Unidad contra el crimen

Impulsar la unidad en tiempos electorales parece un despropósito. Sin embargo, las fuerzas políticas deben fortalecer la capacidad del Estado para hacer frente a la delincuencia organizada. No se trata de iniciar una guerra, se trata de instrumentar todos los elementos institucionales y jurídicos para frenar ese lastre. El derribo de un helicóptero del Éjercito de México y la lamentable muerte de varios efectivos militares significa que los grupos delincuenciales han sido golpeados y su respuesta es la violencia.

Las agresiones del narcotráfico no son nuevas: el 15 de septiembre de 2008, en Morelia, estallaron dos granadas de fragmentación; el 28 de junio de 2010 fue asesinado el candidato del PRI a la gubernatura de Tamaulipas; el 26 de mayo de 2013 fueron secuestradas 13 personas que se encontraban en el bar Heaven del Distrito Federal; el 26 de septiembre de 2014, fueron detenidos 43 normalistas por policías municipales de Iguala, y cuyo paradero aún no se conoce.

Amén de penetrar en los cuerpos policiacos, la delincuencia organizada también lo ha hecho en algunos gobiernos municipales y estatales, y ahora inicia una escalada violenta para confrontar a la autoridad. En lo que va del sexenio, dos años y medio, han sido detenidos 20 de los narcotraficantes más buscados en nuestro país y, algunos de ellos en el extranjero, lo que ha modificado la estructura de sus organizaciones y, con ello, la disputa por el control de las plazas y la forma en que buscan enfrentar a los poderes constituidos de la República. Los hechos de Jalisco, según la información difundida, responden precisamente a la muerte de Heriberto Acevedo El Gringo, tras un enfrentamiento, el pasado 20 de abril. A cada detención o muerte de algún jefe del narcotráfico los delincuentes reaccionan así: tras la captura de José Hugo Rodríguez El Gafe, Reynosa, Tamaulipas, sufrió una ola de atentados.

Si bien es cierto que algunos partidos políticos ya utilizan diversos mecanismos para evitar que se cuelen candidatos que tengan nexos con la delincuencia organizada, el esfuerzo es insuficiente porque, lejos de ser un ejercicio de responsabilidad, se ha convertido en una bandera mediática.

La ausencia de acuerdos para analizar y debatir las iniciativas en materia de seguridad pública, que envió el Presidente de la República, hace más de un año al Senado de la República, tiene que ver más con cálculos políticos de muchos actores que con diferencias de fondo. La propuesta del mando único, por ejemplo, puede no ser suficiente para disminuir la corrupción e ineficiencia de muchos de los cuerpos policiacos en el país, pero, sumada a otros esfuerzos podría aportarnos más fortalezas. Algo deben decirnos estos dos datos: de los mil 461 municipios de la República, 649 no cuentan con algún elemento de la policía y en 63% de los que tienen, el número es menor a 20 policías efectivos (cifras del secretario ejecutivo del SNSP, José Carlos Hurtado Valdez).

Un dato más, de acuerdo con la Federación Nacional de Municipios de México, entre 2009 y 2013 cuatro de cada diez alcaldes fueron amenazados por el crimen organizado, 43 asesinados y 30 secuestrados; 1,200 funcionarios asesinados. ¿Cómo puede un municipio enfrentar a la delincuencia organizada que tiene capacidad de movilización, compra de servicios y armamento? ¿Cómo puede, cuando muchos de ellos también tienen problemas financieros y endeudamientos cuestionables? El Estado mexicano debe fortalecer su presencia en todos los rincones del país, debe imponer que ningún grupo de la delincuencia organizada sustituirá la capacidad de restablecer la seguridad, el orden y el Estado de derecho. De ahí la importancia de la participación de una policía profesional y del apoyo de las Fuerzas Armadas en esta coyuntura. Entrados en el debate electoral, el tema de seguridad pública debe implicar a todas las fuerzas políticas y ser un tema que nos vincule mutuamente porque cualquier partido que gobierne un municipio, un estado o la propia República tiene como encomienda principal lograr un México con paz y tranquilidad para los ciudadanos.

De ahí también el mensaje del secretario, Miguel Ángel Osorio Chong: “Unidos cerraremos el paso a la violencia. Unidos saldremos adelante. Lo haremos con la certeza de que los mexicanos tenemos la determinación y la capacidad de vencer los retos que enfrentamos. Lo haremos con la certeza de que en territorio nacional no hay fuerza más poderosa que la del Estado mexicano”.

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