Inédito

Fue una convocatoria inédita para la forma de comunicar que ha caracterizado a la actual administración, digamos. Medio centenar de periodistas, divididos en dos reuniones por motivos de espacio y tiempos. Colegas de distintos creo que prácticamente todos medios de ...

Fue una convocatoria inédita (para la forma de comunicar que ha caracterizado a la actual administración, digamos). Medio centenar de periodistas, divididos en dos reuniones (por motivos de espacio y tiempos). Colegas de distintos —creo que prácticamente todos— medios de comunicación y con distintas maneras de ejercer el periodismo, asistimos a la invitación de Enrique Peña Nieto a Los Pinos. Un encuentro cuyo fin era uno, pero del que salieron muchas más respuestas de las que se tenían contempladas. El asunto del precio de las gasolinas fue el pretexto. El lunes por la mañana confiaba a los colegas que le pediría al gobernador del Banxico, Agustín Carstens, que permaneciera al frente de esa institución al menos hasta que las aguas de Trump se calmaran un poco. Resultó: la nota trascendió y Carstens “le daba el sí” al Presidente horas más tarde.

Y ese mismo lunes, pero por la tarde, admitía con mucha claridad: “Soy Presidente de todos los mexicanos, no de un partido. Asumo el desgaste para el gobierno y mi partido. Los costos de tomar esta medida (la liberación de los precios de la gasolina) como única medida responsable. Yo estoy decidido a cuidar la economía del país, aunque ello tenga costos políticos y electorales”, nos dijo a quienes estuvimos en la convocatoria hecha para la tarde, a la que yo asistí, pues por la mañana me fue imposible dada la preparación del noticiario de mediodía de Imagen Televisión. Vaya sensatez la de Peña Nieto, aunque comparto lo escrito por Carlos Loret de Mola sobre el destiempo de este encuentro, lo cierto es que lo dicho por EPN respondió en mucho lo que millones de mexicanos nos preguntamos desde que se anunció el alza al precio de los combustibles. El gobierno federal sabe que el asunto es complicado, pero dadas las condiciones de nuestro país y sus finanzas, no podía haber sido distinto si lo que se quería era asegurar que los golpes fueran los menos: “Un escenario que pone en riesgo las finanzas públicas es de alto costo social y toma varios años recuperarse...”, nos aseguró.

Y si la razón para la convocatoria fue el tema de las gasolinas, lo cierto es que los presentes teníamos muchísimos temas que tocar con él. Y aprovechamos la apertura. Evidentemente, el asunto de la relación con Estados Unidos y Donald Trump.

En mi turno, opté por preguntar si había un “plan B” ante uno de los peores escenarios posibles por razones geopolíticas y de seguridad nacional: que las empresas estadunidenses, presionadas por el caprichoso Presidente que ahora tienen, decidieran dejar de exportarnos gas natural y gasolinas (sería el apocalipsis energético para México). La respuesta que obtuve de Peña Nieto frente a todos los colegas —y más tarde de José Antonio Meade y de González Anaya— fue la de la seguridad de que, aunque éste es un escenario absolutamente improbable, el gobierno tiene contemplados, incluso, los escenarios improbables y estrategias muy definidas ante ellos. La respuesta extensa decido no revelarla porque me parecería irresponsable, simplemente porque son asuntos estratégicos de los que el gobierno de EU no debe tener la posibilidad de conocer ni de tergiversar.

Aunque sí me permito revelar lo que nos dijo sobre la ruta para hacer frente a la crisis por las presiones que convergen en el tema de los combustibles: “Tenemos un panorama incierto y eso depende de lo que podamos construir en la relación con EU. Eso genera enorme volatilidad sobre el tipo de cambio. No sabemos lo que va a pasar con el precio del petróleo...”, dicho esto con la certeza de que, en realidad, el peso se ha mostrado fuerte a pesar de esa incertidumbre con la que tendremos que vivir durante los próximos meses. Ya el canciller Luis Videgaray había declarado que la renegociación del TLCAN comenzaría en junio. Peña Nieto nos dijo que es muy probable que finalice en diciembre. El 2017 pinta, pintó siempre, para ser complicado, pero lo que al gobierno federal le toca es asegurar que los estragos en todas sus esquinas sean los menos. Y, por eso, este ejercicio de apertura con la prensa me pareció no sólo inteligente sino sumamente necesario. Porque Peña Nieto parece tener muy claro que, a pesar de las condiciones en que termine el sexenio, él procurará entregar un país en paz y unido al interior (porque es la única forma de resistir lo que sea que venga del exterior).

Lo de Trump es un asunto que aquí y en China —ahora sí, literal— tomó al mundo por sorpresa. El cómo se resuelvan las diferencias marcará el rumbo de cada país y, desde luego, el del mundo entero. Son demasiados los frentes que hoy tiene abiertos Donald Trump. A México le compete prepararse y actuar para defender lo que nos toca.

Importante decirlo: tanto Enrique Peña Nieto como José Antonio Meade, secretario de Hacienda; Pedro Joaquín Coldwell, de Energía, y José Antonio González Anaya, director de Pemex, respondieron todas nuestras preguntas. Doblemente inédito. Un ejercicio urgente ante los tiempos que vivimos.

ADDENDUM. Sobre todo cuando el vecino grita a los cuatro vientos que la prensa libre es su enemiga, reunirse con todos nosotros también fue un statement de EPN. Ojalá no haya sido sólo una golondrina que hace verano.

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