Hasta la vista, Bannon
“El miedo es una buena cosa.El miedo lleva a tomar medidas...”, dijo alguna vez Steve Bannon, hasta ayer jefe de estrategia de Donald Trump. Y es que este tipo de personajes son de los que gustan de escupir al cielo. Justo por ello, ese miedo al que se refería lo ...
“El miedo es una buena cosa. El miedo lleva a tomar medidas...”, dijo alguna vez Steve Bannon, hasta ayer jefe de estrategia de Donald Trump. Y es que este tipo de personajes son de los que gustan de escupir al cielo. Justo por ello, ese miedo al que se refería lo regresa a su puesto como editor de Breitbart News, un portal de noticias con cínica línea ultraconservadora. Bannon vivió estos últimos ocho meses en medio del desencanto. Y es que, a pesar de que desde la campaña presidencial Trump le cedió total poder de decisión, lo cierto es que nunca terminó de convencer a los otros cercanos y con gran influencia en el presidente estadunidense, como Jared Kushner. Bannon, a pesar de que en las primeras semanas lo identificamos como la cabeza que tomaba las decisiones, poco a poco su sombra se fue difuminando en los pasillos de la Casa Blanca.
El primer gran golpe fue aquel que recibió en abril, cuando fue removido del Consejo de Seguridad Nacional. Bannon pasó de estar al centro, junto a Trump, para quedar en la orilla de la foto. Y, desde ayer, ya está totalmente fuera de ella. Según un reporte publicado ayer en El País, el exasesor de Trump promoverá una campaña “de azote de Trump. Al menos, los suyos lo van a ser. Un miembro de Breitbart, Joel B. Pollak, publicó este tuit en cuanto se conoció el cese: #WAR (#GUERRA)…”. Lo que no resultaría una sorpresa, pues todos ellos, el mismo presidente incluido, son de ese grupo de personas que arremeten contra quien les da la espalda.
Qué contexto tan peculiar el de la salida de Bannon. Y es que se da en medio de la última controversia de Trump y que va íntimamente ligada a lo que el exasesor representa. Hace un par de días, vimos a Christopher Cantwell, uno de los participantes de la marcha de supremacistas en Charlottesville, de hace una semana, llorar en un video en el que afirmaba tener miedo. Facebook, Instagram, Twitter y PayPal le cerraron sus cuentas personales, por su evidente y constante discurso de odio. Cantwell dice estar asustado, no quiere ser arrestado por los disturbios, en los que niega haber participado. Este personaje también apareció días antes en el documental Charlottesville: raza y terror, producido por Vice News, en donde se retratan las ideas de Cantwell y sus compañeros. Incluso justifican la muerte de Heather Heyer, de 32 años, durante las protestas en Charlottesville a manos de un miembro neonazi. Este terrible acto, uno de esos que el portal de Bannon también justificaría. Justamente como lo hizo Trump, quien luego de recibir críticas por su tibia postura, la corrigió sólo para volver a tropezarse y asegurar que ambos lados son responsables. Lo comentamos en este espacio, en su lógica el error es cuestionar y enfrentar, no los discursos de odio.
Y el personaje más cercano a esta ideología de supremacía, o al menos, el que siempre se ha jactado de ello, salió en medio de este escándalo. Aunque aseguran que la salida de Bannon estaba planeada hace un par de semanas, lo de Charlottesville, hizo que la Casa Blanca aplazara y, de alguna forma, utilizara esta salida para medio lavarse las manos ante la muy desafortunada reacción de Donald Trump ante los hechos de Virginia. Y, aunque Bannon regresa de tiempo completo a la publicación extremista que fundó, eso tampoco significa que la relación entre él y Trump se haya terminado. Y es que el Presidente no es distante de la ideología que el conservadurismo y el racismo significan. El del problema, al final, no es Bannon. Aunque comenzará a serlo: “La presidencia de Trump, por la que ganamos y peleamos, está acabada…”, dijo horas después de que se hiciera oficial su salida de la Casa Blanca. Trump ha abierto otro frente.
