Los traidores de la patria
En memoria de Salwa Bugaighis. El próximo 28 de junio 15 de junio por el calendario juliano se cumplirá el centenario del asesinato del federalista archiduque Francisco Fernando y su esposa Sofía Chotek en Sarajevo, provincia imperial de Bosnia y Herzegovina. Este ...
En memoria de Salwa Bugaighis.
El próximo 28 de junio (15 de junio por el calendario juliano) se cumplirá el centenario del asesinato del federalista archiduque Francisco Fernando y su esposa Sofía Chotek en Sarajevo, provincia imperial de Bosnia y Herzegovina. Este hecho aparentemente, motivó el inicio de la Primera Guerra Mundial. El atentado, modificó el rostro de Europa y advirtió el crecimiento de dos males denominados “totalitarismo” y “nacionalismo”.
Cien años pasaron desde entonces, y al momento de redactar estas líneas, informaciones preliminares advertían el derribo de un avión malasio en territorio de Ucrania. Las sanciones económicas que anunció el Presidente estadunidense a bancos y empresas rusas se fortalecerán de comprobarse que el avión cayó por un misil. En la misma dinámica, la muerte de cuatro niños por los ataques del ejército israelí a territorio palestino son punto indispensable para que la Organización de las Naciones Unidas replanté su papel en los conflictos.
Me permitiré citar un texto definitorio de Ulrich Beck: “El mundo exige nuevas normas de política mundial. El principio básico de las Naciones Unidas era la soberanía invulnerable de los Estados nacionales. Sin embargo, en el mundo unido cuya existencia está amenazada por el terrorismo transnacional, las catástrofes climáticas, la pobreza global y la violencia bélica transfronteriza, este principio ya no garantiza la paz ni, por lo tanto, la seguridad interior y exterior de los Estados y sociedades. Ni protege a los ciudadanos de la violación tiránica de sus derechos ni al mundo de la violencia terrorista”. (La mirada cosmopolita o la guerra es la paz).
El número reciente de la revista Letras Libres, que memora la literatura alrededor de la primera gran Guerra Mundial, contiene un ensayo de Margaret MacMillan que define un peligro latente en el mundo: el crecimiento del nacionalismo y del sectarismo. Modificados por las percepciones de las nuevas tecnologías y comunicación son temas no resueltos. Son tumores no extirpados que pueden sobrevivir si no tenemos las respuestas correctas, las acciones precisas y las instituciones adecuadas. Escribe la autora: “A menudo, como en las familias, las peleas sectarias más amargas se producen entre los que más se parecen entre sí”.
Si bien es cierto que el totalitarismo tuvo su más grande expresión alrededor de los años treinta del siglo pasado, creció y se desarrolló desde el final del siglo XIX. El asesinato perpetrado por la secta de la Mano Negra fue una expresión del nacionalismo, pariente cercano de aquél.
Es ahora la voz de Hannah Arendt: “Las políticas totalitarias —lejos de ser simplemente antisemitas, racistas, imperialistas o comunistas— usan y abusan de sus propios elementos ideológicos y políticos hasta tal punto que llega a desaparecer la base de realidad fáctica, de la que originalmente derivan su potencia y su valor propagandístico las ideologías …”.
Este mes que transcurre las redes sociales evidenciaron las actitudes de funcionarios públicos o personajes cercanos a la vida política y pública: insultar a otros ciudadanos por el color de su piel, su preferencia sexual o su condición económica. Debemos reconocer que pese a los esfuerzos que constantemente se hacen y a las instituciones creadas, México continúa como escenario de un alto nivel de discriminación preocupante. Basta observar con detenimiento el lenguaje utilizado en muchos programas de la televisión abierta o en los mismos modelos que buscan imponer para que niños y jóvenes los sigan. Inclusive es desde algunos de esos medios de donde se exhibe y demerita la función y el servicio público como un deporte redituable.
Estamos hablando —ahí, sí— indiscriminadamente sobre totalitarismo, nacionalismo y discriminación, porque son temas que debemos confrontar ante el escenario mundial que camina. Encerrados en nuestros problemas cotidianos perdemos de vista que el mundo exhibe esos viejos males que debemos reducir en nuestra vida pública. Y pero aún, algunas fuerzas políticas y grupos de poder buscan acentuar estas diferencias donde los buenos están de un lado y los malos de otro. Si no veamos las discusiones sobre la leyes reglamentarias de la Reforma Energética: “Hay nacionalistas y traidores a la patria”.
*Maestra en derecho constitucional por la UNAM
