¿Es base cero el Presupuesto Base Cero?

La SHCP presentó una propuesta para reducir en 22.4% el número de programas presupuestales en 2016. La labor es titánica. Sin embargo, es importante ponerla en perspectiva porque (1) recortar programas en el pasado no ha significado necesariamente ahorrar, (2) algunos de los programas que serán recortados ya no contaban con presupuesto desde 2015, y (3) otros son, más que programas, partidas misceláneas y cuotas internacionales. Aquí muestro mi análisis.

A raíz de la caída de los precios petroleros, la SHCP tuvo que anunciar a principios de año un recorte por 124 mil millones de pesos al presupuesto de 2015, y una nueva política para definir el de 2016: el análisis base cero. La nueva política es que, en vez de sólo otorgar presupuesto a los programas que ya lo recibían el año pasado, ahora se realiza una revisión detallada de si éstos deben subsistir. La meta es eliminar programas superfluos, fusionar los que son similares, y reubicar a los que pudieran ser operados más eficientemente por otra secretaría.

La primera propuesta consiste en reducir mil 097 programas a sólo 851. Ello se logrará al fusionar 261 programas presupuestales en sólo 99, eliminar 56 programas y crear cuatro más. Asimismo, siete programas serán cambiados de una secretaría a otra para que puedan ser operados con economías de escala.

Se escucha bien, pero ¿qué tan base cero es el Presupuesto Base Cero? Vale la pena desatacar tres asuntos para ponerlo en perspectiva:

Primero, decir que se recortarán 22.4% de los programas parece ser una exageración. En realidad, de los mil 97 programas que actualmente existen, 123 ya no contaban con ningún recurso presupuestario desde 2015. Ello significa que la reducción propuesta es en realidad sólo un recorte del 12.6% de los programas con presupuesto, no del 22.4%. (Nótese que ciertos programas tienen que permanecer de un año a otro a pesar de no contar con presupuesto, ya que se realizan sólo de forma periódica, como los censos por lo que no sabemos si todos los 851 programas que queden tendrán presupuesto).

Aún así, si de recortar programas se trata, el verdadero Presupuesto Base Cero no es el que hoy nos presenta la SHCP, sino el que nos presentó en los presupuestos de 2009 y 2012. De 2008 a 2009, considerando los programas que tienen recursos fiscales y propios, el número de programas se recortó de mil 574 a mil 310, una reducción de 16.8% (4.1 puntos porcentuales más que ahora). De 2011 a 2012, se recortó de mil 329 programas a mil 105 (4.2 puntos porcentuales más que ahora).

Segundo, cortar programas no significa necesariamente reducir el gasto. Al momento no existe un estimado sobre cuánto dinero nos ahorrará la propuesta, ya que no se sabe cuánto se otorgará a los programas nuevos o a los programas que se fusionaran. Existe la posibilidad de que quedemos con un gasto muy similar al del año anterior, sólo que utilizándose a partir de programas mejor estructurados y, por tanto, potencialmente más productivos.

De hecho, de 2008 a la fecha, los años en los que más recortes de programas hemos observado no han resultado, necesariamente, en una reducción del gasto programable del sector público presupuestario. Considerando pesos corrientes, en 2009, año en el que se recortaron 264 programas, el gasto aumentó en 10.2% con respecto a 2008, y en 2012, a pesar de existir 224 programas menos que el año pasado, el gasto aumentó en 9.2 por ciento.

Finalmente, muchos de los “programas” que se eliminarán no son programas en el amplio sentido de la palabra, sino más bien partidas menores y misceláneas. De hecho, de los 56 programas que se propone eliminar, 17 son sólo “cuotas, apoyos y aportaciones a organismos internacionales” y 15 más son genéricos engloblados en “otros”. Esto es, 57% de los “programas” que van a recortarse en realidad son cuotas internacionales que otorgan distintas secretarías u “otros” proyectos.

A diferencia de otros expertos, yo creo que un Presupuesto Base Cero sí puede lograrse, pero creo también que para hacerlo será necesario ser transparente sobre los alcances de la propuesta, y sobre lo que no se está tocando. El dinero de los partidos políticos, por ejemplo, no puede quedar intacto. Debe reducirse

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