Ellos y la sociedad civil
Los del martes, los últimos dos eventos convocados por organismos de la sociedad civil con los que se asentaron compromisos de los candidatos a la Presidencia. No serán los únicos eventos, tampoco las únicas promesas. Aquí comentamos uno de ellos. Los Diálogos por la ...
Los del martes, los últimos dos eventos convocados por organismos de la sociedad civil con los que se asentaron compromisos de los candidatos a la Presidencia. No serán los únicos eventos, tampoco las únicas promesas. Aquí comentamos uno de ellos. Los Diálogos por la Paz, en donde cuatro de cinco aspirantes se presentaron ante víctimas de estos años de violencia; ayer lo preguntamos: ¿qué mensaje les dio Margarita Zavala, quien no pudo asistir por problemas de agenda? Pues ¿qué otro tema ocupa la coyuntura nacional, fuera de la elección, sino es la violencia e inseguridad? Los cuatro que sí asistieron hicieron compromisos con las víctimas. Y serán ellos, parte de la sociedad, junto a esa otra, la convocante, la sociedad organizada, la que se encargue de dar seguimiento a las promesas.
Para eso sirven estos colectivos, para nutrir la agenda. Son muchas las organizaciones civiles que hoy son voz partícipe en las decisiones que se toman. Y qué bueno. Porque en cualquier democracia del mundo, también son éstas las que enriquecen la vida política de un país. ¿Quiénes pueden aportar más a las causas: funcionarios burocráticos o integrantes activos en sus respectivas trincheras? ¿Cómo se construye un todo sin la sinergia de todas sus partes? Por eso es vital que la relación con la sociedad civil esté debidamente aceitada, ya sea con el reconocimiento de su trabajo, el de sus aportaciones o con su integración a las mesas de discusión.
Justo hace un par de días, Data Cívica demostró el alcance que estas organizaciones pueden tener: logró hacer lo que la Secretaría de la Función Pública decía que costaría millones. Las declaraciones patrimoniales de los funcionarios hoy son públicas. La SFP reaccionó y se comprometió a hacer lo mismo en su plataforma. De eso se trata, de provocar reacción, de señalar fallas y carencias. De hacer mejor el trabajo gracias a lo que otros nos enseñan.
El mismo martes por la tarde, Andrés Manuel López Obrador faltó al foro en materia de educación. Al igual que Margarita, su agenda —prioridades— le impidió asistir. Aunque tomamos en cuenta que el tema es uno de sus más recurrentes panfletos, pero en dirección contraria a la de los convocantes, Mexicanos Primero, con quienes tuvo una de sus varias confrontaciones de las últimas semanas. Si unos defienden lo avanzado en materia educativa, AMLO se ha encargado de anunciar el fin de lo alcanzado, aunque sus voceros se empeñen en aclararlo. ¿Qué no el diálogo también es parte de la construcción democrática?
Sociedad Civil, Organizaciones No Gubernamentales. ¿Por qué algunos de los candidatos se muestran en varios momentos incapaces de sentarse con ellos? ¿Por qué les es más fácil descalificarlos?
Tras los sismos de septiembre, el gobierno de la Ciudad de México tuvo que abrir
sus puertas a la sociedad civil, que quiere formar parte del proceso de reconstrucción. Un memorial resulta incluso un insulto cuando hay cientos de familias que están aún viviendo en campamentos. De nuevo la sociedad civil se organizó y dio alternativas para el uso de los recursos disponibles. Y es ésta la misma que no quita el dedo del renglón para evitar desvíos y despilfarro.
Somos un país que necesita que todas sus estructuras trabajen juntas. Que dialoguen sí, que debatan también. La sociedad civil ha logrado que iniciativas suyas sean hoy parte de la vida nacional. El #3de3, 1560000.org, los rostros, nombres y apellidos de desaparecidos, el mapa de los feminicidios... ¿Cómo podemos aspirar a la consolidación de un país enteramente plural, sin darle espacio a la sociedad civil en la agenda nacional? El Estado lo ejercen algunos, pero lo formamos todos. Que nadie haga a un lado a la sociedad civil; por el contrario, el cotidiano obliga a que gane espacios.
