Una neodiplomacia
Los medios españoles se sirvieron el pasado fin de semana con la designación de Fidel Herrera como cónsul de México en Barcelona. Fidel Herrera, sí, el exgobernador de Veracruz. Sí, el de la “plenitud del pinche poder”. Sí, el sospechoso de vínculos con el ...
Los medios españoles se sirvieron el pasado fin de semana con la designación de Fidel Herrera como cónsul de México en Barcelona. Fidel Herrera, sí, el exgobernador de Veracruz. Sí, el de la “plenitud del pinche poder”. Sí, el sospechoso de vínculos con el narco. Yo sé que es de no creerse que en lugar de condenas les lleguen premios. O sí, porque hay días en que todo parece ser posible en el México contemporáneo. El diario El País señalaba que además de la incomprensible decisión, a ésta lo acompañó la cualidad de ser un nombramiento “por carrera” y no “general”, y es que, de haber sido en la segunda modalidad, a Herrera tendría que ratificarlo el Senado de la República y, pues, qué flojera el debate, habrán pensado en Los Pinos. Otro diario, El Periódico de Cataluña, resumió muy bien el porqué de lo desafortunado de su designación: “De ser ciertas las afirmaciones de 14 testigos protegidos, las suposiciones de innumerables víctimas de secuestro y extorsión, las investigaciones a uno y otro lado del río Bravo, la calificación de la revista Forbes como una de las «10 personas más corruptas de México», o la propia convicción del pueblo veracruzano, que aún lo recuerda como El Z1, o protector de Los Zetas, México envía a Barcelona como cónsul a un auténtico representante de lo que hoy es su Estado”. El lunes, el exgobernador de Veracruz, estado al que además dejó endeudado por 11 mil millones de pesos, asumió la titularidad del relevante cargo de nuestra diplomacia.
Así que, si ya en esas andamos, aquí me permito proponer una lista para nuevos envíos de representantes de México en el extranjero, y si pueden también librarse de la ratificación del Senado, mejor aún. No estamos para que nadie cuestione nuestras incognoscibles decisiones:
1.- Jesús Murillo Karam bien podría despachar desde el Tribunal de La Haya, dadas sus probadísimas habilidades para realizar investigaciones sin dejar ningún cabo suelto. De Portugal (a donde lo quieren mandar de embajador) a Holanda, es mejor idea lo segundo, si de burla se trata, en La Haya se juzgan crímenes de lesa humanidad.
2.- Guillermo Padrés, el hidrogóber, otro que dejó a su estado endeudadísimo. Para que ya no se construyan más presas particulares o playas privadas, que lo manden a las Islas Canarias o a cualquiera del Mediterráneo en donde esté rodeado de agua en los cuatros puntos cardinales.
3.- Arturo Montiel. Para que no se siga avergonzando con los reclamos de Maude Versini, mándenlo de agregado cultural a París, para que su exmujer pueda consolarse al poder ver, por lo menos, a través de la ventana a los hijos de ambos —a quienes lleva años sin poder siquiera visitar.
4.- Marcelo Ebrard. Como él sí habla francés, que lo manden de embajador a Francia. Bueno, que lo nombren, porque ya vive por allá. Que él y Montiel den ejemplo de civilidad política y convivan en la misma ciudad. Que compartan hasta un viajecito en Metro. Allá sí sirven los puentes elevados y los durmientes.
5.- Ángel Aguirre, que le hagan una gran campaña de relaciones públicas para que la OMS lo nombre vocero de la lucha contra el cáncer cervicouterino. Ahora que apenas anunció que a eso se dedicará a través de su fundación, pues que le echen la mano para que su “legado” no sea inmediatamente asociado a la tragedia de los 43, sino su compromiso con la salud de la mujer. Hasta un busto le pueden poner en el centro de la ciudad de Iguala.
6.- José Murat: a él sí está súper fácil: perfecto para él sería la Misión de México ante de la ONU, es perfecta para él: de construir el “Pacto por México” puede pasar a amarrar el “Pacto por la Paz Mundial” o algo así. Y, además, el gobierno mexicano se ahorraría una lanota, pues con todos los depas que Murat ya tiene en Nueva York ni mudanza necesitaría.
7.- Y ya teniendo a ese amigazo colocado en Naciones Unidas, bien puede grillar para abrirle la puerta a Mario Marín y que lo nombren embajador de la Unicef y de una vez por todas, nos quede a todos claro que el góber precioso sólo quería hacer cosas increíbles a favor de la infancia...
Y así, podría seguirme con una casi interminable lista de sugerencias para enriquecer al cuerpo neodiplomático de nuestro país. Pero se me acabó el espacio... Y el entusiasmo.
