Se acabó la fiesta

Al menos, unas 250 personas asistieron a la misa por los XV años de Rubí, y eso que se cambió de locación hace apenas unos días. A la joven ya la esperaban medios de comunicación nacionales y de varias partes del mundo. Es el precio de la viralización, la expectativa ...

Al menos, unas 250 personas asistieron a la misa por los XV años de Rubí, y eso que se cambió de locación hace apenas unos días. A la joven ya la esperaban medios de comunicación nacionales y de varias partes del mundo. Es el precio de la viralización, la expectativa rompe los límites y en lugares tan lejanos como Polonia se habló de Rubí y su fiesta. Hace unos días, se reportaba que la joven potosina se encontraba deprimida, decían que tenía miedo de que aquellas celebridades que prometieron asistir a su fiesta no llegaran. Y es que fueron tantos, desde la exmodelo y ahora DJ, Carmen Campuzano, hasta figuras de la música de banda como Espinosa Paz, quienes prometieron echarse una canción. Pero pocos confirmaron y programaron su visita a La Joya, la comunidad donde se realizaría el festejo. Al momento en que escribo, no le sé decir si asistieron o no. Pero sí le puedo confirmar que hubo una persona muerta arrollada por un caballo durante la famosa “chiva”.

A Rubí se le dedicó un número en una revista de circulación nacional. Los regalos, los vestidos, la comida, se contaron con todo detalle. La viralización como nueva plataforma de la fama. Pero ésta se cobra con falta de privacidad. Algunas marcas “se subieron” de volada en el evento con todo tipo de patrocinios. Decenas de celebridades, como arriba comentamos. Pero, también, varios políticos que vieron en este fenómeno la oportunidad perfecta para intentar conectar con la población, ya que son incapaces de hacerlo por mérito propio. A Rubí, le habrán llovido amigos que ni sabía que tenía, así como le llegó la fama tan de repente. Acaso duró más el furor previo que la misma fiesta que Rubí habrá soñado desde quién sabe cuándo.

Ella no será la última protagonista de un evento como éste. Las redes sociales no se agotan de darnos personajes cuya fama es sepultada rápidamente por algo más nuevo, sin importar lo que tengan que aportar, si es que acaso lo tienen. Pero justo por ello, es que deberíamos, tal vez, comenzar a pensar qué es lo a partir de un fenómeno como el de Rubí podemos generar para hacer de la viralización, una oportunidad para pasar más allá de la risa fácil o el tsunami de los likes y los retuits.

Por ejemplo, Villa de Guadalupe, San Luis Potosí, el municipio donde vive Rubí, se ubicó en el lugar 641 en el índice de rezago social. Tomemos en cuenta que el número 1 es el más pobre, y que hace 15 años, vaya ironía, se encontraba en el lugar 1055, según Acción Ciudadana Frente a la Pobreza. O sea, que estos últimos años empeoró la calidad de vida de sus habitantes que, dicho sea de paso, fueron abandonando la localidad. Hoy apenas son más de 10 mil habitantes. De éstos, 81% es pobre porque no hay trabajo y no tienen manera de generar ingresos, 54% no tiene acceso a servicios de salud y un 61% de los mayores de 15 años no tiene siquiera la educación básica completa.

Villa de Guadalupe, es uno de los municipios con más carencias del país, todos los reporteros que cubrieron la fiesta debieron resolver el dilema de las telecomunicaciones, porque no se recibía señal de teléfono celular. Así de pobres son en esa localidad que ayer recibió a una multitud que, inspirada por la viralización de las redes, hiczo de Rubí y sus XV el entretenimiento de fin de año. Pero la pregunta es ¿qué sucederá a partir de hoy en Villa de Guadalupe?

Todos los visitantes regresarán a su lugar de origen con la ¿satisfacción? de haber asistido a un evento que se salió de control. Y todas las celebridades y políticos, continuarán como si nada con su agenda. Aquellos funcionarios ¿nada más se colgaron del fenómeno para aparecer en la conversación, en el furor por Rubí sin el mínimo compromiso de hacer algo por el municipio. ¿O estas exigencias están fuera de lugar? ¿Las marcas nada más aprovecharon el escaparate para lucirse sin tener una intención distinta al posicionamiento? ¿Ninguna inversión en el lugar, o al menos algo de inversión en materia social? ¿En dos días nos olvidaremos de Villa de Guadalupe y de Rubí, para darle paso al siguiente fenómeno salido de las redes sociales? Es divertido reírnos, y es divertido tener motivos para evadirnos un poco de nuestra terrible realidad, pero ¿es eso es todo cuanto podemos hacer? Gorronear la fiesta, gorronear la comida, gorronear el exposure y ni siquiera voltear a ver el entorno de las personas que fueron nuestros anfitriones.

Temas: