La reforma que faltó
Esta semana, el Mexico Institute presentó La reforma faltante #TheMissingReform, un compendio de 16 textos que exhibe una razón poderosa por la que las reformas estructurales no lograron dar los resultados esperados. La gran “reforma” que faltó en México, como muestran varios autores en el libro, es crear un país donde la ley no sea negociable
Hace cinco años, México comenzó la transformación más audaz de su historia reciente: la aprobación de 11 reformas estructurales. Las reformas buscaban atacar asuntos que por años habían afectado a nuestro país. El impacto esperado era altísimo. Mientras que, en 2011, una cuarta parte de los expertos de Banxico aceptaba que la falta de estas reformas estructurales era el inhibidor más importante de nuestra economía. Hoy esa pregunta ya ni se hace.
Sin embargo, muchos de los avances que se esperaban se quedaron en papel. Se esperaba, por ejemplo, que la economía de México crecería al 5% en 2017, pero crecimos al 2.1%. Se esperaba poder evaluar a todos los maestros, pero en estados como Oaxaca y Michoacán, más del 65% de los maestros no realizó la prueba.
Entender qué salió mal es lo que hace la más reciente publicación del Mexico Institute La Reforma Faltante (#TheMissingReform), libro que, si me permiten un comercial, pueden bajar gratis en la página del Mexico Institute, y que pronto será presentado, oficialmente, en México.
Los autores, un grupo de académicos, intelectuales y periodistas de primera, explican por qué el México que esperábamos después de la reforma aún está por llegar.
El libro muestra que la aprobación de las reformas estructurales fue el paso fácil, lo difícil es convertirlas en realidad y, para ello, el país necesita realizar una tarea mucho más complicada que legislar: fortalecer el Estado de derecho.
Sin el Estado de derecho, las reformas estructurales son, en el mejor de los casos, buenas intenciones y, en el peor, armas selectivas para la aplicación discrecional de la ley con fines políticos.
Así, como muestra Max Kaiser, del Imco, las reformas anticorrupción se han enfrentado a la resistencia de una clase política acostumbrada a legislar en lo obscurito, y a crear instituciones sin autonomía.
En otros capítulos, como el del profesor Matt Ingram, de la Universidad de Albany, se presenta evidencia de las debilidades del sistema de justicia.
Luis Rubio, experto de México Evalúa, muestra cuáles son los obstáculos para consolidar el Estado de derecho en la democracia mexicana.
Luis de la Calle, presidente de México ¿Cómo Vamos?, muestra cómo la falta de Estado de derecho ha moldeado las relaciones entre el gobierno y los empresarios.
Alejandro Moreno da cuenta de cómo la falta de Estado de derecho ha creado un ciudadano que desconfía de las instituciones.
También, en un capítulo verdaderamente excepcional, Daniel Moreno, de Animal Político, muestra cómo la relación de la prensa con el gobierno ha cambiado a través de los años, dañando la posibilidad de crear un Estado de derecho.
Ojalá tuviera más espacio para contarles más sobre los contenidos del libro.
Por ahora sólo diré que la publicación da cuenta de muchas y muy variadas historias de cómo la falta de Estado de derecho está detrás de muchos de los asuntos que no funcionan en México, como la educación de calidad (explicado por David Calderón, Mexicanos Primero), la competencia del sector privado (Alejandra Palacios, Cofece), la inversión en áreas rurales (Félix Vélez, ITAM), la transparencia como mecanismo para promover la rendición de cuentas (Alexandra Zapata, Imco), la implementación de la reforma energética (Dwight Dyer), la prevención del crimen (Enrique Betancourt, Quemonics International), y la calidad de las policías (David Shirk, Universidad de San Diego).
También, se abordan asuntos como el rol que debe jugar la sociedad civil (Manuel Molano, Imco) y el Congreso (Luis Carlos Ugalde, Integralia Consultores) para promover el Estado de derecho, así como, ¿cuáles son los pasos a seguir para solidificar al Sistema Nacional Anticorrupción? (Eduardo Bohórquez, Transparencia Mexicana).
Así, #TheMissingReform es una muestra de cómo la tarea pendiente más importante de nuestro país es asegurarse de que las reglas se apliquen a todos de la misma manera, independientemente de ingresos, poder o clase social.
