Economía en tiempos de Trump

Donald Trump va llenando los lugares de su gabinete. Ayer nos anunció a sus convocados en materia de política económica. Y aunque no son todos, los nominados son piezas fundamentales para darle forma a la estrategia que aquí en nuestro país deberán enfrentar con miras ...

Donald Trump va llenando los lugares de su gabinete. Ayer nos anunció a sus convocados en materia de política económica. Y aunque no son todos, los nominados son piezas fundamentales para darle forma a la estrategia que aquí en nuestro país deberán enfrentar con miras al futuro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Steven Mnuchin estará a cargo del Departamento del Tesoro (lugar alguna vez ocupado por la mexicana Rosario Marín, qué tiempos). Un republicano que a sus 53 años posee una fortuna gracias a su participación en el sector financiero y del entretenimiento: trabajó en Goldman Sachs, multinacional financiera beneficiada por la crisis inmobiliaria de 2008. También fundó RatPac-Dune Entertainment, una productora que se ha llenado los bolsillos con participaciones en cintas que fueron éxitos taquilleros como Ávatar y la saga X-Men. Curiosamente, en 2004 una de las compañías de Mnuchin, Duna Capital Management, fue demandada por el propio Donald Trump, pues el hoy Presidente electo quería ampliar el préstamo que ésta le haría para la construcción de uno de sus ostentosos hoteles de lujo, lo que no consiguió, aunque llegaron a un acuerdo por debajo de la mesa.

Para la Secretaría de Comercio, Trump pensó en Wilbur Ross, un millonario de 79 años, cuya fortuna está calculada en dos mil 900 millones de dólares. Es conocido por ser uno de esos empresarios astutos que reestructuran la deuda de empresas en quiebra. Uno de los personajes favoritos de Trump desde los ochenta, cuando lo ayudó a salvar su red de casinos en Atlantic City. Hace un par de décadas, durante la administración de Clinton, fue parte del consejo de inversiones con Rusia. Cuando Rudolph Giuliani era alcalde en Nueva York fungió como su asesor de privatizaciones. Millonario excéntrico, su fortuna en obras de arte está valuada en 150 millones de dólares.

Ellos son los dos personajes con quienes México y Canadá deberán sentarse a negociar la manera de mantener vigente el TLCAN. No sabemos cuál será su futuro, aunque el gabinete económico de Trump no es precisamente amigable. Menos cuando justo hace un par de días la empresa de aires acondicionados Carrier anunciaba que siempre no se mudará a Nuevo León, a una planta que ya está construida, porque llegó a un acuerdo con Donald Trump para permanecer en Estados Unidos. Y es que el Presidente electo le habría prometido un subsidio con tal de no traer inversión a nuestro país. Vaya populismo el del republicano, ¿qué hará cuando otras empresas hagan fila afuera de la Casa Blanca para solicitarle el mismo subsidio? ¿Cómo carajos lo va a pagar?

Es evidente que muchas de las promesas de Trump le estallarán en las manos, pero hoy anda muy echado pa’adelante, prometiendo cosas que le serán imposibles de resolver, como aquí ya he dado cuenta en términos migratorios. El asunto es que Trump, mientras tome posesión, estará muy envalentonado: todo es promesa, pero también con ellas podremos ver cuáles son medidas vueltas bombas de tiempo. Que a todas las empresas les diga que recibirán algo a cambio con tal de no traer inversión a nuestro país, es el más vil y equivocado populismo nacionalista.

Qué equivocados están quienes creen que ésa es la opción para resolver crisis. Ya nos lo había dicho el Brexit, ahora nos lo quiere decir Trump y, en una de ésas, hasta desde Francia nos querrán dar lecciones. Desafortunadamente para ellos, ahí está la historia como testigo irrefutable de lo mal que todo puede terminar. Si Estados Unidos ya no tiene opción, el resto del mundo tiene la oportunidad de protegerse ante la tormenta que podría llegar. Aunque, por ahora, de Trump sólo podemos ver cómo fanfarronea, un permiso que se da porque, repito, por ahora todo es sólo promesa.

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