¡Ahí viene el lobo!
Nadie sabe qué hacer, ni lo que pasará. Nos enoja que un hombre poderoso nos amenace, nos da tristeza que un joven se suicide después de intentar matar y nos atemoriza la respuesta negativa de una sociedad virtual anónima.
MIS FUENTES…
Después de informarme en diferentes medios, después de leer a muchos analistas políticos, sociales y económicos, he llegado a la conclusión de que nadie sabe qué está pasando y qué va a pasar, así que he decidido recurrir a las dos únicas instancias de consulta que me quedan y que en anteriores tiempos de duda existencial me han aconsejado en mi toma personal de decisiones. Son dos libros de cabecera muy sobados desde hace 35 años, a cuya lectura acudo cada vez que me encuentro confundido acerca de lo que debo hacer para enfrentar escenarios difíciles de decidir, y que, como nunca me han fallado, los he vuelto a consultar. Ellos son: El I Ching, un tratado oriental de sabiduría conductual, el cual se consulta de manera aleatoria elaborando una pregunta con claridad e inteligencia; y El Kybalión, otro tratado de gran sabiduría ancestral, éste proveniente de Egipto, atribuido al gran Hermes Trimegisto, el cual contiene siete principios que rigen al hombre y su entorno en su diario devenir sobre la faz de la Tierra. Así que, a la luz de estos dos tratados, pregunté: ¿Qué está pasando? ¿Qué va a pasar? ¿Qué podemos hacer en estos tiempos de confusión e incertidumbre? Les comparto las respuestas encontradas.
CONFUSIÓN E INCERTIDUMBRE…
¿Qué está pasando? ¿Qué pasará después? Dicen los tratados combinados que estamos viviendo tiempos de gran incertidumbre y confusión en los que nada parece estar en el sitio correcto, que estamos ubicados en el difícil periodo de antes de la consumación. Estos tiempos oscuros son cíclicos y son producto de la mente humana que produce una realidad incierta cuando actúa guiada por el egoísmo y la soberbia, lejos de la solidaridad y el bien común. En este periodo, las circunstancias son difíciles, son reales y deben enfrentarse sin perder de vista que son un efecto, producto de varias causas internas y externas combinadas, así que se debe contemplar el hecho de que, si se cambian las causas, se producirá un efecto diferente. Considerar también que esas causas no son permanentes y que, por lo tanto, con el paso del tiempo cambiarán o desaparecerán, cambiando el resultado. El aspecto positivo de este tiempo anterior a la consumación, que actualmente se asume como desafortunado, es que encierra en sí mismo la virtud de la esperanza, ésa que nos dice que todo es cíclico y que después vendrán tiempos mejores, en los que aparecerán líderes nobles que superarán los obstáculos, tiempos en los que el éxito dará la razón a la influencia y acción de los nuevos liderazgos surgidos del caos, tal como una lluvia tormentosa da paso al alumbramiento del sol con redoblada belleza. He ahí la respuesta a las dos primeras preguntas.
¿Y AHORA?…
¿Qué hacer? Con toda claridad se me responde que, en los tiempos de antes de la consumación, similares a los que estamos viviendo, el hombre debe caminar como el zorro al atravesar el hielo, auscultando con cuidado cada crujido, eligiendo para su paso sólo los puntos de apoyo más seguros, sin caer en la tentación de la arrojada acción carente de cautela, desprendida de la audacia imprudente o la sobrevaloración de las capacidades. El comportamiento humano debe poseer las cualidades de la reflexión y la cautela, comprendiendo cuál es la naturaleza de las fuerzas opositoras que deben considerarse y cuál es el sitio que les corresponde, para que entonces actúen en el tiempo y lugar adecuados. Me gustó lo que hallé. Encontré por aquí un camino sabio que podría aplicarse perfectamente. Si ustedes creen que no lo es, adelante, busquen otros, pero al menos el que aquí como mensajero les transmito no es peor que los que he encontrado en otros lados.
Twitter: @victor_gordoa
