El imperdonable desperdicio de Patishtán
En un acto rara vez visto en los tiempos modernos y como flashback hacia tiempos medievales en los que el rey podía condenar o perdonar vidas, el presidente Enrique Peña Nieto otorgó el indulto sobre una sentencia que, por sesenta años de prisión, le habían endilgado ...
En un acto rara vez visto en los tiempos modernos y como flashback hacia tiempos medievales en los que el rey podía condenar o perdonar vidas, el presidente Enrique Peña Nieto otorgó el indulto sobre una sentencia que, por sesenta años de prisión, le habían endilgado a un indígena inocente: el profesor tzotzil Alberto Patishtán. Fue necesario recurrir al indulto presidencial mediante malabares legales que incluyeron modificaciones y adiciones al código penal que facultaran al Poder Ejecutivo de manera excepcional, ya que el Judicial, o sea la Corte y otro tribunal colegiado se declararon incompetentes en la materia de liberar a un inocente que había sido acusado de matar a siete policías en una emboscada que tuvo lugar en el estado de Chiapas el 12 de junio de 2000. Independientemente de todas las preguntas que le podrán surgir a usted, amable lector, y a mí sobre las causas y verdaderos culpables del asesinato, hoy voy a referirme al hecho como un verdadero desperdicio en el área de la imagen pública, mi campo de experiencia y estudio.
Dramatizar la realidad…
La dramatización de la realidad es uno de los recursos más eficientes que existen para atraer la atención y el interés de las audiencias hacia las personas o instituciones que así lo requieran, y consiste en hacer resaltar los elementos dramáticos de la vida real mediante un tratamiento deliberado de los ingredientes de la historia que por ser verdaderos, nunca, y por favor entiéndase con claridad… jamás.., alterarán la esencia de la “buena historia que contar”. Es así que en medio de las trifulcas ocasionadas por las necesarias reformas educativa y energética, de la inconformidad de la clase empresarial por la reforma fiscal, y de la incertidumbre de gobernabilidad en varios estados de la República, quienes se encargan de los asuntos presidenciales tuvieron en sus manos la preciada buena historia que contar, que bien dramatizada podría haber rescatado puntos de simpatía hacia la figura del Presidente, pero inexplicablemente la dejaron pasar sin pena ni gloria, de tal manera que simplemente y de manera rápida procedieron al indulto y ya end of the story (lo cual no deja de ser encomiable, pero hasta las gallinas saben que para que les recojan el huevo, antes deben de cacarearlo) por lo que sólo ocupó un espacio limitado y fugaz en los medios de comunicación.
¡Qué desperdicio!..
Le llamo desperdicio porque la buena historia del profesor Patishtán tenía todos los elementos necesarios para lograr una buena dramatización que llegara profundamente al corazón de los mexicanos, algo semejante a la historia de Nelson Mandela, que estuvo en prisión sin abandonar sus causas sociales y después fue liberado hasta ser Presidente de su país. Miren, había un protagonista tratado injustamente, se contaba con dos grupos de villanos claramente localizados, uno, el de los encarceladores pertenecientes a otro sexenio gobernado por la oposición, el otro, el de los miembros inútiles del Poder Judicial y su sistema improcedente, ambos envueltos en un sistema inoperante y un proceso viciado que estaba consumiendo muchos y valiosos años de la vida del protagonista, existían sus hijos involucrados desde hace muchos años con la historia de inocencia del papá, sobre todo del varón que hasta lloró el día de la liberación durante la conferencia de prensa. Existían los paladines de la justicia en las personas de los abogados Leonel y Sandino Rivero, que lograron lo que parecía imposible y nunca perdieron la esperanza en el resultado positivo pese a todas las adversidades. Como les digo…todos los ingredientes protagónicos y antagónicos en torno a una buena y verdadera causa que contó con un final feliz. Qué manera de desaprovecharla ¿verdad?
*Rector del Colegio de Imagen Pública
Twitter: @victor_gordoa
