El error de Margarita
La historia ocurrió así: una familia homoparental, dos mamás y dos hijas, se encontraron con Margarita Zavala en Coyoacán el fin de semana pasado. Las primeras paseaban, la segunda se encontraba en su labor de recolección de firmas para lograr la candidatura ...
La historia ocurrió así: una familia homoparental, dos mamás y dos hijas, se encontraron con Margarita Zavala en Coyoacán el fin de semana pasado. Las primeras paseaban, la segunda se encontraba en su labor de recolección de firmas para lograr la candidatura independiente, de la que ya no es puntera, pues ya la rebasó El Bronco. Las esposas se dirigieron a la aspirante presidencial y, según lo que ellas mismas difundieron en redes sociales, tuvieron esta conversación: “Margarita Zavala, te presento a mi familia y me gustaría saber cuál es tu propuesta para garantizar certeza jurídica a la comunidad LGBT. Mira te presento, mamá, mamá y nuestras dos hijas...”; luego la exprimera dama habría preguntado si querían una foto y ellas precisaron: “No, es video”, y Zavala contestó: “¿Estás grabando eso? No, no, apaga eso, que esto es distinto...”. Ahí se corta el video de nomás de 15 segundos de duración. Lo que Jennifer y Nadia comentan es que después de la interrupción tuvieron un diálogo con ella, en el que les reiteró que cree sólo en el matrimonio de hombre y mujer, que lo demás —los distintos tipos de familia, que no se reducen a las homoparentales— es un tema que habría que revisar.
Desde luego que el incidente causó enojo. No es para menos. Perdón, la reacción de Margarita fue una tremenda equivocación. Y es que fue un acto, que mostró no sólo intolerancia, sino también incongruencia. Me extraña de Zavala, porque en su círculo personal más cercano hay miembros de la comunidad LGBT, con quienes tiene una relación más que cordial, llena de cariño. Me extraña porque, además, tras la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de dar pauta para que en la ley se respeten los matrimonios entre personas del mismo sexo, Margarita Zavala se ha pronunciado más de una vez con el correcto argumento legalista de ser absolutamente respetuosa de la resolución. ¿Qué habrá querido decir entonces con aquello de que “habrá que revisarlo”? Incluso en sus redes sociales ha sido participe de festejos que conmemoran la lucha contra la homofobia. ¿Qué le pasó?
Tal vez sea muy difícil, pero no imposible, que se sacuda la inercia de responder como el yunque blanquiazul lo exige. Pero Zavala ya no forma más parte de sus filas. En este espacio hemos insistido en más de tres ocasiones, que en la agenda progresista es donde tiene una de sus mayores oportunidades de crecimiento. Hace unos días, escribimos aquí de la importancia que tendrá el voto de la gente joven, de aquéllos que tienen entre 18 y 36 años, los considerados millennials. No sólo porque una parte de ellos votará por primera vez, sino porque su conjunto, como lo dijimos, forma cerca del 50% de la lista nominal. Ellos definirán el resultado de la elección. Y la manera en que deben acercarse a ese nicho, tanto ella como cualquier otro candidato, es hablando de los temas que a ellos les importan como parte de su agenda. Repetimos, más allá de los memes, a los votantes jóvenes les tienen que hablar de los asuntos que les afectan, en su idioma y en coincidencia. Si bien, Margarita Zavala hizo lo correcto al reconocer que debió dejar que Jennifer y Nadia la grabaran, ¿qué sigue ahora? ¿Le entrará de verdad a los temas que tengan que ver con libertades? ¿Seguirá aferrándose a la agenda que el ala más conservadora de Acción Nacional tanto defiende? Ahí le va un dato a la aspirante: hace unas semanas, Nación 321 presentó su segunda entrega referente a la intención de voto de ese nicho que parece estar ignorando; y oh, sorpresa, ella aparece como la favorita del #votomillenial, por encima de Andrés Manuel López Obrador. Dar la espalda a la agenda de este potencial grupo de electores nos estará diciendo que su aspiración independiente, más que de fondo, es mera estrategia para alcanzar una candidatura que no obtuvo como esperaba, por la vía partidista. ¿O el cambio de ruta no merece un cambio de posturas? Qué mala decisión sería que su agenda no muestre mayor apertura, tomando en cuenta sus posibilidades de crecimiento.
