La otra fuga

¿Qué estará pensando ahora mismo Guillermo Padrés? Cuando iba camino al Reclusorio Oriente dispuesto a entregarse, sonreía pensando que eso sería sólo un trámite para dar carpetazo a su caso. Así, él se lo había dicho a Ciro Gómez Leyva en entrevista esa ...

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

¿Qué estará pensando ahora mismo Guillermo Padrés? Cuando iba camino al Reclusorio Oriente dispuesto a entregarse, sonreía pensando que eso sería sólo un trámite para dar carpetazo a su caso. Así, él se lo había dicho a Ciro Gómez Leyva en entrevista esa mañana, momentos antes de ir a entregarse; así se lo habrá hecho creer, jurado y perjurado, su abogado, Antonio Lozano Gracia. Hoy el panorama le pinta mucho muy distinto: pareciera que ya no tendrá ningún motivo para la sonrisa. Se le van acumulando razones para permanecer preso. A su hijo le pinta igual, o peor, pues él sí fue trasladado a un centro de máxima seguridad, dado que él fue detenido. Ni modo, mala decisión para la familia Padrés: se les acabó la infame oportunidad a la que otros (tantos, muchos, todos) le han apostado.

Quién sabe dónde estará Javier Duarte, mientras Veracruz estalla en protestas, él sólo está a la espera de que el tiempo pase y, contrario a lo que dice la canción, sí lo podamos olvidar. ¿Se acuerda usted de Eugenio Hernández? La DEA lo busca, a él y a Tomás Yarrington, ambos exgobernadores de Tamaulipas. Ambos, también, buscados por sus nexos con el crimen organizado y, claro, las múltiples transas que durante su paso por la gubernatura pudieron cometer. Hoy poco sabemos, nada de nada pero nada de ninguno de los dos. Sólo que los están buscando, pero al paso de los días, meses... años, son figuras que se han ido diluyendo en la coyuntura (y hasta en la memoria) nacional. Si un día ellos estaban en las primeras planas, de pronto llegaron nuevos personajes, nuevos escándalos, que ocuparon su lugar. Ahora mismo estamos siendo testigos de cómo la clase política no deja nunca de sorprendernos. Si las tantas manifestaciones veracruzanas de quienes exigen el pago de sus salarios nos tienen indignados, ya no sabemos qué pensar o a quién maldecir cuando nos enteramos de que Roberto Borge se autovendió miles de hectáreas sobre la costa de Quintana Roo.

Hoy, en las primeras planas, en las pláticas de sobremesa, vemos conviviendo a los cuatro más desafortunados exgobernadores de los últimos años: Guillermo Padrés, Javier y César Duarte y Roberto Borge, pero ni lejanamente son los primeros y mucho menos los únicos con cuentas pendientes ante la justicia. Mencionábamos a los tamaulipecos (por quienes senadores panistas piden a la PGR que ofrezcan recompensa), pero ¿qué me dice Rodrigo Medina? Él manda a su defensa a que vea todo lo relacionado a su caso (es investigado por un desvío de, nada más, tres mil 370 millones de pesos), no lo hemos vuelto a ver desde su salida de la gubernatura. Parece que hasta al mismo Jaime Rodríguez Calderón El Bronco, quien prometió meterlo a la cárcel en sus primeros meses en el gobierno, ya se le olvidó. ¿Le estarán apostando a la estrategia del paso del tiempo?

Y a esa lista le agregamos nombres que no por no estar bajo una investigación formal de la PGR significa que estén libres de sospecha. ¿Qué ha sido de Leonel Godoy, exgobernador de Michoacán y de su hermano Julio César, a quienes se les acusa de nexos con el cártel de La Familia Michoacana? O están los otros: tan a sus anchas y hasta con cargos públicos algunos de ellos: Ángel Aguirre, seguro viajando por las costas del mundo, José Murat, el artífice del Pacto por México, Fidel Herrera, hoy cónsul en Barcelona. Y de Humberto Moreira, ni hablar: ése que sí pisó la cárcel, pero en Madrid, y hasta lo tuvieron que soltar... Todos, hoy, apostando por la fuga después de la fuga: la fuga de la memoria, la del plazo de vigencia a los delitos cometidos, a la caducidad de los agravios...

El olvido suele ser la última y, tristemente, más recurrente estrategia de muchos, muchos políticos que apelan a que tras ellos viene alguien con un escándalo más fuerte. Lo peor es que parece funcionarles.

ADDENDUM. La mayor parte de los acreedores del gobierno de Sonora en el sexenio del exgobernador Guillermo Padrés se preguntan ahora que está procesado y en la cárcel acusado de varios delitos como son defraudación fiscal, crimen organizado, lavado de dinero y otros más, si la licenciada Armida Elena Rodríguez Celaya, magistrada del Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del 5º. Circuito en Hermosillo, Sonora, a la que seguramente cuando estos asuntos le lleguen a su colegiado, también va a absolver a Padrés como lo ha hecho en la mayor parte de los asuntos que le tocó resolver y que invariablemente fallaba en favor del exgobernador.

El ministro presidente de la SCJN Luis María Aguilar Morales ha declarado en infinidad de veces que el juzgador cuando no se apega a la letra de la ley entonces no es más que un mandadero que nunca podrá ser catalogado como juzgador y la magistrada Rodríguez Celaya encuadra perfectamente en esa categoría de mandadera… Seguiremos informando.

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