Las mujeres y los partidos políticos en el DF
Sin lugar a dudas, el debate energético en la Cámara de Diputados dejó al descubierto que algunas fracciones parlamentarias de oposición utilizaron a las mujeres para encabezar los discursos de mayor descalificación para denigrar a quienes sí estábamos de acuerdo con ...
Sin lugar a dudas, el debate energético en la Cámara de Diputados dejó al descubierto que algunas fracciones parlamentarias de oposición utilizaron a las mujeres para encabezar los discursos de mayor descalificación para denigrar a quienes sí estábamos de acuerdo con las reformas. Afortunadamente la sentencia de género, del 11 de noviembre del 2011, permitió un número histórico de diputadas en el Congreso, desafortunadamente, muchas de ellas llegan sin mucha experiencia en el debate parlamentario igual que algunos hombres, pero si bien es cierto que la experiencia nos ayuda a mejorar nuestra técnica en la tribuna (mayormente ahora que ha habido ejercicios tan intensos como las de las llamadas “reformas estructurales”), también es cierto que los partidos políticos no han cumplido con su tarea con respecto a impulsar la igualdad de género al interior de su militancia y mucho menos en la integración de sus órganos de dirección.
Demos una mirada a los cuatro principales partidos políticos en el Distrito Federal, tomando como base la información de las páginas de cada instituto político. En el caso del PRI-DF, de 16 posiciones o carteras, solamente dos tienen como titular a mujeres (12.5%); en el caso del PAN-DF, de 14 posiciones de dirección fundamentales, cuatro las dirigen mujeres (28%); en el PRD-DF, de 14 posiciones de dirección, seis están bajo la conducción femenina (42%), y en el caso del PVEM-DF, de siete posiciones, solamente dos son dirigidas por mujeres (28%). De los cuatro partidos, que cuentan con presidente y secretario general (excepto el PVEM, con éste solamente), ninguna posición la ocupan mujeres. El PRI-DF tuvo a Laura Arellano como secretaría general y presidenta durante breves meses, pero luego olvidaron que el mismo Presidente de la República promovió la igualdad con una iniciativa de reforma al Código Electoral, misma que fue superada por la reforma constitucional de paridad. En el caso de Nueva Alianza, es el único partido que tiene una coordinadora frente a la fracción parlamentaria en la Cámara de Diputados.
En la sociedad mundial, dentro de la teoría de la igualdad de género, coinciden visiones que van desde lo demagógico hasta lo radical: aquellas que a partir del discurso buscan obtener ventajas políticas y las que promueven el predominio absoluto de las mujeres. Ninguna de las dos ayuda para generar empatía hacia la búsqueda de la igualdad sustancial y política entre mujeres y hombres.
En nuestro país, las acciones afirmativas para alcanzar la igualdad de género en el contexto político suele ser vista como una injusticia frente a una tarea humana donde, se supone, los más aptos y capaces deben atender los asuntos de gobierno. Esto se resume en una pregunta constante y, muchas veces airada, formulada desde muchos asientos masculinos: ¿por qué debemos “otorgarle” 50% de las candidaturas a las mujeres? ¿Por el simple hecho de ser mujeres? Esta pregunta sólo demuestra que la igualdad de género no se alcanzará por decreto, que la lucha contra una cultura de la desigualdad política sigue.
Aristóteles señaló: “…el ciudadano en sentido absoluto, por ningún otro rasgo puede definirse mejor que por su participación en la judicatura y en el poder”…Y “…el buen ciudadano debe tener el conocimiento y la capacidad tanto de obedecer como de mandar…”¿Por qué ninguna mujer dirige un partido político en el Distrito Federal? Parecería que la visión de la igualdad política es asunto de discurso y muy poco con referencia a la realidad. La existencia de una mayor población de mujeres en México no es un argumento lo suficientemente sólido para que los cargos políticos dentro de la estructura de los partidos sean distribuidas de forma igualitaria, pero si lo es el hecho de que la igualdad entre mujeres y hombres es un derecho y en el contexto político ahora hay garantías para que se cumpla.
Les corresponde a las mujeres activistas dentro de los partidos políticos exigir que la norma se cumpla, que se impulse la capacitación y, sobre todo, que se fomente la igualdad desde la perspectiva cultural para que 2015 sea el parteaguas del mando de la mujer y su capacidad transformadora en el quehacer público.
*Maestra en derecho constitucional por la UNAM
