Los peligrosos ex

Nadie es tan inocente como para realmente creer que los expresidentes se retiran y se dedican a imitar al Dalai Lama.

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Vianey Esquinca 16/02/2014 01:41
Los peligrosos ex

Esta semana fue particularmente activa para los peligrosos ex. Esos ciudadanos mexicanos que ocuparon la silla presidencial durante algún sexenio. Como si se hubieran puesto de acuerdo, los expresidente Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón tuvieron actos o declaraciones públicas.

Lo políticamente correcto sería decir que cualquier ciudadano tiene derecho a opinar en un país democrático, que es del siglo pasado pretender que se mantenga la regla no escrita de que los expresidente no opinaran y sólo se dedicaran a contar sus ovejas llenas de lana. Sin embargo, en esta columna se detallan algunas razones por lo que al menos en México, los expresidentes calladitos se ven más bonitos. 

1. Son aves de tempestades. Siempre que aparecen lo hacen para generar polémica no para solucionar un problema. No contribuyen positivamente a un debate público sino que lo desquician.  Cuando apenas iniciaba una nueva etapa en la discusión de la mariguana, Vicente Fox tuvo la brillante ocurrencia de decir que como es agricultor, le “entraría” al cultivo de cannabis si ésta fuera legal.

Pero todo indica que los expresidentes tienen especial afecto por el tema de la mariguana. Tanto así que en una carta los exmandatarios de México, Ernesto Zedillo; Brasil, Fernando Henrique Cardoso; de Colombia, César Gaviria; y de Chile, Ricardo Lagos, integrantes de la Comisión Global de Política de Drogas, felicitaron al jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, por “el diseño de mejores políticas y leyes sobre drogas”.

La carta no se quedaba ahí, destacaba los esfuerzos de la ciudad por promover un cambio de paradigma “a través de iniciativas científicas, integrales, humanas y efectivas”. ¿En serio? ¿De cuál habrán fumado?

Al expresidente Ernesto Zedillo habría que preguntarle ¿qué necesidad de meterse a un debate de esta índole cuando había manejado tan bien su imagen de ex? Y a los otros exmandatarios ¿por qué mejor y no van a promover esa regulación a sus países? Además, es curioso que hablen de “iniciativas científicas integrales, humanas y efectivas” cuando justamente los opositores de las propuestas por algunos legisladores del PRD, aseguran que éstas carecen de una discusión seria, profunda y sensible. Tampoco puede pasar por alto el conflicto entre Carlos Salinas de Gortari y Manuel Camacho que, a través de sendas “cartas de amor” trajeron a valor presente un pleito de ¡hace 20 años!

2. No hay nada más irritante que escuchar a un expresidente criticando los problemas y haciendo recomendaciones que en su gobierno no aplicaron. Nuevamente Fox, que se ha mantenido muy activo, es el máximo ejemplo de incongruencia.

Criticó a su sucesor sobre la inseguridad, cuando su gobierno dejó crecer el narcotráfico y permitió el escape de Joaquín El Chapo Guzmán.   Criticó a Enrique Peña Nieto por restablecer las relaciones con Cuba, cuando él le dio al traste no sólo a la relación con este país, sino de otras en el mundo.

3. Sólo hablan de lo que quieren y les molesta que les pidan explicaciones o sólo utilizan el micrófono para justificar sus acciones en el gobierno.

4. Finalmente, nadie es tan inocente como para realmente creer que los expresidentes se retiran y se dedican a imitar al Dalai Lama. La participación activa la mantienen por debajo de la mesa. Sin embargo, cuando se les pregunta esconden la mano. Felipe Calderón relanzó su fundación Desarrollo Humano Sustentable, pero aseguró que eso no significa su regreso a la política o involucramiento a los asuntos internos del PAN. #Ternurita. Su mano ha estado presente en todo el proceso de elección de dirigencia de su partido.

Ante esta situación, y la poca contribución que tienen los expresidentes al desarrollo y bienestar del país, lo mejor es que le hicieran caso a las abuelitas de: “Si no ayudas no estorbes mijito”. Sin embargo, la mala noticia es que parece que los expresidentes andan aburridos y buscando quehacer.

 

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