Malas prácticas en el equilibrio de poderes

En la LX Legislatura se cambió el formato de presentación del Informe del Presidente de la República ante el Congreso de la Unión por una entrega de versión escrita “atrás de banderas” en la sala del presidente de la Cámara de Diputados por el secretario de ...

En la LX Legislatura se cambió el formato de presentación del Informe del Presidente de la República ante el Congreso de la Unión por una entrega de versión escrita “atrás de banderas” (en la sala del presidente de la Cámara de Diputados) por el secretario de Gobernación.

Desde 2006 ya no se le recibió el Informe al entonces presidente Vicente Fox, y en 2007 se recibió por medio del vicepresidente de la Cámara de Diputados (del Partido Acción Nacional). Los desencuentros no fueron menores, bajo el argumento del supuesto fraude al candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD), se prohibió a la bancada de este partido tener contacto o acuerdos con el entonces titular del Poder Ejecutivo.

Ahora, con una nueva actitud de este mismo partido, sus presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado (los dos del PRD) ya no tienen prohibido tomarse la foto con el Presidente, más aún, en la comparecencia del secretario de Hacienda, el día miércoles de esta misma semana, ni siquiera las voces radicales se hicieron presentes en la tribuna, es decir, hay una nueva actitud de diálogo entre las diferentes bancadas de los partidos políticos en el Congreso y el presidente Enrique Peña Nieto y su gabinete.

Si a eso le sumamos que hubo cambios con respecto a que ahora participa el Poder Legislativo en el diseño del Plan Nacional de Desarrollo (PND) y el Consejo Nacional de Políticas de Desarrollo Social (Coneval) es autónomo, tendremos la visible oportunidad de no sólo cambiar el formato del Informe sino de la glosa.

En la actualidad se recibe el Informe escrito y en las sesiones posteriores se “discute” la glosa, en la mayoría de los casos sin la presencia del secretario que le corresponde la materia en debate. De esta forma la LXII Legislatura, en esta semana, por medio de sus representantes ha “posicionado” lo que corresponde a política de desarrollo económico y social, política interior y exterior, y sólo en el caso económico ha debatido con la presencia del secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso.

No está por demás decir que el formato de debate en pleno sin la presencia de los secretarios resulta ocioso y lleva a la confrontación absurda entre aquellos que todo descalifican y quienes defienden a capa y espada los resultados que vienen plasmados en el papel.

Las consecuencias de este tedioso formato son un Pleno semivacío y un debate poco productivo. Cada bancada presenta un posicionamiento político, pero los cuestionamientos se reservan para la reunión que se tiene con cada secretario con las comisiones involucradas en el tema.

Ante esta circunstancia, el formato debe cambiar por uno en donde, de haber condiciones políticas y sociales, el Presidente de la República presente ante el Pleno del Congreso de la Unión, de viva voz, su Informe anual del ejercicio de gobierno y que cada uno de los secretarios lo hagan posteriormente ante la asamblea de cada una de las Cámaras de Diputados y de Senadores, según la materia que corresponda.

Por otro lado, el formato de discusión, análisis y debate con cada secretaría tendrá que ser a partir de la evaluación que se realice con indicadores aprobados por el Congreso de la Unión en el entendido de que las cámaras ya participan en la construcción del Plan Nacional de Desarrollo (PND) y del Presupuesto, así como con los datos de seguimiento en materia de desarrollo social por medio del Coneval.

Nadie puede negar que hemos avanzado en la construcción de acuerdos y que eso ayuda a fortalecer la democracia y las expectativas de un mejor desarrollo del país, pero para nadie es ajeno que la democracia exige una verdadera reforma en la forma de hacer política porque, aun cuando se construyó el Pacto por México y se lograron reformas estructurales, tenemos que construir esquemas a largo plazo que produzcan una nueva relación entre gobernantes y gobernados y, sobre todo, generen una verdadera rendición de cuentas no sólo del gasto del recurso del erario sino de resultados de un gobierno de buenas y eficientes prácticas de gobierno que generen resultados palpables en los bolsillos y la vida cotidiana de los ciudadanos.

                *Maestra en derecho constitucional por la UNAM

                ruthzavaletas@hotmail.com

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