El pterodáctilo en casa
Delincuentes de cuello blanco... estamos hartos de ellos porque también forman parte de ese cúmulo
de círculos criminales con los que nosotros,
ciudadanos de a pie, tenemos que lidiar todos los días.
Ayer, la PGR se quedó esperando a Javier Duarte en el Congreso veracruzano. La semana pasada, también la PGR, junto con elementos de la Marina, escoltaron a Guillermo Padrés en su recorrido de Grupo Fórmula al Reclusorio Oriente. Hace un par de días, Elba Esther Gordillo ganó una batalla legal y ya no se le procesará por defraudación fiscal. Ayer también se nos dijo que a Roberto Borge, exgobernador de Quintana Roo, se le preparan algunas investigaciones. Delincuentes de cuello blanco les llaman; pero delincuentes al fin y al cabo. Y estamos hartos de ellos, no sólo por el poco valor ético de sus acciones, no sólo porque a varios de ellos nuestro voto les dio el cargo del que abusaron. Estamos hartos, porque también forma parte de ese cúmulo de círculos criminales con los que nosotros, ciudadanos de a pie, tenemos que lidiar todos los días.
Mientras éstos hacen sus transas, en las calles nos quitan lo que traemos en los bolsillos. Ayer el Observatorio Ciudadano reveló su Reporte de Delitos de Alto Impacto correspondiente al mes de septiembre. Números y más números que sólo nos deprimen más: “Aumentaron seis de los diez delitos de alto impacto en el ámbito nacional, de acuerdo con las cifras de carpetas de investigación iniciadas por las instituciones de procuración de justicia (...) los cuales fueron: homicidio doloso, secuestro, robo con violencia, robo de vehículo, robo a negocio y robo a transeúnte. Por el contrario, se observa que los delitos que disminuyeron fueron el homicidio culposo, extorsión, robo a casa habitación y violación. Esto se agrava cuando se hace el comparativo de septiembre con respecto al promedio de los 12 meses previos, pues desde esta aproximación analítica se aprecia que nueve de los diez delitos reportan un aumento y sólo el homicidio culposo registra una disminución...”. Esto es, resumido con el detalle de las estadísticas: cada hora en nuestro país se registran dos violaciones, tres homicidios, diez robos a casa-habitación o negocios y 30 asaltos con violencia.
Seguramente le vendrán a la cabeza uno o, tristemente, más relatos de algún robo o delito del que alguien cercano haya sido víctima. Entre “justicieros” o pueblos enteros que deciden linchar a los delincuentes que atrapan infraganti, así está todo el país. De un lado estos criminales, del otro los de cuello blanco. Y luego están las propuestas para que todos los adultos podamos portar armas. Porque hay funcionarios que creen que el trabajo que no hace el Estado debe ser responsabilidad nuestra. Y así se dibuja nuestro cotidiano, en donde lo que por ahora más les importa a los políticos es el lugar que ocupan rumbo a 2018.
Qué importa que los feminicidios en el Estado de México hayan ido en aumento, Eruviel Ávila está bien posicionado. Qué más da que la Ciudad de México hoy sea lo que fue hace diez años, Miguel Ángel Mancera es la figura que el PRD podría impulsar para la elección presidencial. ¿Ciudad Juárez es otra vez un terreno fértil para el crimen organizado? Eso no lo supo César Duarte, que bien que se sirvió del erario chihuahuense. ¿Motines en Topo Chico? Pero si todo marcha bien en Nuevo León, también colocado en las encuestas rumbo a 2018.
Apenas ayer una mujer murió porque se resistió a un asalto en Naucalpan. El lunes un policía capitalino murió al enfrentarse a un asaltante. El sábado un asaltante murió y otro resultó herido cuando asaltaban un autobús por el rumbo de Observatorio en la Ciudad de México y no contaban con que uno de los pasajeros era un policía de la PGJ. Hace un par de semanas, un par de mujeres en Aguascalientes enfrentaron a un delincuente que asaltaba su casa mientras dormían, lo golpearon hasta que éste perdió la vida y todavía se les quiso culpar de homicidio. ¿cuántas historias de este tipo conoce usted, lector, que hayan ocurrido en los últimos meses en alguna parte de nuestro país?
Las cifras que reveló el Observatorio Ciudadano son alarmantes, se constatan con lo que escuchamos en las calles y sobremesas. Si no es sobre los funcionarios corruptos, es sobre los delincuentes que andan en las calles, y no precisamente escondiéndose de la Interpol. ¿Qué debemos esperar para que, ahora sí, las autoridades, de entrada, reconozcan que hay un problema? Lo aceptó el presidente Peña Nieto hace unos días, ¿y el resto de los niveles de gobierno? ¿El gabinete?
Porque no es un elefante, es un mortal pterodáctilo en la sala. Y en la cocina. Y en el jardín. Peor aún: en el dormitorio de todos nosotros.
