Si los ingresos suben, ¿por qué los medios reportan lo contrario?

El Inegi es contundente en mostrar que de 2012 a 2014 los ingresos de los mexicanos aumenta-ron, sin embargo, la mayor parte de los medios reportan decrementos. Ello se debe a que están reportando los resultados de encuestas del Inegi que son relativamente pequeñas.

Es momento de reconocer que las encuestas pueden no ser el mejor mecanismo para medir los ingresos y encontrar otra forma de hacerlo.

En los últimos dos años los ingresos de los mexicanos crecieron 2.6%, sin embargo, los medios reportaron disminuciones de -3.2%. El -3.2% desató amplios cuestionamientos por parte de analistas económicos, pues no entendían cómo podía ser que los ingresos disminuyeran si el consumo había aumentado. Más aún, se reportaba que el valor de las rentas de la propiedad bajó -68.9%, lo cual, de ser cierto, hubiera significado la debacle del mercado de bienes raíces.

La explicación es simple: los medios reportaron los resultados de la encuesta ENIGH y no los de la encuesta especial que el Inegi ha diseñado para medir los ingresos: Módulo de Condiciones Socioeconómicas (MCS). Los datos que debían reportarse eran los de MCS, porque esa encuesta es tres veces más grande que ENIGH y, por tanto, más confiable. Se estaba reportando ENIGH, porque es la que sale en los boletines de prensa oficiales. Para realizar MCS, Inegi encuesta a 64 mil personas, mientra que para ENIGH, sólo a 21 mil 400. Para medir datos amplios, como género o edad, una encuesta de 21 mil personas es más que suficiente, sin embargo, para medir ingresos se requiere de una encuesta más amplia, porque el reporte de los ingresos enfrenta tres retos específicos:

Primero, México es un país muy desigual, donde muy pocas personas concentran mucho del ingreso, por lo que se requiere encuestar a muchas personas para poder tener la suerte de encontrar a uno de los más ricos. En un país como el nuestro, donde de acuerdo al último reporte de desigualdad económica de OXFAM, 33 familias concentran 9% del PIB, si Inegi tiene la mala suerte de que en su muestra de encuestados no se tenga a alguno de los integrantes de estos hogares, el ingreso total del país se verá severamente subestimado. Así, MoCoSo, al ser una encuesta más grande, incrementa su capacidad de poder captar con mayor precisión los casos escasos de personas que poseen ingresos muy altos.

Segundo, los problemas de seguridad hacen que las personas se sientan poco cómodas respondiendo con verdad sobre el nivel de sus ingresos. De hecho, el número de personas que se rehusan a reportar sus ingresos con detalle ha aumentado a través de los años, principalmente entre los encuestados que tienen educación más alta. Ello hace suponer que son las personas con mayores ingresos las que incrementalmente han dejado de contestar las encuestas. Ante esta situación, MoCoSo es una mejor herramienta de medición, pues, al ser una encuesta más grande, permite captar a más personas que se animen a reportar su ingreso.

Tercero, existe un cansancio cada vez mayor por parte de los encuestados a responder encuestas. Fue hace apenas unas décadas cuando la ciencia social descubrió que no era necesario hacer un costoso y amplio censo para conocer las principales características de una población, sino que era posible hacerlo a partir de encuestas que aplicaban selectivamente de forma estratégica a ciertas personas. Con ello, se detonó una fiebre de encuestas que buscaban conocerlo todo, desde quién ganaría una contienda electoral, hasta cuestiones altamente privadas como preferencias sexuales, consumo de drogas y realización de actos violentos. La fiebre ha llevado a que el número de encuestas sea cada vez mayor, mientras que el número de encuestados permanezca constante. Incrementalmente notamos que las personas quieren contestar menos encuestas, porque les toca muy seguido y se han hartado. Así, una encuesta más grande, como MoCoSo, que permite que, aunque el porcentaje de personas que respondan sea el mismo, el número total de personas que respondan sea más amplio y se han vuelto cada vez más necesarias para obtener resultados confiables.

Lo más probable es que estos tres problemas no hagan más que aumentar en el tiempo. Por ello, debemos encontrar distintas formas de obtener información de ingresos, ya sea a partir de registros administrativos (SAT), o sin la intervención de las personas (big data). Así como hace unas décadas las encuestas resultaban innovadoras, ahora es momento de encontrar nuestra nueva innovación.

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