Partidos con candidatos independientes

La Ley Electoral Federal de 1946 estableció que sólo los partidos políticos podrían registrar candidatos. No obstante, hay antecedentes de personas que registraron candidaturas de forma independiente y lograron que mediante la determinación de los tribunales de justicia electoral se les respetara el derecho a ejercer el cargo cuando obtuvieron el triunfo en las urnas, tal es el caso de Tamaulipas en 1998, cuando una ciudadana ganó la elección municipal del ayuntamiento de Jiménez.

Pasaron más de 60 años para que se realizara una reforma constitucional que permitiera establecer una nueva figura alterna a los partidos para ser candidato de elección popular. Es decir, la candidatura independiente. Cabe aclarar que a nivel local ya existía esta opción antes de la reforma del Congreso de la Unión, por ejemplo, Yucatán, Sonora, Zacatecas y Quintana Roo. Sin lugar a dudas, el pluralismo político que se manifestó y creció desde la alternancia del Poder Ejecutivo en el año 2000 ayudó para que esto fuera posible, pero también, la presión de la participación ciudadana y la baja confianza que hay hacia los partidos políticos no sólo en México, sino en las cinco regiones del mundo. La “candidatura ciudadana o independiente”  ya es una práctica común en algunos países,  pero en el nuestro  se incluyó en el texto constitucional  hasta agosto del 2012 y, en mayo de 2014 se reglamentó su funcionamiento en  la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE). Si bien es cierta, esta figura permite que los ciudadanos tengan opciones alternas a las de los partidos políticos, esta forma de participación, también  logra  mantener  la legitimidad del régimen democrático y su consolidación vía las urnas. Pero, cuando los partidos políticos discutieron la reforma constitucional,  quizás no dimensionaron el impacto que tendría en los procesos electorales venideros. De esta forma, en el pasado proceso electoral del mes de junio, lograron registrarse 22 de 122 aspirantes a diputados federales, 17 para diputados locales  en diez entidades federativas y tres en el caso de candidatos a gobernadores: Baja California Sur, Campeche y Nuevo León. También, obtuvieron su registro 79 fórmulas para los ayuntamientos en 15 entidades federativas. Por supuesto que el universo de aspirantes era mucho mayor, pero el trato inequitativo de las normas legales y reglamentarias para el registro de candidatos entre los partidos políticos y los independientes impidió que muchas personas concretaran su legítima aspiración a competir. Aun con la depuración, de todo el universo que superó el registro y alcanzó a competir, sólo  lograron el triunfo electoral: un candidato a gobernador, un diputado federal, un diputado local y tres presidentes municipales.  No obstante, los pobres resultados, las candidaturas independientes hicieron que se prendieran los focos anaranjados de alarma de los partidos políticos porque, si bien es cierto, el registro para la competencia a  cargos de elección popular incluyó a los gobernadores, presidentes municipales y legisladores federales y locales, la expectativa de triunfo de una candidatura era sólo en el ámbito legislativo local o tal vez de algún presidente municipal.

El triunfo de un cargo para gobernador se veía muy lejano mayormente cuando los requisitos de registro son tan complicados como por ejemplo, el de cumplir con determinado número de firmas y copias de credencial de elector o, incluso, cuando el financiamiento y espacios de propaganda masiva son tan limitados.

Ante ello, la solución no se hizo esperar y  los partidos políticos, empezaron a  legislar en el ámbito local para endurecer más las reglas de registro de candidatos independientes. La reacción ha sido contundente por parte, de diversos actores tanto sociales como políticos en contra, tanto que, los propios institutos han tenido que presentar sus propuestas de fortalecimiento a esta figura de participación electoral para, aparentemente, reivindicarse, pero, la pregunta es: ¿por qué han hecho esto los partidos? ¿Acaso la figura de candidato independiente será una opción para los partidos en los próximos procesos electorales? Es decir, en lugar de que un candidato ciudadano se sume a algún partido para garantizar su llegada al cargo de elección popular, ahora los partidos se sumarán a alguna candidatura independiente para poder llegar al poder? La atención se ha concentrado en las candidaturas independientes, pero falta ver los resultados de otras figuras constitucionales que, seguramente serán importantes en el próximo proceso electoral, como por ejemplo, los gobiernos de coalición.

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