No a la desaparición de las minorías políticas

Las prisas en el Senado de la República ponen a cada paso en graves problemas a la Cámara de Diputados.

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Ruth Zavaleta Salgado 20/06/2014 01:05
No a la desaparición de las minorías políticas

El día de ayer, en la Cámara de Diputados se discutieron diversas reformas en materia político-electoral. La derogación del “haber de retiro” de los magistrados electorales, la homologación del Estatuto de Gobierno con las leyes federales (cuya facultad debería de ser para la Asamblea Legislativa del DF), reformas en materia de delitos electorales y reformas a numerales del artículo 87 de la Ley General de Partidos Políticos que se refiere al valor de los votos de los partidos políticos que participen de coaliciones. La reforma corrige una injusticia.

El texto de la Ley de Partidos Políticos señala en su artículo 87, párrafo 13, que: “Los votos en los que se hubiesen marcado más de una opción de los partidos coaligados, serán considerados válidos para el candidato postulado, contarán como un solo voto y sin que puedan ser tomados en cuenta para la asignación de representación proporcional u otras prerrogativas.” En otras palabras, anulaba los votos ciudadanos para esas dos materias.

Durante el debate, algunos diputados argumentaron que la modificación afectaba al sistema político al otorgarle a las minorías una “representación proporcional que no merecían” y que se destinarían recursos públicos para financiarlos sin tener legitimidad. Su rechazo a las minorías les pesa porque creen que México sería mejor si tan sólo hubiera dos partidos como en Estados Unidos de América.

Los “argumentos” en contra de la reforma tenían que ver con el dinero que, afirman, deberían ahorrarse (a mi mente vinieron los escandalosos gastos de obras monumentales que dan testimonio de que, cuando gobernaron los que argumentaron, tampoco cuidaron mucho los recursos económicos de los ciudadanos, es decir, el dinero del erario público que gastaron, por ejemplo, en la Estela de Luz). Poco les importaba que, de no hacerse los cambios, las minorías se verían afectadas y muchos ciudadanos no tendrían en los congresos federal y locales representación legislativa y, por el contrario, los partidos políticos que no fueran en coalición terminarían con sobrerrepresentación o mayorías legislativas vía la representación proporcional a la que no tendrían derecho los otros partidos.

La modificación aprobada en Cámara de Diputados al artículo 87 de la LGPP garantiza el valor de los votos recibidos a través de la coalición y asegura representación a las minorías. Existe la democracia donde el voto del ciudadano cuenta para el candidato y para el partido. Un ciudadano vota por un candidato y por un partido político, y por lo tanto debe contar para que ese partido tenga los beneficios que le otorgan las leyes.

El reflejo de la votación, así sea mínimo, es la pluralidad del país, estados y municipios. Argumentar que el dinero es lo que motiva la reforma al 87 es olvidar que el sentido de las coaliciones es para fortalecer la representación plural y, por ende, la posibilidad de acuerdos en torno a objetivos comunes para bien de una sociedad. Tratar de confundir el valor del voto con la asignación de las prerrogativas es perder de vista el sentido de la democracia.

Alexis de Tocqueville afirmó: “… es necesario colocar siempre en alguna parte un poder social superior a todos los demás, pero veo la libertad en peligro cuando ese poder no encuentra ante sí un obstáculo que pueda detener su marcha y darle tiempo para moderarse a sí mismo”. La reforma al artículo 87 de la Ley General de Partidos Políticos abona en favor de las minorías ¿O es que acaso ahora les cuesta invertir en la democracia?

Las prisas y el juego coyuntural en el Senado de la República ponen a cada paso en graves problemas a la Cámara de Diputados. Ayer, el Senado de la República cerró su periodo extraordinario y dejó pendiente discutir y aprobar la reforma al 87, dejando en el limbo los derechos de representación proporcional de las minorías si se coaligan. Ahora se tendrá que recurrir a la Suprema Corte de Justicia; la pregunta es: ¿Qué necesidad de buscar árbitro si los jugadores pueden lograr construir acuerdos como ya ha quedado demostrado?

                *Maestra en derecho constitucional por la UNAM

                ruthzavaletas@hotmail.com

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