La justicia ciega, sorda, pero bien viva

En México, gracias a muchos jueces, parece que la justicia tiene muy mal sus sentidos. Es ciega, pero porque no quiere ver lo evidente; es sorda porque sólo escucha lo que le conviene pero, eso sí, tiene un excelente olfato para el dinero. Muchos de los casos que se ...

Vianey Esquinca

Vianey Esquinca

La inmaculada percepción

En México, gracias a muchos jueces, parece que la justicia tiene muy mal sus sentidos. Es ciega, pero porque no quiere ver lo evidente; es sorda porque sólo escucha lo que le conviene pero, eso sí, tiene un excelente olfato para el dinero. Muchos de los casos que se conocen en la opinión pública dejan claro que lo que lamentablemente pasa es que los jueces no determinan quién tiene la razón, quién es culpable o inocente, sino quién tiene los mejores abogados.

En abril, un tribunal federal del Estado de México amparó y liberó a Isidro Solís Medina, involucrado en el secuestro y asesinato de Silvia Vargas Escalera, hija de Nelson Vargas. ¿La causa? una víctima de secuestro lo reconoció a través de la Cámara de Gesell sin la presencia de su abogado y eso, para el magistrado José Merced Pérez Rodríguez, es un pecado mortal, peor que el secuestro y homicidio de Silvia.

En mayo, otra finísima persona quedó libre. Raúl Martínez Gutiérrez, alias El Santero. Estaba condenado a 60 años de cárcel, por el delito de secuestro de las hermanas Laguna Aburto, a quienes sus captores no sólo privaron de la libertad, sino que también las mutilaron. Pero un tribunal colegiado anuló la sentencia por tecnicismos: que si la detención de Martínez fue inconstitucional debido a que la flagrancia equiparada ya no está vigente, que si era encubridor no auxiliador o que si la mamá del muerto. En México además, el deporte favorito de muchas personas públicas es la judicialización de los casos. Quien tenga más (y mejores) abogados come más pinole. Es una carrera de resistencia y de chequeras.

El jueves, el secretario de Educación, Aurelio Nuño, señaló que la dependencia despediría a tres mil 119 maestros que participaron en protestas de la CNTE en Guerrero, Michoacán y Oaxaca pero, ¡oh gatito ternurita! Si pensó que los docentes se iban a quedar cruzados de brazos acatando como si nada esa decisión. Ya anunciaron que se ampararán, pues resulta que en la Ley General del Servicio Profesional Docente se señala que debe haber una notificación al infractor, además de respetarse su derecho de audiencia y defensa. Es decir que sí, efectivamente podría no haber despidos por… efectivamente, ¡el debido proceso!

El viernes se informó que la SRE concedió la extradición de Joaquín Guzmán Loera a Estados Unidos, peroooo la defensa jurídica de El Chapo cuenta aún con 30 días para iniciar un juicio de amparo contra la extradición y sus abogados quieren hacer largo, largo, largoooo el proceso. En estos momentos está al aire un anuncio del Partido Encuentro Social en donde se ve a dos presos platicando, cuando de repente a unos de ellos se le ocurre una receta mágica para no volver a pisar la cárcel, no, no es dejando de robar o dejando de cometer fraudes, sino postularse como diputado o senador, para que tenga fuero y libre el bote. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Efectivamente, la justicia es de quien la trabaja o de quien la paga o de quien consigue fuero, pero definitivamente no es equitativa. La famosa frase “A los amigos, justicia y gracia; a los enemigos, la ley a secas” no pierde vigencia. Para el 18 de junio, el nuevo Sistema de Justicia Penal deberá estar implementado en todo el país, lo cual, se dice, generará importantes cambios en materia de impartición de justicia. Aunque dicen los que saben que la transición total puede durar más de una década, lo cual no debe sorprender a nadie porque aquí las cosas de leyes y justicia se toman muy tranquilamente y sin prisas. 

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