#19S: El México de millennial

El sismo reveló a esta generación, que nos sucederá a quienes tenemos más de 40 años, como jóvenes entusiasmados por contribuir en la transformación de su país. Estos días han sorprendido con sus iniciativas para mejorar su entorno

Gracias, gracias, infinitas gracias a todos los millennials que desde hace una semana han desmentido aquello de que la suya es una generación del egoísmo y la apatía. Suyo es México hoy. Y suya es también la oportunidad de que el México del mañana sea un país que estará en condiciones, en mucho mejores condiciones, para recibir a la generación que les viene detrás.

Ya lo habrá leído en los diarios, visto por televisión, en redes sociales o de manera presencial: los jóvenes han tomado el lugar de líderes en los trabajos de ayuda tras el sismo. Aunque su contribución comenzó a notarse desde el ocurrido el 7 de septiembre, y que afectó en su mayoría a los territorios de Oaxaca y Chiapas, lo cierto es que desde el pasado 19 de septiembre la figura de la generación millennial ha acaparado todo cuanto tiene que ver con las labores de acopio de víveres y su acomodo, la búsqueda de herramienta para facilitar el rescate de personas atrapadas o la sistematización de información en redes sociales. Durante los últimos días, muchos jóvenes no han parado. Recogen medicinas o alimentos en sus bicicletas. Se turnan día y noche para auxiliar en los Centros de Acopio o de Rescate. O transformaron sus redes sociales en canales de información que, en muchas ocasiones, transmitieron datos de manera más rápida que las vías tradicionales. El sismo reveló a esta generación que nos sucederá a quienes tenemos más de 40 años, como jóvenes entusiasmados por contribuir en la transformación de su país. Estos días han sorprendido una y otra vez con sus iniciativas para mejorar su entorno. Jóvenes que desde la región del mundo donde están han buscado la forma de ayudar. Un estudiante de la CDMX radicado en Holanda juntó cerca de 100 mil pesos organizando una “noche mexicana”, el dinero lo enviará a los afectados por el sismo. Una pareja de jóvenes mexicanos, que salieron del país para “recorrer el mundo”, financiaron una página web (micasaestucasamexico.com) para que quienes perdieron su techo en el sismo encuentren un hogar temporal, y para que otros mexicanos puedan ofrecer sus espacios. Otros jóvenes ya trabajan en una red inmobiliaria que vigilará que las rentas de los inmuebles no se vayan al cielo y permitirá que quienes no tienen hoy dónde vivir, encuentren de manera rápida y accesible un nuevo hogar. Y junto a ellos están, por supuesto, aquellos jóvenes que no han dormido por ir a servir comida, a doblar y empacar ropa y víveres; también quienes han priorizado la ayuda que ofrecen, incluso sobre sus responsabilidades laborales. O esos jóvenes que saliendo de su trabajo o escuela se anotaron como voluntarios. Y esos jóvenes que desde ya están planeando qué hacer para que este momento de tragedia no regrese a esa normalidad que caminaba junto a tanta indiferencia y agotamiento.

Esta oportunidad de los jóvenes para canalizar sus ganas y energía debería ser también la de las instituciones para renovar sus formas y estrategias. Cambiarlas por unas que permitan esta participación a todas luces desinteresada por el bien personal y direccionada más por el bien común. Y es que esto último es algo que hemos visto desde hace tantos años en el funcionamiento de la vida democrática del país, tanto, que es también responsable de la apatía real que existe al respecto y no sólo de los millennials. Frente a nosotros tenemos a una generación, por lo que hemos visto, que no quiere repetir errores, aunque también tiene encima, tal vez más que otra por ser la generación que viene, de que este momento no quede sólo como un destello de ganas. Y es que de ella depende que la normalidad que llegue tras esta lamentable contingencia no sea la que ya conocemos…

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