Miranda y la desigualdad
25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer. Hay alertas de género en siete municipios de Chiapas y en 11 de Veracruz, por el número de casos de violencia de cualquier tipo y feminicidios registrados. En resumen, y para no hablar ...

Yuriria Sierra
Nudo gordiano
25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer. Hay alertas de género en siete municipios de Chiapas y en 11 de Veracruz, por el número de casos de violencia (de cualquier tipo) y feminicidios registrados. En resumen, y para no hablar sólo de números, diremos que México es uno de los diez países del mundo más peligrosos para ser mujer. Siete de nosotras son asesinadas diariamente y una de nosotras es violada cada cuatro minutos. De espanto.
Y cómo no vamos a espantarnos, si el asunto de la equidad de género es un tema tan pendiente. Tanto, que incluso es un concepto que todavía no entienden nuestros servidores públicos. Ya no digamos que no han sido capaces de asegurar que las mujeres tengamos los mismos espacios en altos niveles de poder. Cómo van a entenderlo si seguimos teniendo al frente de importantísimas dependencias, a personajes que no saben un ápice sobre respeto y equidad.
El episodio de Luis Miranda, el flamante secretario de Desarrollo Social, es la prueba perfecta de todo eso que nos falta por aprender, por dejar atrás. La respuesta que le dio a la diputada Araceli Damián, de Morena, en su comparecencia en San Lázaro, es más que reprobable: “Y sí me falta estudiar, y desafortunadamente no estudié siquiatría para entenderla a usted...”. Damián lo había cuestionado sobre sus pocos meses en Sedesol y los muchos viajes que ha hecho en ese tiempo: “Yo critiqué que ha estado de gira, tiene menos de tres meses en funciones y ha hecho 18 viajes. Ha estado presente en el reparto de tarjetas de Prospera, de despensas. Eso es realmente deshonroso, porque además está prohibido por la Ley General de Desarrollo Social que se haga uso político de los programas sociales. Está desvirtuando, está yendo a los estados de la República que tienen el próximo año elecciones. Cuando mostré que el señor no sabe, fue cuando perdió el control y tuvo ese desafortunado comentario...”, me dijo ayer la diputada Damián en entrevista en Imagen Televisión.
“El señor tiene que renunciar, no tiene el oficio político ni las capacidades (...) desafortunadamente, el secretario Miranda mostró su incapacidad, la falta de oficio político que tiene, además de su desconocimiento y desinterés por el tema...”, me agregó. Y es que para la tarde de ayer, ya varios diputados de varios partidos pedían la remoción de Miranda de la Sedesol.
Vaya manera la del secretario de responder a cuestionamientos que son, en realidad, parte importante de una comparecencia. Todo funcionario, al presentarse frente a los legisladores, debe estar listo para responder a cualquier cuestionamiento, pues sin ser una evaluación en sí, ese momento sí es su oportunidad para demostrar cuáles son sus capacidades y cómo es que las está empleando.
Desafortunadísima la respuesta de Miranda, pero tristemente éste no fue el único momento en que el titular de Desarrollo Social tuvo un “accidente” a la hora de emitir unas palabras en su comparecencia: “En la Ciudad de México, en el año de... hace 26 años, vivían aproximadamente 7.3... era la expectativa de vida. En Chiapas era sesenta y sie.. era, seis menos, seis años menos de los 73, vivían 66%...”, ¿cómo dijo, secretario?
Así como su respuesta a la diputada Araceli Damián, así igual de grosero es que un personaje como éste figure en el gabinete. Peor aún, que esté a cargo de una de las secretarías más importantes del gobierno federal, de la que depende el futuro, bienestar y desarrollo de miles de familias. Tristísima la forma en que Miranda se dirigió a la diputada, pero igual de indignante que se haya atrevido a pararse a comparecer, sin tener idea de qué decir...