino con; hacer investigación e imaginar con las huellas”.

Ante la pregunta de qué pensó cuando su nombre apareció en las quinielas para el Nobel de Literatura, dijo tajante: “Sobre eso no voy a hablar. No, no, no.

“Han sido años muy lindos, de mucho trabajo. Lo que me toca es defender mi tiempo y terminar los proyectos que tengo en mente. Ese es mi trabajo. Seguir hurgando en los temas que me preocupan”, agregó.