¿Por qué Meade?

Lo que hace distinto a cada uno de los precandidatos a la Presidencia incluso entre quienes aún son discretos en su aspiración no es únicamente la manera en cómo se expresan, en cómo explican su entendimiento de las necesidades del país y del mundo, así como el ...

Lo que hace distinto a cada uno de los precandidatos a la Presidencia (incluso entre quienes aún son discretos en su aspiración) no es únicamente la manera en cómo se expresan, en cómo explican su entendimiento de las necesidades del país y del mundo, así como el cruce con las acciones que se requieren para atenderlas. Pero, sobre todo, en la concepción de éstas y en la capacidad para prever los escenarios que puedan generar. En lugar de andar realizando una pasarela de sus logros pasados y presentes y una contabilidad de un currículum que no tiene competencia, desde hace unas semanas, el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, ha venido enumerando algunos de los verdaderos problemas que enfrenta hoy México y ha explicado, sin frases huecas ni eslóganes facilones, los qués y los cómos para resolverlos. Cuando uno pone atención a todo lo que dice, es imposible no ver que el discurso de Meade no es simplemente candidateable: es lo que hoy se requiere de un presidenciable…

Reconstrucción de la confianza y la vía del diálogo. “Uno de los retos que va a tener México es cómo nos reencontramos sociedad y gobierno para volver a construir espacios de confianza. Para que no se sienta que hay un ellos y un nosotros en la definición de la construcción del destino del país (...) En nuestra esencia, este espacio que hemos construido en el discurso político de división puede ser zanjado si vamos reconstruyendo vínculos de confianza (...) He tenido la fortuna de participar en la construcción de esos consensos y me parece importante reivindicar el diálogo. México ha necesitado de esos consensos y se ha encontrado, en política, forma de construirlos...”, expresó el viernes 27 de octubre en el foro El País con México.

Combate a la corrupción. “El mejor amigo de la corrupción es el manejo en efectivo, si nosotros nos vamos moviendo a una economía en donde cada vez usemos menos el efectivo, vamos a tener posibilidad estructural, posibilidad arquitectónica de ir quitando espacios a la corrupción, mientras más difícil hagamos que se use el efectivo (...) Lo hemos sustituido por una economía cada vez más digital, donde cada vez es más fácil darle seguimiento digital a cada peso que gastamos. Si sumamos la transparencia al mundo digital, el resultado es que quienes son corruptos no tendrán dónde esconderse...”, dijo ante la Escuela Nacional de Mujeres Priistas el sábado pasado.

Seguridad. “En atención a ese planteamiento es que habremos de poner un acento en seguridad, para que busquemos fortalecer los recursos públicos que a ese tema se dediquen y que podamos combatir con eficiencia ese fenómeno que lastima a muchos de los ciudadanos hoy (...) Buscaremos que ese reclamo sea atendido y sea reflejado en las prioridades presupuestales que presentemos el año que entra...”, refirió en la Reunión Plenaria de diputados del PRI en la víspera de la presentación ante del Congreso del Paquete Económico 2018.

Futuro económico ante la renegociación del TLC. “En ese trabajo estamos; en ese análisis hemos venido trabajando y perfeccionando. Incluso para identificar no solamente sectores, sino empresas que tendrían la necesidad de una contingencia en el caso de que no alcancemos una negociación que sea satisfactoria (...) Y el impacto final se daría, desde el punto de vista estrictamente estático, en aquella parte del comercio que se da dentro del tratado, en aranceles que son diferentes en el tratado...”, mencionó al comparecer en el Senado, como parte de la glosa del V Informe de Gobierno.

Son muchos los pendientes que hay en nuestro país, lo sabemos todos. Pero, hasta hoy, de todos los tantos candidatos y/o precandidatos no hemos escuchado más que autoalabanzas y fórmulas huequísimas salidas de despachos de mercadotecnia. Más allá de la varita mágica que algunos prometen —o por esto mismo—, hoy a nuestro país le urgen candidatos que entiendan cómo se constituye la sociedad, cómo funciona el gobierno, cómo opera el mundo, cómo se cuida y se potencian las economías y, sobre todo, cómo se pueden enfrentar las tantas nuevas fisuras y riesgos que se generan en estos tiempos de extrema polarización global. Son tiempos peligrosos; no cualquiera tiene la preparación y el empaque que se requieren para que nuestro país logre sortearlos.

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