Colosio y el vaivén priista

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Victor Gordoa 26/03/2014 02:32
Colosio y el vaivén priista

Estoy escribiendo este texto justo el día 24 de marzo de 2014 cuando se cumplen 20 años del asesinato de Luis Donaldo Colosio, hecho que cambió la historia política de México y la imagen pública del Partido Revolucionario Institucional, el PRI. Recuerdo como si fuera ayer que venía de regreso de la ciudad de León, Guanajuato, a donde había asistido a un Congreso de Prospectiva y que en el avión estaba Paquita La del Barrio (sí, ésa misma), quien al enterarse de la infausta noticia entró en notorio estado de desazón y preguntaba a todos en voz alta: ¿Y ahora… qué nos va a pasar? No se nos olvide que 83 días antes había irrumpido en el escenario nacional un misterioso personaje autodenominado el subcomandante Marcos asustándonos con el petate del muerto y haciéndonos creer que el país podía desestabilizarse por su causa y hasta caer en una guerra civil, así que la angustia de Paquita estaba más que justificada y reflejaba lo que sentíamos el resto de los pasajeros que nos mirábamos con cara de absoluta confusión e incertidumbre… y eso que no sabíamos que todavía asesinarían al secretario del CEN del PRI, José Francisco Ruiz Massieu, y desaparecería de la faz de la tierra el diputado Manuel Muñoz Rocha, implicado en ello, sucesos todos con los que se iniciaría una increíble historia de brujas, exhumaciones, traición política, enconos familiares y misterio, mucho misterio que marcaría para siempre ese tremendo año del 94.

El Origen del Fin…

Imagen es la percepción que se traduce instantáneamente en una opinión que identifica a lo percibido, es así que la percepción, o sea la imagen, acaba convirtiéndose en la realidad y la verdad en quien percibe, aunque no lo sea. Ahora agreguen que la percepción y con ella necesariamente la imagen, se producen por todos los estímulos verbales y no verbales que actúan de manera simultánea sobre las audiencias de tal manera que, aplicando estos conceptos a la historia de hace 20 años, podremos fácilmente explicar el gravísimo daño que los hechos relatados, convertidos en terribles estímulos negativos, produjeron en la imagen pública del PRI, iniciándose así la tremenda debacle que culminó con la pérdida del poder en 2000.

Llegaron otros Jóvenes…

Agregaré ahora que la imagen es un producto intangible que se comporta siempre de manera dinámica y que este dinamismo está condicionado al cambio de los estímulos percibidos, simplemente si los estímulos cambian forzosamente tendrá que cambiar la imagen. Este concepto es tomado como un axioma de la imagen, una verdad que ni siquiera se tiene que demostrar porque así es, por el sólo hecho de corresponder a la naturaleza humana. Ahora añadamos otro elemento importantísimo que da un giro a la imagen de la clase política priista: la mayoría de la población mexicana está constituida por jóvenes, así que la actual juventud comprendida en el rango de los 15 a los 25 años no vivió o no es capaz de recordar lo que el resto de la población adulta de 35 años en adelante sintió hace 20 años. El segmento perdido entre ambos, el ubicado entre los 25 y los 35 años es el correspondiente a la era del PAN en el gobierno, así que su percepción de la clase política también es diferente, pues su antecedente perceptivo es la actuación del PAN como clase gobernante no la del PRI. Ahora mezclen todo lo anterior y obtendrán una explicación diferente de otras causas por la que el PRI regresó de manera tan clara al poder político mexicano. Este mismo análisis me permite sustentar un vaticinio estrictamente personal: el PRI podrá seguir en el poder por mucho tiempo más, siempre y cuando no suceda una historia como la del aciago año del 94.

                *Rector del Colegio de Imagen Pública

                Twitter: @victor_gordoa

                www.imagenpublica.mx

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