¿Es cierto que sólo la “percepción de corrupción” ha aumentado? (II)

La clase política dice que la corrupción en México no ha aumentado, que lo que lo hecho es la “percepción de corrupción”. Es decir, que los ciudadanos nos ofendemos más de la corrupción porque nos damos más cuenta debido a las redes sociales que difunden todo de forma viral. Esto es falso. Muestro los datos para continuar mi argumento de la semana pasada

La semana pasada escribí la primera parte de esta columna en respuesta a la comparecencia de Arely Gómez ante la Cámara de Diputados donde la secretaria de la Función Pública argumentó que la corrupción en México “viene de décadas atrás”, pero que “ahora se hace más notoria por las redes sociales”.

Revisé los datos para mostrar que (a) la prensa libre no aumenta la percepción de corrupción, por el contrario, hay varios estudios que muestran que la reduce, (b) la teoría de que a más usuarios de Twitter, más se percibe la corrupción en México, simplemente no se sostiene con los datos del Bayesian Corruption Index (medida internacional de percepciones de corrupción), y (c) que  la medida de corrupción experimentada más utilizada y más respetada, el Barómetro Global de la Corrupción (Transparencia Internacional), muestra a un México donde cada vez hay más mordidas. De hecho, de los 11 países latinoamericanos que se tienen datos de 2011 a 2013, México es el lugar donde la corrupción experimentada (no percibida) ha aumentado más.

Sin embargo, no tuve el espacio (le debí haber rogado a Pascal Beltrán del Río que me lo diera) para continuar mi argumento. Así que, acá lo sigo. Y lo sigo porque los datos son contundentes, y son muchos. La corrupción sí ha aumentado. Hay dos pruebas más.

Primero, cada vez hay más corrupción en trámites gubernamentales básicos. Los pocos datos sobre corrupción experimentada (no percibida) que tenemos en México (ENCIG de Inegi) muestran que, de 2011 a 2015, el porcentaje de la población que tuvo experiencias de corrupción al realizar un trámite público va en notorio aumento. El porcentaje de personas al que se le requirieron mordidas en el Ministerio Público aumentó de 10.8% a 23.6%; en pago de tenencia, de 0.9% a 5.9%, y en trámites ante el Registro Civil, de 1.5% a 3.7%. En 2015, 14.3% de los mexicanos haciendo trámites vehiculares dio (o le fue requerida) una mordida, cuatro años atrás el dato acumulado de trámites de licencia, registro de vehículo y verificación vehicular daba un 9% de corrupción. Así que, de acuerdo a los datos de Inegi, la cosa va mal y va empeorando bastante rápido.

Platico sobre estos trámites en específico, no porque los esté seleccionando por ser especialmente negativos, sino porque son los únicos comparables entre las ENCIG 2011 y 2015 que además tienen coeficientes de variación de 15% o menos. 

Segundo, los usuarios de servicios públicos que experimentan actos de corrupción en al menos uno de los trámites que realizaron durante el año creció de 2013 a 2015, con 510 casos más cada año a nivel nacional (dato por cada 100 mil habitantes). A nivel estatal, la corrupción aumentó en 21 de 28 estados para los que tenemos datos. Los aumentos más notorios se han dado en Morelos, estado donde el porcentaje de ciudadanos que da mordida cambió de 7% a 20% en dos años. Otros casos preocupantes son Sonora (de 5% a 14%), Sinaloa (de 9% a 18%) y Durango (de 7% a 14%). De acuerdo con el Inegi, al día de hoy el estado donde más mordidas se requieren al realizar trámites es Morelos (en 20% de los casos), seguido de Sinaloa (18%) y Chihuahua (17%).

Los datos son contundentes. La corrupción ha aumentado.

Por ello, más que negarlo y simplemente atribuirlo a las redes sociales, la discusión debiera ser sobre cómo replicar los poquísimos espacios donde la corrupción aparentemente sí se está reduciendo. Entre los estados que más han logrado controlar la corrupción en trámites, por ejemplo, destacan San Luis Potosí (pasando de 17% a 10%), seguido del Estado de México (16% a 13%), y la Ciudad de México (de 17% a 16%). Con reducciones mucho más menores, pero igual de importantes están Tabasco, Quintana Roo, Nayarit y Oaxaca. ¿Qué es lo que han hecho bien estos estados? Ese debe ser el debate.

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