Antes del debate: Margarita y El Bronco
Dos independientes por primera vez en una contienda por la Presidencia de la República. Dos por primera vez en un debate. Independientes ambos, según los lineamientos del INE. Y pudieron ser tres; sin embargo, Ríos Piter ya analiza otras opciones de participación. Pero, ...

Yuriria Sierra
Nudo gordiano
Dos independientes por primera vez en una contienda por la Presidencia de la República. Dos por primera vez en un debate. Independientes ambos, según los lineamientos del INE. Y pudieron ser tres; sin embargo, Ríos Piter ya analiza otras opciones de participación. Pero, ¿cómo llegan los dos candidatos que no caminan bajo el abrazo de un partido?
Margarita se ha preparado para este encuentro desde 2015, cuando hizo oficial que buscaría la candidatura que, aunque finalmente no se dio como parte de Acción Nacional, logró superar, digo, cubrir los requisitos estipulados. Zavala fue construyendo una candidatura que sí, ya está en marcha, pero que numéricamente no ha resultado tan rentable como lo esperaríamos o como lo anunció al renunciar al PAN. Según el promedio de encuestas, apenas llega a los dos dígitos. Ricardo Anaya finalmente se quedó con la mayor parte del pastel blanquiazul. Margarita ha tenido que comenzar de cero, hasta para la recaudación de recursos para financiar su campaña. Decidió renunciar al dinero que le ofreció el INE, pero le ha costado subirse a la agenda, incluso a ser parte de ella como personaje secundario. Hace un par de semanas se tuvo que intervenir un cartel donde se anunciaba un debate entre los coordinadores de campaña presidencial. Ahí estaban Aurelio Nuño, de Meade, Tatiana Clouthier, de AMLO, y Jorge G. Castañeda, de Anaya, pero nadie de su campaña, no había sido convocado. Aún no se tenía la resolución del TEPJF, así que El Bronco tampoco figuraba. Finalmente, el programa se corrigió. Pero éste es el mejor ejemplo de cómo le ha costado a Margarita Zavala tener un lugar en el inconsciente colectivo. Más aún cuando ella misma se aferra a la ideología panista. Margarita tiene el enorme mérito de haber renunciado a su militancia de toda la vida, recorrido todo el país en busca de firmas para finalmente lograr la candidatura independiente, según lo que dice el INE, pero continúa promoviendo el proyecto que tenía planeado bajo la bandera de Acción Nacional. Hasta los colores de su logo son los institucionales de su expartido. Sigue operando en la lógica y modo panista, la mayoría de sus colaboradores vienen de ahí. Es congruente, sí, pero tampoco está aprovechando la oportunidad de construir y presentar algo realmente novedoso en el panorama político mexicano. Pudo y no lo ha hecho. Hasta ahora, lo más que ha logrado (porque el diseño de su oferta sólo da para eso) ha sido morder la rebanada de intención de voto de Acción Nacional, hacerle un poco de sombra y ser una piedra en el zapato de Ricardo. De estar en el segundo lugar antes de que arrancara la temporada electoral, de estar en un ánimo que podría haberla hecho muy competitiva frente a López Obrador, la ahora independiente Margarita, decidió sólo competirle a Anaya.
Jaime Rodríguez Calderón tiene el panorama todavía más complicado: su presencia en la boleta es sumamente cuestionada. A partir de esto, ¿cómo podrá validar su llegada a la boleta? Desde el inicio de la campaña se realizó una mesa de debate con mujeres miembros de cada campaña en Imagen Televisión, para la segunda edición de este encuentro, no hubo nadie que representara a El Bronco, porque no hay mujeres en posiciones de mando. Así de improvisada está su organización. Leía ayer en Diario 24 horas que en Oaxaca algunas personas que coincidieron con su evento pensaban que se trataba de Bronco, el grupo liderado por Lupe Esparza. Al darse cuenta de que no era así, se fueron. Rodríguez Calderón debe tener en cuenta que si habla de una candidatura presidencial, no puede armar su campaña como lo hizo cuando se lanzó por la gubernatura de Nuevo León. México no puede verse a través de las redes sociales. No puede limitar su interacción a los espacios que ofrece el internet, tampoco puede apostarlo todo a su personalidad “políticamente incorrecta”. ¿Qué va a ofrecer El Bronco si no tiene aún una plataforma construida, lo que evidencia su falta de conocimientos en política pública? ¿Cómo va a enfrentarse con cuatro candidatos que tienen todo trazado? Si sólo responde con “ocurrencias” corre el riesgo de no ser tomado ni lejanamente como un candidato serio. Aunque tal vez ése resulte el éxito (el que sea, poco o mucho) de su talento para la hipérbole, para la carpa, para la fársica.
Ambos deben llegar al debate sabiendo que los candidatos abrazados por los partidos pueden darles un manazo sobre la mesa y simplemente soplar. Pero el único que tendría incentivos es, posiblemente, el único que no lo hará.
ADDENDUM. La última encuesta antes del domingo es la de Ulises Beltrán. López Obrador con 40% de intención de voto, Anaya con 32%, José Antonio Meade con 22% y nuestros arriba mencionados, Margarita Zavala con 5%, y Jaime Rodríguez con 2%. Así entran al Palacio de Minería. No sabremos cómo saldrán.