¿Es cierto que sólo la “percepción de corrupción” ha aumentado?

En la comparecencia de Arely Gómez ante la Cámara 
de Diputados, la secretaria de la Función Pública argumentó que la corrupción en México “viene de décadas atrás”, 
pero que “ahora se hace más notoria por las redes sociales”. ¿Son ciertas sus aseveraciones? Revisé los datos, 
estos son los resultados. 

Hay muchos círculos políticos que incrementalmente piensan (y a veces incluso dicen públicamente) que la corrupción en México no ha aumentado, que lo que lo ha hecho es la “percepción de corrupción”, es decir, que nomás los ciudadanos nos ofendemos más porque nos damos cuenta más y porque lo difundimos más, pero que en realidad el problema es el mismo. Algunos dicen, incluso menor.

Esto es simplemente falso. Los académicos que nos dedicamos seriamente a estudiar la corrupción en México hemos encontrado evidencia contundente de que la corrupción experimentada ha aumentado también. Los mexicanos no nos lo estamos imaginando.

Primero, la prensa libre no aumenta la percepción de corrupción, por el contrario, la reduce. Los estudios académicos publicados más recientes (Treisman 2007, 2014) han identificado que la corrupción tiende a percibirse como más alta en países autoritarios con prensa cooptada, no al revés. Cuando la prensa es libre y los gobiernos democráticos, los ciudadanos tienden a percibir menor corrupción. En México, donde las redes sociales han sido una fuente de libertad de expresión sin precedentes, lo que observamos no es que la gente “perciba más corrupción”, sino sólo que lo comenta más, con más libertad y con menos restricciones.

Así que, no, no nos lo estamos imaginando, nomás es que nos atrevemos a decirlo más.

Segundo, el único índice de percepción que es comparable a través del tiempo (Bayesian Corruption Index) muestra que el porcentaje de personas que consideran que hay corrupción ha aumentado menos conforme Twitter se ha posicionado más en México. De 2012 a 2015 (último año disponible), el índice aumentó en promedio 0.7 puntos porcentuales por año, en los tres años anteriores (cuando el acceso a Twitter en México era aún menor), aumentó en 0.8 puntos, y en los tres años anteriores a éstos (cuando todavía menos personas tuiteaban), el índice aumentó 0.9 puntos porcentuales. Es decir, la relación ha sido inversa. La teoría de que, a más usuarios de Twitter, más se percibe la corrupción, simplemente no se sostiene con los datos.

Así que no, no nos lo estamos imaginando, el que está imaginando que el problema es que la percepción de corrupción ha aumentado es la clase política.

Tercero, la medida de corrupción experimentada más utilizada y más respetada, el Barómetro Global de la Corrupción (Transparencia Internacional), muestra a un México donde cada vez hay más mordidas. De 2011 a 2013, el porcentaje de mexicanos que ha confesado que le han pedido una mordida haciendo un trámite público ha aumentado de 31 a 51%. De los 11 países latinoamericanos que tienen datos para esos años, México es el lugar con mayor corrupción experimentada y el lugar con mayor incremento. En Venezuela, por ejemplo, en el mismo periodo, sólo aumentó de 20% a 38 por ciento.

Así que no, no nos lo estamos imaginando, en México cada vez nos piden más mordidas. De hecho, nos piden más mordidas que en todos los países de Latinoamérica.

Cuarto, las medidas de corrupción experimentada por empresas, la corrupción también ha aumentado. La Encuesta Empresarial, del Banco Mundial, entrevista a empresas a través del mundo para saber si les fue requerido un pago extraordinario para hacer trámites. De 2006 a 2010, el porcentaje de empresas al que le fueron requeridas mordidas pasó de 14.1% a 17.6% en México. De los 18 países para los que existen datos para ese periodo, México es el cuarto con más corrupción, sólo debajo de Congo, Angola y Paraguay.

Así que no, las empresas no se lo están imaginando tampoco. En México hay una tendencia incremental a que se pidan mordidas o, al menos, la había hasta 2010.

El Inegi corrobora esta tendencia; de 2013 a 2015, las personas a las que se le ha pedido mordidas han aumentado 4% (ajustando por tamaño de población). Los datos de 2011 a 2015 cuentan la misma historia. 

Es cierto, la corrupción ha aumentado. No nos lo estamos imaginando.

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