Amarillo-azul
El viernes por la noche llegó una invitación a la redacción. Una invitación de emergencia, se convocaba al Hilton de la Alameda a la mañana siguiente. Ahí estarían Ricardo Anaya y Alejandra Barrales, presidentes de PAN y PRD, respectivamente. Los rumores surgieron: ...

Yuriria Sierra
Nudo gordiano
El viernes por la noche llegó una invitación a la redacción. Una invitación de emergencia, se convocaba al Hilton de la Alameda a la mañana siguiente. Ahí estarían Ricardo Anaya y Alejandra Barrales, presidentes de PAN y PRD, respectivamente. Los rumores surgieron: ¿declinaría Josefina en favor de Zepeda? ¿Declinaría Zepeda en favor de Josefina? La posibilidad menos deseada por el PRI y Morena estaba ahí, latente. Pero habrán sentido alivio cuando todos nos enteramos que, en realidad, se trataba del aviso, ¿amenaza?, de que para la elección del próximo año, la presidencial, formarán un frente opositor para “sacar al PRI” de Los Pinos. Ya se lo había comentado en este espacio hace unos días, así se va a llamar la elección del 2018.
Hubo reacciones. Cuauhtémoc Cárdenas dijo que era una torpeza. Miguel Barbosa, lo llamó “error político” y que, en realidad, la alianza era contra AMLO. Y éste declaró que no era más que una campaña de “lambiscones y paleros”.
Si bien, ya dicho por Anaya y Barrales, no habrá alianza para la campaña mexiquense, en la que Zepeda se ha colocado como la revelación política del año, va creciendo en las encuestas, ha sido el único que ha dicho los cómos y ha tenido una campaña libre de escándalos, los antecedentes de la alianza “amarillo-azul”, hacían viable una coalición.
En Nayarit, por ejemplo, Antonio Echevarría, candidato de la coalición “Juntos por ti”, que forman PAN y PRD, junto al PT y PRS, es el favorito para ganar la gubernatura. Para los nayaritas no es una equivocación, según los números.
El año pasado, Miguel Ángel Yunes, de la mano del PAN y PRD, ganó Veracruz, sacó al PRI y a Javier Duarte del Palacio de Gobierno en Veracruz. José Rosas Aispuro ganó la gubernatura de Durango, también con respaldo de la militancia de panista y del sol azteca. Carlos Joaquín González sacó al PRI de Quintana Roo, gracias a la misma coalición. Y esos los gobernadores, pero si nos vamos a elecciones más locales, en esa misma elección, gracias a la unión del PAN y PRD, contaron otros 106 nuevos cargos de elección: 33 fueron diputados y 76 alcaldes.
En 2013, Francisco Kiko Vega, ganó Baja California, con el respaldo del PAN, PRD, Panal y el Partido Estatal de Baja California.
En 2010, Gabino Cué, también sacó al PRI de Oaxaca, fue su segunda candidatura, también, en coalición con el PAN y PRD, la primera la perdió frente a Ulises Ruiz en 2004, pero su segundo intento fue exitoso. Otro punto para la bandera amarillo azul. Lo mismo pasó con Mario López en Sinaloa, y Rafael Moreno Valle, en Puebla, quien hoy hasta aspiraciones presidenciales tiene. En el 2000, Pablo Salazar acabó la tradición chiapaneca del PRI al mando, y junto a Acción Nacional y el PRD, junto al PT, PVEM, Partido de la Sociedad Nacionalista, Partido del Centro Democrático y el PAS.
En 1999, Antonio Echevarría, papá del actual candidato en Nayarit, también por coalición, se hizo gobernador del mismo estado gracias a la bandera de la Alianza para el Cambio, que en aquel entonces, hace casi 20 años, integraron PAN, PRD, PT y el extinto PRS.
Para la elección en el Estado de México, el PRD se quedó esperando el “sí” del PAN, primero con Alejandro Encinas como candidato, según me dijo ayer Alejandra Barrales en entrevista en Imagen Televisión. Con el avance de Zepeda, ya prefieren ir solos, también me dijo.
“Quien llegue a la Presidencia, llegará con más de un tercio de la población (...) el reto que tenemos, es crear un gobierno de coalición que permita que quien llegue, tenga probabilidades de transformar al país. No se trata sólo de juntarnos para ganar la presidencia...”, me agregó también Barrales al final de la entrevista.
Casos exitosos en las urnas, los tienen. Enrique Ochoa, líder del PRI, decía que lo anunciado no era más que una señal de que PAN y PRD se saben perdedores. Aunque el tricolor ni precandidato tiene. Lo cierto es que esta alianza amarillo-azul, sí ha metido buenos sustos y ha logrado su objetivo. No siempre con los mejores gobernantes, eso es cierto. Pero ahí no hubo acuerdo para la elección mexiquense, sí están en tiempo para trabajar para la presidencial: pero tendrían que presentar en la boleta a un personaje que no haya tenido ningún escándalo a cuestas. Y que estén seguros de que tampoco lo tendrá.