El otro acoso

El lunes se hizo viral un video, en él se mostraban hechos que ocurrieron en Jalisco, en una preparatoria. Se trataba de un maestro que, durante una de sus clases, soltó a sus alumnos una sarta de frases que violentaban verbalmente a las mujeres, también se hacía ...

El lunes se hizo viral un video, en él se mostraban hechos que ocurrieron en Jalisco, en una preparatoria. Se trataba de un maestro que, durante una de sus clases, soltó a sus alumnos una sarta de frases que violentaban verbalmente a las mujeres, también se hacía referencia a la violencia física como método de control y poder. Los comentarios al respecto fueron los esperados: el profesor, Ramón Bernal, fue blanco de linchamiento en redes sociales. Incluso las autoridades de la Preparatoria 10, que pertenece a la Universidad de Guadalajara, tomó acciones contra el docente. En el Twitter oficial de la institución se aseguró que se iniciaban procedimientos y que seguirían en su línea de respeto irrestricto a la dignidad de las personas. Nada de esto parece estar fuera de orden, hasta ese momento todo parecía, más bien, ser lo mínimo frente a un caso en el que la misoginia se promovía dentro de un discurso dicho por un maestro en un salón de clases.

Como sucede en estos casos, se buscó la postura de las autoridades de la preparatoria. La directora, Paula Angélica Alcalá, declaró a varios medios de comunicación que “ya se estaban tomando cartas en el asunto”. Incluso habló de antecedentes del profesor sobre este tipo de hechos. Horas más tarde, Ramón Bernal, publicó una carta en Facebook en donde señaló que todo fue parte de una clase en donde habló del machismo que se vive en nuestro país y no sólo ofreció disculpas a quienes se pudieran haber sentido ofendidos por las palabras que dijo, sino que acompañó esta declaración con otra parte del video en donde se entiende muchísimo mejor el contexto de aquella clase, “creemos que nosotros como hombres tenemos muchas ventajas sobre las mujeres...”, dice en el mismo video. Con esto, aquel primer video viralizado pierde ese sentido de misoginia y agresión que le valió a Bernal una suspensión de 48 horas.

Ayer, en Imagen Televisión, hablé con Paula Angélica, la directora: “Estamos preocupados, indignados por este tipo de comentarios que un profesor puede hacer al frente de un aula, donde son comentarios misóginos, groseros y con palabras soeces que no aportan nada a la dinámica de la clase, a la unidad de aprendizaje en donde él está dando (...) Yo creo que a los muchachos, de alguna manera, no les gustó el comentario, por eso actúan de una manera. Yo creo que, cansados de esa parte que hablamos, pero que no integramos a un proceso de ir a escuchar una materia que me va a llevar a tener ideas diferentes; entonces son comentarios que los muchachos se sintieron molestos (...) Por ello el Consejo General Universitario atrajo el tema, para que, de alguna manera, se delimite el comentario y las grabaciones de una manera que puedan ser justas y reales para poder tomar alguna determinación hacia los alumnos o el maestro, con claridad y responsabilidad de lo que estamos haciendo...”, me dijo. Aunque es curioso, la segunda parte del video salió a la luz desde ayer muy temprano y, para la hora de la emisión, la directora ya tenía que haberla visto. Sin embargo, por sus respuestas, parecía seguir en la línea de ir a la caza del profesor.

Le hice esta precisión, a lo que me respondió: “Hay ejemplos y tú lo puedes contextualizar, o sea, muy claro, pero cuando llegas así, abruptamente como los muchachos me lo explicaron, ellos sí se sintieron agredidos, por lo tanto hay una reacción. En una universidad debemos aportar dentro de las aulas, nosotros debemos aportar los contextos adecuados que nos ayuden a resolver esta situación violenta, que nos aporte a ser mejores, con valores, con responsabilidad...”. Desde luego que aquí hay un tema del cual hablar y una investigación a seguir, porque, sin duda, se agradece que los maestros tengan la apertura suficiente para hablar de ése —el machismo— y otros temas, pero también está el asunto de quién y por qué hizo público sólo una parte de un video que hizo que quedara completamente fuera de contexto. Ahí parece haber saña de parte de alguien contra el profesor y eso es también algo que se debe castigar. Y es que los otros “acosos” hoy se valen (y se envalentonan) desde el anonimato y la frivolidad de las redes sociales. Desatar un linchamiento puede estar al alcance de una conveniente edición en video. Y es que en la era de la “posverdad”, los periodistas estamos obligados, como nunca, a checar todos los lados posibles de una misma historia. De lo contrario, los y las troles de cuello blanco encontrarán terreno fértil para destrozar muchas vidas y reputaciones...

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