Expediente Fepade
Mientras los partidos se hacen bolas con la designación de su candidato presidencial, el gobierno federal, lejos de preparar la transición, se está dando un balazo en el pie que puede costarle mucho, muchísimo, en la campaña electoral, sino es que desde antes. La ...
Mientras los partidos se hacen bolas con la designación de su candidato presidencial, el gobierno federal, lejos de preparar la transición, se está dando un balazo en el pie que puede costarle mucho, muchísimo, en la campaña electoral, sino es que desde antes. La salida de Santiago Nieto al frente de la Fepade ensucia, de manera innecesaria, la percepción hacia una trinchera que debería mostrarse más fuerte que nunca. La transparencia en los procesos que involucran las próximas elecciones son una prioridad. O así lo entendemos. Quién sabe si en Los Pinos.
La PGR niega que la salida de Santiago Nieto haya sido una orden del gobierno federal, como ha trascendido en los últimos días. La PGR, sin titular y con Alberto Elías como encargado de despacho tras la salida de Raúl Cervantes, asegura que la destitución se debió a las faltas que Nieto cometió en los últimos meses, específicamente, sobre el caso Odebrecht y Lozoya. Y es que hace unos días, el exfiscal para la Atención de Delitos Electorales denunció que había recibido presiones del exdirector de Pemex para llevarlo a dar una disculpa pública tras las indagatorias por el caso de la constructora brasileña que, como aquí hemos explicado, salpicó a funcionarios de gobierno, prácticamente toda Latinoamérica y países en otros continentes, con sobornos millonarios. Y aunque hay declaraciones de ejecutivos de aquella empresa señalando su cercanía y sus pagos a exfuncionarios de Pemex, hasta el momento no hay prueba que involucre directamente a Lozoya.
El Senado anunció ayer que tanto Santiago Nieto como Alberto Elías serían llamados a comparecer ante los 128 senadores para que cada uno dé su versión. De ahí dependería, en parte, si se ratifica o si de revierte la destitución. Los senadores del PAN, del PRD y PT van por la restitución, aunque juntos sólo logran 61 votos. Quienes apoyan la salida de Nieto, el PRI y el Verde, juntan 62 votos. Bajo este escenario, la resolución quedaba en manos de los senadores independientes: Armando Ríos Piter, Luisa María Calderón, Alejandro Encinas, Manuel Cárdenas y Raúl Morón. Su decanto sería decisivo para la que podría ser la primera vez que se revierta una decisión del gobierno federal, bueno, de la PGR, para que no se saquen de onda en Los Pinos, porque ellos dicen que no fueron. Pero ayer por la tarde se anunció que será la Junta de Coordinación Política quien decidirá el método con el que evaluarán la restitución o avalan el cese de Nieto. Será en una sesión programada para hoy al mediodía en la que sabremos cómo y cuándo tendremos la respuesta.
Resultan incomprensibles las razones con las que podamos justificar la decisión de la PGR. La contienda electoral de 2018 está a la vuelta de la esquina. Dejar acéfala a estas alturas a la institución que se encargará de darle legalidad a la elección revive las sombras de lo ocurrido en 2012 y de cualquiera de las razones que la ponen en duda. Algo que, suponemos, no quieren en el gobierno federal. Y es que en los últimos días, así como la polémica ha estado en si Lozoya presionó o no a Nieto para direccionar la investigación sobre el caso Odebrecht, se revelaron investigaciones que sugieren que el dinero de los sobornos de la empresa brasileña llegó a la campaña presidencial en 2012. Y aunque rápidamente salió el vocero presidencial a aclarar que, aunque Peña Nieto sí se reunió con el dueño de Odebrecht, nunca jamás su campaña recibió donación alguna, lo cierto es que todo este escándalo no hace si no ensuciar un proceso electoral que ni siquiera ha empezado de manera oficial. Qué manera de ponerse obstáculos y regalarle a la oposición (no sólo a la encabezada por AMLO, sino también a la de Ricardo Anaya) el pretexto perfecto para descalificar la elección. Por lo pronto, la primera jugada de Santiago Nieto ya llegó: objetó su destitución arguyendo que no hubo debido proceso en su salida, sustentada en una falta al debido proceso... vaya lío gratuito el que se compraron en Los Pinos. Y si la salida de Cervantes había logrado despresurizar el tema de la Fiscalía, la salida de Nieto la acaba de pasar a hipercalentar de nueva cuenta.
