Los retos del gobernador Ortega

Ya se ha mencionado mucho en diversas columnas de este medio que en el mes de junio, además de las elecciones de Diputados Federales, habrá elecciones en Baja California Sur, Campeche, Colima, Chiapas, el Distrito Federal, Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Estado de México, ...

Ya se ha mencionado mucho en diversas columnas de este medio que en el mes de junio, además de las elecciones de Diputados Federales, habrá elecciones en Baja California Sur, Campeche, Colima, Chiapas, el Distrito Federal, Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Estado de México, Michoacán, Morelos, Nuevo León, Querétaro,  San Luis Potosí, Sonora, Tabasco y  Yucatán. Los cargos a elegir en esos estados alcanzarán la cifra de 11,520 entre gobernadores, diputados locales, presidentes municipales, síndicos y regidores.

En el estado de Guerrero se elegirán, en 2,756 secciones electorales, un gobernador, 28 diputados locales de mayoría relativa y 18 de representación proporcional,  81 presidentes municipales, 86 síndicos y 588 regidores  además de los 9 diputados federales por distrito y los que logren ingresar por la vía plurinominal.

No obstante la situación de violencia que se vivió en esa entidad y la gran necesidad de que haya elecciones para legitimar las instituciones, hay grupos sociales que han amenazado con impedir  las votaciones futuras. Ante esta problemática, y sin quitarle la responsabilidad que tienen los partidos políticos, el gobernador interino, Rogelio Ortega,  tiene una gran tarea que cumplir: ser el actor que permita e impulse la paz en Guerrero logrando que éstas sí se realicen.

Hablo de permitir porque mucho de lo que se pueda realizar en Guerrero depende de la voluntad política de quien ostente la titularidad del cargo. En un sistema presidencial como el nuestro no necesitamos explicar más ampliamente este fenómeno. Si las condiciones no están dadas en este momento para realizar los comicios, el gobernador tiene que impulsar una estrategia que lo permita. Dialogar con los grupos sociales podría ser una primera tarea; pero combatir la impunidad en cualquier circunstancia sirve de mucho para rescatar la confianza perdida en la autoridad. 

El tiempo no es suficiente para demostrar eficacia y eficiencia en un gobierno tan corto, pero sí es muy amplio para evidenciar corrupción. Por tal motivo su administración tiene que ser impecable, e implacable, para desterrar cualquier manejo no transparente de los recursos del erario público que cause dudas y, por el contrario, sea un gobierno honesto que impacte positivamente  la voluntad de los ciudadanos para salir a votar.

Por otra parte, los ciudadanos tienen que conocer y evaluar las ventajas de lograr la paz por medio del voto. El otro escenario tendría que ver con la desaparición de poderes y la imposición de personas que representarán el poder legislativo, ejecutivo y judicial, pero que quizá no representen la voluntad de una mayoría y sí los intereses de una élite que decida por  acuerdos y no por el voto libre.

Se puede decir que Guerrero es uno de los estados que más han aportado vidas humanas en la lucha por la democracia y, de forma injusta, es una de las cuatro entidades que no han logrado presupuestos significativos para combatir la pobreza. Se necesita que haya diputados federales señalando esa necesidad y se consiga incrementar los montos que, año con año, se aprueban en la Cámara de Diputados. Todavía más significativo sería que Guerrero, al igual que Michoacán, Chiapas y Oaxaca, logre alcanzar la paz por la vía pacífica, que es votando en las urnas.

Incluso no se está comenzando de cero. El presidente Enrique Peña Nieto decidió impulsar acciones extraordinarias para la zona sur, precisamente en respuesta a la desigualdad que sigue prevaleciendo. Pero se necesita que los estados tengan gobiernos fuertes, diputados locales que controlen las acciones del titular del ejecutivo estatal, así como de los propios presidentes municipales, no sólo para lograr transparencia en el manejo de los recursos públicos sino, precisamente, para evitar actos de violencia y barbarie.

El INE también tiene una labor diferente que realizar; tiene que innovar y buscar formas para que los ciudadanos puedan votar sin llegar a escenarios de confrontación en ningún territorio. Pero incluso tiene la responsabilidad de cumplirles a los ciudadanos que sí quieren elegir a sus autoridades. En Guerrero, los partidos políticos, el Presidente de la República, el INE y, sobre todo, el gobernador tienen una gran tarea: realizar las elecciones para restablecer la paz. Para lograrlo no están solos porque es seguro que la mayoría ciudadana los apoyará.

                *Maestra en derecho constitucional por la UNAM

                ruthzavaletas@hotmail.com

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