Mi frágil barquito de papel

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Victor Gordoa 18/12/2013 01:56
Mi frágil barquito de papel

Estuve enfermo, la verdad nada de qué preocuparse, pero sí lo suficientemente molesto como por tener que haber guardado reposo durante muchos días en dos tandas seguidas, lo que pasó es que ligué dos dolencias al hilo y cuando ya salía de mi primera incapacidad entonces sobrevino la segunda. Dado el ritmo de trabajo al que estoy acostumbrado seguir, el obligarme a estar quieto me pone muy inquieto, así que por recomendación familiar de aprovechar la oportunidad para descansar, canalicé mis ansiedades hacia los medios de comunicación usándolos como camino evasor de la dolorosa realidad, para ello puse junto a mí el iPad, el smartphone, el kindle y, por supuesto, me apoltroné muchas horas frente a la HDTV. La verdad no lo hubiera hecho, el resultado fue desastroso... me puse peor. Salvo cuando veía películas o me sumergía en algún libro novelado, todos los días en los medios de comunicación recibí estímulos que me produjeron la imagen de que todo está mal y de que nadie está trabajando en resolver los problemas, al contrario, después de asimilar la información me pareció que hubiera la intención de provocarlos. Nada que yo no supiera desde antes, lo que pasa es que no había tenido el tiempo para detenerme a reflexionar.

¿Qué pasa con ellos?..

La política y sus actores me confundieron. Ya no sé quién trabaja para quién ni qué es lo que verdaderamente pretenden, pero si sé que yo no me encuentro entre sus prioridades, al contrario, después de tan sólo conocer el contenido de la Reforma Fiscal que restará recursos a la reinversión empresarial que tenía planeada, me sentí como un rehén que ahora estará obligado a surtir de más recursos a la maquinaria gubernamental para que pueda seguir haciendo algo que a mí no me beneficiará, fue entonces cuando en medio de este caos mental me cuestioné… a ver, desde que trabajo… ¿Cuándo me he encontrado con una noticia que me anunciara un hecho concreto de parte de las autoridades que me permitiera vivir mejor y tener más? Pues miren, desde que empecé a trabajar hace ya 40 años, jamás, al contrario, siempre que he querido emprender algo nuevo generando empleos y con ellos riqueza, he recibido mandatos que significan la aparición de nuevos obstáculos para que sea más difícil realizarlo junto con la obligación de tener que dar más y ganar menos. Como podrán entender hasta aquí, soy de esos causantes cautivos que sí pagan impuestos y que ahora nos preguntamos… y yo ¿Qué he recibido a cambio? ¿Más seguridad, mejores calles y vías de comunicación, servicios, orden, autoridad, justicia? La respuesta fue clara, un rotundo y contundente no, nada. Creo que lo poco que he logrado construir hasta ahora ha sido más debido a mi necedad y educación en la cultura del esfuerzo que a la esperanza.

¿A dónde vamos?..

Ese copioso proceso negativo de estimulación que recibí en dosis concentradas y con el tiempo suficiente para conocerlo, asimilarlo y estudiar sus consecuencias negativas, provocó en mi mente la imagen de que vivo dentro del caos, en medio de la confusión, el egoísmo, el valemadrismo, el abuso y el desorden y me hizo anhelar vivir en un lugar en el que las cosas pudieran estar mejor, que funcionara, donde pudiera gozar de las cosas de otra manera, anhelo que creo que ya difícilmente podré realizar aquí, en el tiempo y el lugar en el que ahora vivo. En fin, que la imagen con la que salí convaleciente, más de la mente que del cuerpo, fue la de ser un barquito de papel navegando en un río turbulento a punto de caer en una enorme catarata. ¿Tiene usted la misma sensación?

                *Rector del Colegio de Imagen Pública

                Twitter: @victor_gordoa                              www.imagenpublica.mx

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