Retos de las mujeres empresarias
Karla Arellano Ornelas* Cada día hay más empresarias que rompen con paradigmas sociales para incorporarse al mundo de los negocios, nicho que durante años estuvo dominado por los hombres: los datos del Banco de Información Estadística BIE del INEGI revelan que 2.6% ...
Karla Arellano Ornelas*
Cada día hay más empresarias que rompen con paradigmas sociales para incorporarse al mundo de los negocios, nicho que durante años estuvo dominado por los hombres: los datos del Banco de Información Estadística (BIE) del INEGI revelan que 2.6% de las mujeres económicamente activas son empleadoras, en contraste con la cifra de 2005, cuando era sólo 1.8 por ciento.
Cada tercer viernes de mayo las mujeres empresarias del mundo afiliadas a la asociación Les Femmes Chefs de Entrepraises Mondiales (Mujeres Líderes de Empresas Mundiales, FCEM, por sus siglas en francés), conmemoran este día con reuniones o foros en los que intercambian experiencias que les den la posibilidad de incrementar la competitividad y el desarrollo sustentable. La fecha fue instaurada por la Organización de Naciones Unidas, por iniciativa de la FCEM.
La participación de las mujeres en la fuerza laboral ha tenido logros significativos y ha ido acortando la brecha de género en el empleo; sin embargo, ésta sigue siendo considerable. Aún existe segregación por sector y ocupación, así como una aparente falta de movilidad que podría tener costos significativos en términos de eficiencia y reducción de la pobreza.
Las mujeres, aunque trabajen, siguen considerándose asalariadas secundarias y enfrentan un triple desafío: deben hacer verdaderos malabares para compatibilizar su empleo, las labores domésticas y la crianza de sus hijos.
Frente a la necesidad de tener mayor flexibilidad y sobrecargadas por la brecha salarial y la falta de oportunidades en el sector privado, acuden al sector informal y a empresas personales, para eludir las estrictas regulaciones laborales. La economía informal ofrece algo de flexibilidad, aunque a expensas de sus derechos laborales, pensión y otros beneficios. Su incursión en el mundo empresarial les otorga mayor libertad para atender labores domésticas y de crianza y constituye una oportunidad para crecer y ascender que no suele darse en el sector privado formal.
Las empresarias no sólo generan ingresos, sino también crean nuevos puestos de trabajo y competencia entre los negocios, lo que redunda en mayor productividad y transferencia tecnológica. Las empresarias suelen ser innovadoras, además de aportar conocimientos y nuevas ideas a la economía, otro importante factor del crecimiento. Cada vez más, el apoyo a las empresarias es visto como una importante palanca para el desarrollo del sector privado.
Todavía quedan obstáculos: las mujeres tienen menos probabilidades de conseguir capacitación y servicios de desarrollo empresarial. Cuando existe capacitación en el mercado, normalmente se concentra en los roles tradicionales y las excluye de los sectores más productivos y de mayor crecimiento.
- Aunque diversas instituciones comentan que no existen diferencias considerables en el acceso a crédito entre mujeres y hombres, la realidad es otra; las mujeres tienen mayores problemas al solicitar un crédito, por lo que suelan recurrir a créditos con menos frecuencia, o solicitando montos más pequeños y dependiendo de fuentes de financiamiento informales.
- Debido a que la mayoría de los activos de las mujeres son de menor valor y tamaño que los de los hombres, deben ofrecer más garantías para acceder al crédito. La capacidad de recurrir a los bienes personales, como la casa propia o un vehículo, es clave para permitir a los emprendedores la instalación de un negocio. Los empresarios usan el doble de garantías hipotecarias que las empresarias. Esta situación las limita más para obtener financiamiento bancario y otras fuentes formales de crédito.
Los roles de género tradicionales continúan asignándole de manera desproporcionada las responsabilidades familiares y domésticas. Ser jefa de hogar, tener hijos y un negocio en casa, además de un menor desarrollo por el tiempo invertido en la empresa, son factores relacionados con la necesidad de combinar responsabilidades familiares con actividades empresariales. Éstos y otros impedimentos siguen afectando a las empresarias y dificultan el desarrollo potencial de estas mujeres.
*Licenciada en administración de empresas.
Instituto Chihuahuense de las Mujeres.
Educación y Sensibilización en Género
