Peligro en el sector automotriz
El sector automotriz ha sido el principal motor de crecimiento de algunos estados, sin embargo, debemos asegurarnos de que no se convierta en el único. Estados como Querétaro, Aguascalientes, Coahuila y Chihuahua deben realizar amplios esfuerzos por diversificar su producción manufacturera, de otra forma su estabilidad es peligrosamente dependiente de un mercado internacional que no controlan. Debemos evitar que la manufactura automotriz sea para México, lo que la papa fue para Irlanda.
La papa era uno de los productos más importantes de Irlanda en el siglo XIX. Para 1841, cerca de medio millón de campesinos, con sus 1.75 millones de dependientes económicos, vivían de la producción de patata. 24% de la población vivía de producir las cinco millones de toneladas cortas de papa que se cosechaban en el país. Indirectamente, muchos más sectores económicos dependían también de la papa. La industria ganadera, por ejemplo, utilizaba 30% de la producción de papa del país para alimentar vacas.
La tragedia se detonó cuando en 1844 un hongo afectó los cultivos de papa, reduciéndolos a la mitad. El hambre cundió. En tan sólo cuatro años, cerca de un millón de irlandeses habían muerto de hambre y otro tanto emigrado, reduciendo la población de la isla entre 20% y 25 por ciento.
La moraleja de Irlanda es muy clara: Es muy peligroso depender de un solo producto para sobrevivir, la diversidad de productos es el único camino al desarrollo sostenido.
El problema es que nuestro país y, sobre todo, ciertos estados de la frontera y el Bajío, parecen estar caminando directo hacia el problema irlandés, pero en vez de la papa, es la industria automotriz.
El sector automotriz ha sido el sector económico que más empleos formales ha generado en México de 2012 a 2014 (196 mil) y el responsable de generar uno de cada diez empleos formales creados en lo que va de 2015. De no haber existido, el número de empleos formales generados en México de 2012 a 2014 hubiera sido 17% menor.
Algunos estados tienen una dependencia preocupante del sector automotriz como empleador. De acuerdo con el último censo económico, la fabricación de automóviles, camiones, carrocerías, remolques y partes para vehículos automotores ocupa a 722 mil personas a nivel nacional, 3% del total de personas empleadas. Sin embargo, en estados como Coahuila y Chihuahua el porcentaje es de 17% y 15%, respectivamente. Otros estados con más de 7% son Aguascalientes (8.8%), Tamaulipas (8.4%), San Luis Potosí (7.4%) y Querétaro (7.4 por ciento).
Aún más, la producción económica del sector automotriz es, para algunos estados su principal forma de supervivencia. Querétaro es el caso más preocupante con 35% de su producción (valor agregado neto, a precios de 2010) dependiendo la fabricación de automóviles, camiones, carrocerías, remolques y partes para vehículos automotores. Otros estados altamente dependientes son Aguascalientes (30%), Coahuila (27%), Sonora (23%), Chihuahua (22%), Morelos (19%). A nivel nacional, 6% del total producido en México se debe a esta industria. Los datos no mienten, si bien la industria automotriz ha sido una fuente importante de crecimiento económico y generación de empleo formal para México, debemos evitar a toda costa que, como la papa en Irlanda, la industria automotriz sea la única proveedora de empleo y producción. Esfuerzos específicos de diversificación deben crearse en ciertos estados para evitarlo.
El peligro de depender del sector automotriz es que no se controla en México, sino que fluctúa de acuerdo con la demanda de autos en Estados Unidos y a factores externos como el precio internacional de la gasolina y la existencia de formas alternativas de transportación. Aún más, el que la industria automotriz crezca puede ser temporal. Dados los recientes avances en autos que se manejan solos (Google Cars) y en sistemas de compartición de transporte (UberPool), no queda claro que la industria automotriz vaya a seguir siendo tan redituable en el futuro como lo es ahora, al menos, no en los países desarrollados. México debe pensar en el futuro, no nada más en producir lo que ya se demanda ahora.
