La democracia sobrerregulada
La democracia nacional, como cualquier cosa, puede entenderse desde lo que nos dicen sus propias fobias. Los políticos mexicanos se han encargado de que éstas sean evidentes a los ojos de cualquiera. Ahí está su reforma de 2007, intocable y que protegen todos, aunque, ...
La democracia nacional, como cualquier cosa, puede entenderse desde lo que nos dicen sus propias fobias. Los políticos mexicanos se han encargado de que éstas sean evidentes a los ojos de cualquiera. Ahí está su reforma de 2007, intocable y que protegen todos, aunque, sobre todo, una reforma que malentienden y aprovechan todos. En este espacio lo he escrito repetidas veces, siempre con la esperanza de que ahora sí algún demócrata de hueso colorado le entre al debate en el Congreso y eche para atrás esas leyes electorales que lo único que abonan es a la hipocresía. La sobrerregulación no ha hecho si no abonar a convertir a nuestra democracia en un juego en el que todos hacen lo que no deberían hacer, haciendo como que no lo hacen y buscando la forma de violar la ley sin que puedan acusarlos de violarla.
Que si AMLO aparece en todos los spots de Morena, los panistas saltan porque dicen que está haciendo trampa. Que si Ricardo Anaya sale en todos los spots del PAN, también saltan los otros actores, hasta los que pertenecen a las filas de Acción Nacional, porque no es justo, es un abuso. Así decía Rafael Moreno Valle, y eso que sale en portadas y en una spotiza en donde promueve su imagen y logros como gobernador de Puebla. Total, si se le permite a uno, se le permite a todos. Porque como lo he dicho aquí, ese bodrio de 2007 lo único que hace es fomentar la doble moral de los actores políticos.
“El gobernador (Graco) Ramírez (de Morelos), el gobernador Rafael Moreno Valle (de Puebla) o Manuel Velasco (de Chiapas), et. al., todos ellos juegan en contra de nuestra democracia y se salen con la suya. Se benefician de masiva e indebida publicidad y los castigos, cuando llegan, son o tardíos o irrelevantes. Las medidas precautorias decretadas por el INE llegan al menos 15 días después de que comenzara esta burda campaña de Graco Ramírez en múltiples ciudades del país…”, escribió Salvador Camarena hace unas semanas en su columna en El Financiero, aprovechando la participación ciudadana que le hizo llegar, desde distintas partes del país, fotografías de, digamos, anuncios con la cara de Moreno Valle en Nuevo León, a muchos kilómetros del estado que gobierna; o de Graco Ramírez sobre avenida Universidad o en la colonia Anzures (yo misma los vi) de la Ciudad de México, y un largo etcétera de políticos a los que les gusta tener en activo a su equipo de relaciones públicas. Ayer, Carlos Loret de Mola escribía también al respecto, aunque desde otro ángulo. Y es que el lunes, Rafael Moreno Valle presentó una impugnación ante la Oficialía de Partes del Instituto Nacional Electoral, por la sentencia de la Comisión de Quejas en donde se le prohíbe hablar de sus logros como gobernador. Esto porque hay al menos 21 quejas en su contra por el uso indebido de su propia imagen, como esas portadas y anuncios en todo el país. Más aún cuando sabemos de sus intenciones ya declaradas de buscar la candidatura del PAN para la elección presidencial de 2018.
Voy a jugar al abogado del diablo, porque ni modo, el rigor y el INE nos orillan a eso: Rafael Moreno Valle, Graco Ramírez, Manuel Velasco, Ricardo Anaya, Andrés Manuel López Obrador y todos aquellos que quieran salir en spots, portadas de revistas de política y el corazón o donde se les venga en gana, están en su derecho. Si se sanciona a uno, se debe sancionar a todos. Así es como debe aplicarse la ley, hasta la electoral. Pero nadie, absolutamente nadie, está dispuesto a llevar más allá ese debate. La ley electoral que existe va a seguir ahí, porque a todos les acomoda para la queja, pero también para aprovecharse de ella. El punto no es dónde y quién promocione su imagen, sino que no haya una ley capaz de vigilar objetivamente este asunto. Lo hemos repetido varias veces: ningún actor político le entra a esta discusión, porque nadie quiere perder la oportunidad de aprovecharse de ese bodrio de ley…
